lunes, 6 de febrero de 2017

Trastorno límite de la personalidad

Las personas que sufren un Trastorno límite de la personalidad o TLP presentan altibajos emocionales, dudas constantes y ataques de ira y dificultad para mantener relaciones sociales

El Trastorno Límite de la Personalidad es considerado uno de los trastornos de la personalidad más graves, junto con e Trastorno paranoide de la personalidad y el Trastorno Esquizotípico, ya que muchos expertos los conciben como versiones más acentuadas del resto. 


En los últimos años hemos pasado de la casi inexistencia diagnostica del Trastorno límite o, también llamado Borderline, a un aumento de casos, diagnosticando como tal otra sintomatología clínica e incluso otras situaciones que no son, en si mismas, patológicas como niños caprichosos, maleducados, etc. 





Síntomas

Los criterios diagnósticos del DSM-V para padecer Trastorno límite de la personalidad son los siguientes:

-- Esfuerzos frenéticos por evitar el abandono, real o imaginario

-- Alternan entre extremos de idealización y devaluación en las relaciones interpersonales

-- Autoimagen marcadamente inestable

-- Impulsividad potencialmente peligrosa, por ejemplo en relación a dinero, sexo, abuso de sustancias o atracones

-- Inestabilidad del estado de ánimo como consecuencia de una marcada reactividad emocional

-- Sentimientos crónicos de vacío y/o aburrimiento

-- Ira intensa e inapropiada y dificultades para controlarla

-- Ideación paranoide o síntomas disociativos severos, transitorios y relacionados con el estrés.

-- Intolerancia a la soledad


¿Qué lo causa?

Actualmente se piensa que el Trastorno Límite de la Personalidad es el resultado de la combinación entre la predisposición biológica a presentar una alta reactividad emocional, la cual llevaría a episodios especialmente frecuentes e intensos de impulsividad o irritabilidad, generando un entorno muy conflictivo. 

Parece presentarse con mayor frecuencia en las mujeres, en una proporción de tres casos frente a uno en hombres. La edad de inicio es temprana, normalmente antes de la adolescencia. Aunque, en ocasiones, tiene un origen genético, en la mayoría de los casos responde a un ambiente familiar desestructurado o por abusos.





Tratamiento


El tratamiento de elección para este trastorno es la Terapia dialéctica conductual, que originalmente surgió como una intervención para pacientes que presentaban conductas suicidas.

Esta terapia se deriva de las técnicas cognitivo-conductuales y, se puede considerar una derivación de terapia cognitivo-conductual, pero se centra en el intercambio y la negociación entre el terapeuta y el cliente, entre lo racional y lo emocional y entre la aceptación y el cambio, de aquí surge el nombre de dialéctica. Los objetivos de la terapia son pactados, aunque se priorizan los temas de autolesiones e ideas suicidas que son principales.

El componente central es el aprendizaje de nuevas competencias, incluyendo la "conciencia plena" (mindfulness), eficiencia interpersonal (por ejemplo: asertividad y otras áreas de las habilidades sociales), manejo adaptativo de la angustia, control de las crisis y del secuestro emocional, la identificación y la regulación de las reacciones emocionales, etc. 

La Terapia dialéctica conductual se basa en la teoría bio-social de la función de la personalidad en la cual el Trastorno límite de la personalidad se valora como un trastorno biológico de la regulación emocional en un entorno social.

Parece que la Terapia dialéctica conductual reduce significativamente las autolesiones y la conducta suicida en los TLP, más que otros tratamientos posibles, y es mejor aceptado por las personas que los padecen.

¿Conoces a alguna persona que presente este trastorno? ¿Crees que está o estás recibiendo el tratamiento adecuado?

Nos vemos la próxima semana!!

4 comentarios:

  1. es que entre tanto stres, y la presión laboral a quedar cesante en cualquier momento, a veces uno tiene ganas de mandar todo a la punta del cerro y pegarle su buen combo en todo lo que se llama boca al jefe; pero ese milisegundo en que uno analiza y se frena, y piensa hay cuentas que pagar, y se como todos los días, y el dinero no lo regalan, así que a seguir trabajando y poniendo el hombro al día día, pienso lo que describes que tienen tal trastorno no poseen ese milisegundo y va y actúan sin medir consecuencias...

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  2. Qué aconsejarías para no confundirlo con bipolaridad en la consulta? Optarías por tratamientos marcadamente diferentes para cada una de esas dos situaciones? Gracias

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    1. En la consulta se trabaja de forma completamente distinto, un trastorno u otro comparten algunos síntomas pero son diferentes completamente. Te invito a buscar en el blog ambos trastornos y así verás sus diferencias

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