lunes, 19 de junio de 2017

Eyaculación precoz

La eyaculación precoz es el problema sexual más frecuente en los hombres, sin embargo, son muy pocos los que lo confiesan al médico. Un error muy habitual ya que la eyaculación precoz tiene solución siempre que sea con la ayuda de un profesional.


La eyaculación precoz es la eyaculación sin control y prematura, que se produce con una mínima estimulación sexual e imposibilita seguir con el acto sexual para satisfacerse a sí mismo y a la pareja.

Existen dos tipos: la primaria, cuando ha estado presente a lo largo de la vida sexual del hombre y la secundaria, que aparece relacionada con la disfunción eréctil y se soluciona tratando estos problemas de erección.




Síntomas de la eyaculación precoz

- La eyaculación que se produce sin control antes de lo que uno mismo o su pareja quisiera.

- La eyaculación que siempre o casi siempre se produce dentro de un minuto de la penetración vaginal.

- La incapacidad para retrasar la eyaculación en todas o en casi todas las penetraciones vaginales.

- Consecuencias personales negativas, como el estrés, la frustración o la evitación de la intimidad sexual.



¿Qué lo causa?

La ansiedad es una de las principales causas de eyaculación precoz. Un alto nivel de estrés o nerviosismo, la frustración o la vergüenza pueden tener como consecuencia que el hombre pierda el control durante el coito.

- Causas biológicas: a nivel neurológico, se cree que este trastorno se produce por una alteración en la sensibilidad de los receptores cerebrales de la serotonina. De hecho, en la eyaculación precoz primaria se reconoce que puede existir un trastorno genético que altera esta sensibilidad de los receptores de serotonina.

- Relaciones sexuales infrecuentes: existe una mayor tendencia a ser eyaculadores precoces aquellos hombres que tienen relaciones sexuales con frecuencia.

- Algunos trastornos como la depresión, el trastorno bipolar o el estrés postraumático también pueden contarse entre las causas de la eyaculación precoz.

- Infecciones de la vía urinaria o de la próstata. La prostatitis crónica es causa, en muchas ocasiones, de disfunciones sexuales.

- El consumo de alcohol y el tabaquismo crónico pueden originar también disfunción eréctil.

- Los fármacos y las drogas como la cocaína, marihuana, diuréticos, antihipertensivos y digoxina se relacionan habitualmente con este problema.

- Trastornos neurológicos: neurosífilis, esclerosis medular y neuropatías.

- Trastornos hormonales: defectos en la tiroides y las glándulas suprarrenales. 




Dependiendo de la causa que lo genere, podemos diferenciar tres tipos de eyaculación precoz:

Eyaculación Precoz Psicológica

La tensión y el nerviosismo provocan que el hombre eyacule, ya sea porque se trata de un nuevo encuentro sexual o por haber fallado en casos anteriores.

Esta situación aumenta el estado de ansiedad provocando eyacular de forma precoz nuevamente, pudiendo entrar en un cículo vicioso.


Eyaculación Precoz Orgánica

Esta eyaculación se produce debido a la hipersensibilidad que el hombre presenta en el glande que hace que sienta más de lo normal y, por tanto, eyacule de forma precoz.

Aprendizaje defectuoso

La causa, en este caso, es la falta de aprendizaje del control eyaculatorio. El hombre aprendió a eyacular sin apenas estimulación sexual, transformándolo en un hábito que ha repetido siempre. Es difícil abandonarlo sin la ayuda de un médico experto. 

¿Tienes eyaculación precoz? ¿Tu pareja lo tiene? ¿Cómo manejáis esta situación o que soluciones habéis probado? Cuéntanos tu experiencia que seguro va a ayudar a otras personas.


Hasta el próximo día!

lunes, 12 de junio de 2017

Culpa por la enfermedad de mi hijo/a

¿Habré hecho algo mal? ¿En qué me habré equivocado? ¿Tendrá algo que ver mi conducta o estado de ánimo durante el embarazo? 

Estas son algunas de las preguntas que muchos padres de un niño con alguna enfermedad o trastorno, se plantean tras el nacimiento o tras el diagnóstico de la patología.

No obstante, el primer paso tras este diagnóstico debe ser progresivamente aceptarlo y darse cuenta de que no es culpa de nadie.

La enfermedad de un niño suele afectar a toda la familia pero principalmente a los padresSi es grave, crónica o deja secuelas, supone un gran impacto emocional para todos los miembros de la familia. Si es leve, también puede causar estrés y angustia





Ante la enfermedad o trastorno de un hijo/a, es normal tener sentimientos de dolor, angustia, ansiedad, rabia, impotencia, miedo, y también, es normal sentir alegría en ocasiones, aunque el pequeño/a esté enfermo. Debes cambiar el foco y también alegrarte por sus avances como por ejemplo, que hoy haya comido bien, porque ahora está contento y darle lo mejor de ti.  

Es muy saludable permitirte sentir y expresar todos los sentimientos que tengas. Busca el momento y la mejor manera de expresarlos y gestionarlos. Permítete llorar, reír, decir lo que sientes. Los sentimientos reprimidos son como una “olla a presión” o una “bomba de relojería” que puede estallar en cualquier momento. Necesitas un gran consumo de energía para mantenerlos ocultos. Esta energía será mucho mejor aprovechada para hacer frente a la situación.


¿Es mi culpa que mi hijo/a esté enfermo?

Hace poco en la consulta escuché cómo una madre, me relataba la agonía por la que estaba pasando en el hospital con su hijo, y como se confesaba culpable de la enfermedad porque consideraba que le había dado demasiada carne y qué ese era el motivo que le iba a llevar a morir. El comentario me dejó perpleja, ya que, ella había recibido toda la información por parte de los médicos de cuál era el motivo de la enfermedad de su hijo y, a pesar de eso, no le servía. Ella no sólo veía morir a su hijo sino que se sentía partícipe de esa muerte. Era completamente absurdo su dolor extra. Pero la culpa no suele atender a la razón. ¿Cómo se le había metido aquella maldita idea en la cabeza de aquella mujer?

El sentimiento de culpa es devastador. Puede deshacer la vida de una persona, y atormentarla durante muchos años, o el resto de su existencia, convirtiéndose en una carga insoportable.

El origen de la culpa puede ser algo que hicimos, o que dejamos de hacer, o con mucha frecuencia una interpretación de los hechos que nos lleva a sentirnos culpables cuando en la realidad tenemos pruebas objetivas de que no lo somos. 

Las personas, para sentirnos seguros, necesitamos relaciones de causa-efecto. Ahí están. Por eso, cuando aparece la enfermedad (inevitable condición asociada al hecho de ser humanos), y más si es grave, la consiguiente pregunta es: ¿qué he hecho mal?, o bien, ¿qué han hecho otros mal?

Y ahí es cuando aparece el sentimiento de culpa. Este sentimiento de culpa del familiar, afecta también a la persona enferma. El enfermo, que ya tiene bastante con lo suyo, puede experimentar la carga de sentirse culpable por el estado de ánimo de su madre, padre, hermano, etc, o de que se lo hagan sentir quienes le rodean.






¿Qué puedo hacer para dejar atrás la autoculpa?

Cuando hacemos algo que daña o perjudica a otra persona nos sentimos culpables. Nos arrepentimos y sentimos remordimientos, nos gustaría poder volver atrás para actuar de otra manera, pero ya es tarde. Pero en el caso que estamos hablando esa culpa es sin haber hecho nada la persona, es una culpa irracional

Por mucho que nos atormentemos, de nada sirve; así que no sigas preguntándote “¿y si…?”. Porque, en este caso, no tenías ningún control en la situación. 

Lo importante ahora es ver cómo haremos para calmar el sentimiento de malestar, el dolor que ese hecho nos está generando.

Pongamos por caso a Sofía. Se encuentra embarazada y en la última ecografía su ginecólogo ve que el corazón del bebé no late, ha fallecido. 

Tras esta noticia, Sofía empieza a preguntarse que algo que ha hecho ella ha sido la causa de la muerte, el sentimiento de culpa le oprime hasta casi dejarla sin respiración: el dolor que esto le supone es incalculable.

Empieza a preguntarse que si se hubiera dado cuenta antes no habría pasado, empieza a darle vueltas a todo lo que han pasado los días previos, que ha comido y empieza a pensar que ha hecho mal para que sucediera lo peor. 





Ahí está la clave para dejar de sentirse mal, en dejar de buscar respuestas en uno mismo y perdonarse.

En estos casos nos conviene fomentar los pensamientos que nos ayuden a aprender de la experiencia y asumir la situación sin que ello suponga vivir con el dolor toda la vida.

La enfermedad no es culpa de nadie. Sucede y punto. Si no enfermáramos no seríamos humanos. Cierto que hay hábitos y circunstancias que favorecen la aparición de determinadas patologías, pero no hay ecuaciones ni fórmulas, hay probabilidades

¿Conoces a alguna persona en esta situación? ¿Has tenido la mala suerte de vivir esta situación? Cuéntanos tu experiencia, ya que, puede ayudar a otros padres que pueden estar pasando por lo mismo. 

Hasta el próximo día!

lunes, 5 de junio de 2017

¿Porque somos infieles?

Las parejas son una de las formas más básicas de la sociedad. En ella, los dos miembros establecen reglas de convivencia que se espera que sean respetadas y cumplidas por la otra persona que la compone.

La manera de consolidar una relación, basándose en la atracción y el cortejo, lleva a la necesidad de tratar de conservarla, para evitar la pérdida y la ruptura.

Así, para mantener la relación y que no se deteriore, los que la conforman intentan mostrar amabilidad, compatibilidad, confianza, fidelidad, tener expectativas comunes, un buen nivel de comunicación, ser buenos amantes, ser atractivos, así como ser buenos educadores y cuidadores de los hijos. Al mismo tiempo, tratan de cuidar la economía y compartir las tareas favorables para la pareja o para la familia en general .




Esta filosofía de mantener la relación, no siempre es reciproca en las parejas, lo que lleva a la ruptura o en otros casos a la infidelidad

Algunas de las causas más comunes que llevan a la ruptura de una relación de pareja son: la falta de atención al cónyuge, el descuido que se tiene por los hijos, el maltrato, el rechazo, las discusiones, las peleas, los límites excesivos, las agresiones, la traición, el engaño, la mentira y la infidelidad, que es una conducta cada vez más habitual.

La infidelidad es una conducta generada por parte de una de las personas de la pareja, por la cual se rompen dos de los pilares fundamentales de una relación, la fidelidad y la confianza.


¿Qué es ser infiel?

El concepto de infidelidad no ha cambiado en absoluto con la llegada de Internet. Ser infiel, es simplemente, romper la confianza de la pareja cuando se mantienen secretos externos. En definitiva, somos infieles a nuestra pareja cuando le mentimos de forma consciente y a sabiendas de que nuestro comportamiento no es el correcto.

Actualmente, con la cantidad de redes sociales y app para conocer a otras personas se ha disparado la posibilidad de ser infiel. De hecho, hay portales de internet específicos para este menester con multitud de usuarios de todos el mundo. Un ejemplo de esto es el portal Gleeden para buscar amante. 


¿Cuáles son los principales motivos que llevan a la infidelidad?

Muchas son las causas que pueden llevar a una persona a ser infiel, vamos a ver algunas de ellas:

Vacío emocional o carencias afectivasEn un estudio de la Universidad de México han descubierto que ambos sexos mencionan que las necesidades o carencias se les han presentado en las áreas emocional y sentimental, como falta de amor y atención. Consideran que estos son dos aspectos fundamentales de la relación de pareja, ya que, la pareja se basa en la unión afectiva con la persona elegida, la misma que brinda equilibrio mediante la comunicación, un proyecto de vida en común, la convivencia, y esto, al no darse de forma fluida y favorable, se recurre a la búsqueda de una persona que pueda cubrir esta necesidad de cercanía afectiva o emocional

No creer en la monogamia. La persona infiel nunca ha tenido la intención de ser monógamo. A pesar de haberse casado o haber aceptado un compromiso. Nunca ha querido tener sexo sólo con su pareja. El matrimonio o unión, para él o ella, sería sólo es un sacrificio hecho para mantener en el tiempo una relación que consideran satisfactoria. 




Creer que el amor ha desaparecido. La persona infiel percibe erróneamente que el amor se ha acabado en la relación o ya no estar enamorado, porque ya no se da la intensidad sexual y romántica propia de los primeros pasos en una relación. 

Sentirse inseguro. El/la infiel se siente en inferioridad de condiciones respecto a su pareja: más viejo/a, más feo/a, con menos dinero… Así,  la infidelidad le sirve para reafirmar su valor en el mercado amoroso, subir la autoestima al considerarse deseable.

El aburrimiento. Aunque la relación en términos generales sea satisfactoria y proporcione bienestar, en algún momento simplemente una de las partes se aburre y quiere probar algo especial y/ nuevo.

La venganza. Algunas personas son infieles y engañan sólo como venganza por algún comportamiento de su pareja que consideran injusto. Quizás como sospecha de una infidelidad de la otra parte, antes de comunicar nada, preferimos ser nosotros también infieles.

¿Has sido infiel alguna vez? ¿Cuáles fueron tus motivos para serlo? Puedes contar tu testimonio de forma anónima y así ayudar a otras personas a entenderlo. 

Hasta la próxima semana!