lunes, 3 de julio de 2017

Importancia de la alianza terapeutica

Que la terapia psicológica es útil en la inmensa mayoría de casos, nadie o casi nadie lo duda. Pero que en algunos casos el tratamiento falla, es una realidad a la que los psicólogos no podemos dar la espalda.



Se han dedicado muchos esfuerzos para investigar por qué en algunas ocasiones la terapia psicológica funciona y en otras no, y una de las líneas de investigación que más resultados ha obtenido es la alianza terapéutica, que no es más que el feeling entre el psicólogo y el paciente, las sensaciones que unen su interacción en la consulta.



La alianza terapéutica es el punto de encuentro entre el paciente y el terapeuta. Es un vínculo único que se establece en la terapia y sobre el que se basa la confianza y el entendimiento necesarios para abordar el proceso de cambio en el que el paciente se halla inmerso.





¿Por qué es tan importante la alianza terapéutica?

La alianza terapéutica es tan importante que predice el éxito de la terapia y explica su fracaso. Esto es así porque esta relación terapéutica es la que integra las necesidades, miedos y la vida del paciente, junto con los conocimientos, las técnicas y la empatía del propio psicólogo.

El primer contacto con el paciente es uno de los momentos de mayor importancia para el tratamiento. En esta fase, el objetivo principal no es otro que el de crear una relación personal que se caracterice por la cercanía y la confianza que permita llevar a cabo tanto el diagnóstico, como los primeros pasos del tratamiento.



¿Qué características tiene que tener una buena alianza terapéutica?

Para que la alianza terapéutica se produzca hay una serie de características que el propio psicólogo debe cumplir: 

-- Escucha activa. Uno de los grandes papeles de los psicólogos es escuchar al paciente sin juzgarlo, puesto que para que se abra completamente a nosotros y confíe, necesita saber que pase lo que pase le vamos a escuchar sin ninguna otra intención que ayudarle y enseñarle las técnicas y herramientas necesarias para calmar su malestar y mejorar.  

-- Empatía. Ponernos en su piel y entender lo que siente la persona que viene a buscar ayuda es fundamental y, no solo eso, sino también hacérselo ver. Expresarle, en alguna ocasión cómo te sentirías tú en su situación pero no lo que harías suele ayudar porque se trabaja a través de la comprensión y se genera confianza

-- Aceptación incondicional. En el momento en el que el paciente entra por la puerta el terapeuta debe dejar de lado todos sus prejuicios e ideas preconcebidas. El paciente es una persona desconocida que, como todos los seres humanos, cuenta con sus virtudes y con sus defectos.




-- Capacidad de adaptación. Cada caso es único, diferente, aunque profesionalmente tengamos a dos pacientes con la misma patología, eso no significa que lo que le funciona a uno deba funcionar necesariamente en el otro. Hay que realizar intervenciones individualizadas

Cómo psicólogos debemos ser dinámicos e ir adaptando nuestro discurso, nuestras estrategias de abordaje de los problemas y situaciones, a cada uno de los casos que tenemos delante.

-- Sinceridad y honestidad. Es imprescindible ser sincero y no transmitir falsas esperanzas. También como psicólogos debemos ser lo suficientemente sinceros con nosotros y con el paciente para aceptar que hay cosas que no sabemos, y ofrecernos si es necesario a buscar la información o derivar el caso si supera sus conocimientos.Tener cuidado con este punto y si sospecháis que la persona que os atiende no tiene los conocimientos o la formación necesaria o no veis resultados en un mes, os recomiendo que cambiéis de profesional hay mucho insconsciente trabajando.

¿Has ido alguna vez al psicólogo? ¿Te has sentido así con él/ella? ¿Para ti, qué características crees que tiene que tener un psicólogo?

Hasta el próximo día!

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