lunes, 26 de diciembre de 2016

5 Pautas que te ayudarán a superar la Navidad sin un ser querido

"Quiero que las fiestas pasen rápido, que me levante un día y que hayan pasado", "Que no lleguen nunca", "No voy a celebrarlas, haré como si no existieran", estos y otros pensamientos parecidos son algunos de los que podemos oír en esta época del año a las personas que por algún motivo no les gusta la navidad o a muchas personas que están pasando por un proceso de duelo. La navidad, a algunas personas, les genera nostalgia y recuerdos de un pasado mejor. Y esa carga de sentimientos es más significativa cuando se echa de menos a alguien, que ya nunca va a volver a estar aunque permanecerá en nuestro recuerdo. Sin duda, el dolor que genera la pérdida de un familiar o amigo, en estas fechas, se vuelve más evidente.

El enfoque que en nuestra sociedad tiene la navidad es que su esencia radica en compartir con nuestros seres queridos la alegría por reencontrarnos, las ganas de estar juntos y ser felices, los abrazos y gestos de cariño que recibimos deseándonos lo mejor para el próximo año, el reencuentro familiar en torno a una mesa para compartir los manjares que con tanto amor se han cocinado para nosotros. En general es tiempo de alegría y felicidad, y esto, puede convertirse en un infierno para aquellas familias que acaban de sufrir la muerte de un ser querido o, ya hace algún tiempo de la pérdida, pero aún no lo han superado. 

El duelo en Navidad

El duelo es un proceso natural de las personas y aparece tras una pérdida, como la muerte de una persona querida. Esta formado por varias fases por las cuales hay que pasar para superarlo. Al principio, se niega el fallecimiento esta es la llamada fase de shock. Poco a poco, se va admitiendo la realidad y, en este momento, se experimenta un dolor profundo, una tristeza abrumadora, e incluso rabia que, puede acompañarse de alucinaciones, hay personas que tienen la sensación de escuchar ruidos que la persona hacía, verlo o sentirlo.




A medida que van pasando todas las fechas significativas, como la navidad y los aniversarios que se compartían con la persona fallecida, el dolor profundo disminuye y se convierte en nostalgia. Sin embargo, hay algunos procesos de duelo, denominados de riesgo, que pueden convertirse en patológicos. Son aquellos que se hacen crónicos, se caracterizan porque la vida de la persona que vive gira en torno a la pérdida vivida y al dolor, e impiden hacer cosas, hacer nuevos amigos, generar nuevos planes de trabajo, cambios en la vida y continuar con ella. 

Pero, ¿cuál es el tiempo razonable para superarlo? La realidad es que es muy variable en cada persona, cada persona tiene técnicas de afrontamiento distintas, aunque se considera normal que dure entre uno y dos años. En este periodo, la mayoría de personas son capaces de llorar la pérdida, afrontarla y reorganizar su vida y sus relaciones sociales.

Muchas personas o familias que se encuentran en duelo, sobre todo en las primeras Navidades tras la pérdida, optan por no celebrar nada en esos días de celebración. Intentan continuar con su vida, hacer como si fuese un día normal. Otras familias prefieren hacer algo diferente, como por ejemplo, organizar un viaje a un sitio nuevo. Algo que no les recuerde estas fechas, que no les recuerda lo sucedido, donde no conozcan a nadie, en definitiva, encontrarse distantes de los rituales navideños.

Tanto la huida como la negación son reacciones humanas normales, e incluso forman parte del proceso de afrontamiento de la pérdida o duelo. Ambas opciones son comprensibles, no obstante, la pena se lleva dentro, vayan donde se vayan. 


¿Qué puedes hacer?

1.- Comunícate y expresa lo que sientas. Es imprescindible que dejes aflorar tus sentimientos y hables de ellos con tu familia y amigos. Esto implica que ellos también pueden hablar si es una pérdida común y comentéis sobre cómo os gustaría plantear las fiestas que se avecinan, qué os apetece hacer o dónde. 

Es conveniente hacer partícipes al resto de los familiares, incluidos niños y abuelos y solicitar ayuda si es preciso.

2.- Vuelve a la rutina. Tras los primeros días, es beneficioso establecerse un horario (de comidas, para acostarse y levantarse de la cama...) y cumplirlo. Es importante que uno no se descuide de su alimentación ni del descanso, y evitar el alcohol o el uso de tranquilizantes, a no ser, que tengan prescripción médica.

Por otro lado, intenta  seguir con las responsabilidades de tu vida diaria, pero sin presión. La vida tiene que continuar y las demás personas de nuestro entorno también nos necesitan.

3.- Intenta no lamentarte. Lo que ha pasado no puede cambiar, el primer paso para aceptar esta situación es aceptar la pérdida, despedirte del fallecido y no buscar culpables.




4.- Fomenta las relaciones sociales. Es muy probable que en estos días no te apetezca estar con nadie, tanto por desánimo como para evitar contagiar a otros tu malestar, pero lo que va a ayudarte es lo contrario, relaciónate con los demás aunque no te apetezca.

5.- Deja que te ayuden. Si tú eres el que se encarga de organizar algún evento en estas fiestas, déjate ayudar por los demás. Quizás estas navidades no te apetezca tanto gestionar nada y tu primer pensamiento sea “este año no tengo fuerzas”. Es lo más normal del mundo que nos sintamos sin energía para llevar a cabo la cena en estos primeros años desde que no está nuestro ser querido, pero, es importante que no que no te aísles o te quedes parado mientras el mundo gira y sigue avanzando. El mundo no para por nada ni por nadie.  

4.- Haz a los niños participes. Un aspecto significativo e importante es involucrar a los niños tanto a la hora de comunicar emociones y pensamientos, como en la organización de tareas y actividades. Pensar que les ayudamos aislándoles de la situación es un error que se comete en un fallido intento de protegerlos, ya que, para ellos también es dolorosa la nueva situación y mantenerlos al margen además puede crearles más confusión. Los niños también viven un proceso de duelo parecido al de los adultos, hazles formar parte de estos momentos.

5.- Simboliza a esa persona. De la misma forma, que es positivo no evitar nuestras emociones o pensamientos en estos momentos, también lo es hablar de nuestro ser querido fallecido. Pueden recordarse anécdotas, ver algún álbum de fotos, poner una vela o colgar una nota con lo que esa persona nos enseñó en el árbol de navidad.

Si estás viviendo estos momentos, me gustaría que plasmaras en un comentario lo que piensas o sientes, animarás a otras personas que estén pasando por este mismo proceso. 

Hasta la próxima semana!!

Un fuerte abrazo


lunes, 19 de diciembre de 2016

Síndrome del emperador

¿Tu hijo/a es el/la que impone la ley en tu casa? ¿Sus rabietas hacen que perdáis los nervios y la paciencia? Puede que tu hijo/a sufra el Síndrome del Emperador, un fenómeno cada vez más habitual en el que son los hijos los que dominan a los padres.




Los cambios que se han ido produciendo los últimos años en el entorno sociocultural, educativo y laboral han ido generando el caldo de cultivo propicio para que aparezcan algunas conductas disfuncionales en nuestros pequeños. Las actitudes y conductas que más nos preocupan  como padres son aquellas en las que el hijo/a se convierte en el amo indiscutible de la familia, haciendo que los a demás integrantes acepten sus exigencias y caprichos.

El síndrome del emperador, del niño tirano o del niño rey son los distintos nombres con los que se conoce a este fenómeno cada vez más habitual, en el que como hemos comentado, los niños acaban por dominar a sus padres, e incluso, en los casos más extremos, por maltratarles.


¿Qué es el síndrome del emperador?

Aunque, actualmente, no existe ningún cuadro clínico con este nombre, se emplea la expresión Síndrome del emperador para hablar de los niños/as que manifiestan determinadas características como insensibilidad emocional, poca responsabilidad ante el castigo, dificultades para desarrollar sentimientos de culpa y ausencia de apego hacia los progenitores u otros adultos.

El Síndrome del emperador está compuesto por un conjunto de comportamientos y actitudes que manifiesta el niño/a en forma de desafío, chantaje e incluso agresión a los padres, que han perdido toda la autoridad para el menor. Este comportamiento abusivo del niño emperador se puede extender a otros adultos, que pueden formar parte o no de su propia familia.


Características del Síndrome del emperador

Los niños emperadores son muy característicos y fácilmente reconocibles: suelen manifestar rasgos de personalidad egocéntricos y tienen muy poca o ninguna tolerancia a la frustración: no les gusta recibir un NO por respuesta ni que sus exigencias no sean cumplidas. Estos rasgos no pasan desapercibidos en el entorno familiar, y mucho menos en el escolar, donde sus exigencias pueden ser menos satisfechas. Son niños/as que no saben auto-controlarse ni regular sus propias emociones. Además, tienen desenmascarados los puntos débiles de sus padres, a quienes manipulan y mediante amenazas y argumentos volubles consiguen sus objetivos.

Este registro, aunque es más específico de conductas de clase, puede ayudarte a observar si tu hijo presenta algunos de los síntomas del Síndrome del emperador:




Estos son algunos de los síntomas que muestran los niños (y no tan niños) que padecen el Síndrome del emperador:

-- Tristeza, ansiedad y enfado. Casi siempre sin motivos aparentes, son niños tristes y /o gruñones.

-- Sentimiento significativo de la propiedad. Son niños que esperan recibir lo que quieren y esperan que sean los demás quienes se lo den, por el contrario, no suelen dejar sus cosas a no ser que les convenga por alguna razón. 

-- Ataques de ira y rabietas ante situaciones frustrantes, el aburrimiento, cuando se les niega lo que quieren. Pueden llegar a insultar y a mostrar violencia física ya desde muy pequeños (incluso desde los 3 años).

-- Egocentrismo. Lo más importante son ellos mismos, se sienten el centro del mundo y como tal, reclaman total atención.

-- No muestran empatía. No son capaces de ver que sus actos afectan negativamente al resto y son incapaces de ponerse en el lugar del otro. No tienen remordimientos ni saben pedir perdón porque no entienden que han hecho daño o que su actitud no es la adecuada.


¿Cuál es el tratamiento de elección?

El Síndrome del emperador es trabajable a nivel psicológico desde el enfoque cognitivo-conductual. Partiendo de las tres premisas fundamentales que determinan las características del Síndrome del emperador, que son, la dificultad para mostrar culpa y arrepentimiento sincero, incapacidad para aprender de los errores y de los castigos, conductas habituales de desafío, mentiras e incluso actos crueles (hacía la madre y hermanos principalmente), hemos de proponer un abordaje multidisciplinar y desde todos los ámbitos que incidan potenciando estas conductas. 

Desde el trabajo terapéutico, debemos establecer un proceso psicoeducativo para todos los miembros que forman parte de esta situación (la familia al completo) a la vez que debemos establecer unos límites relacionales y un tratamiento cognitivo-conductual de modificación de conducta hacia el pequeño (resolución de conflictos, autoestima, habilidades sociales, empatía, etc..). Al mismo tiempo, que en el colegio, por medio del tutor, orientador y equipo directivo, puesto que tienen un papel protagonista en esta situación. 





Si tras estas medidas iniciales no se obtienen los resultados esperados, y a mejorado la calidad de vida tanto del menos como del resto de la familia, se ha de recurrir a los servicios sociales y judiciales, en el caso de que fuera necesario.

Y tu...¿Conoces a algún menor con el Síndrome del emperador? Cuéntanos tu testimonio que puede ayudar a otros padres que se sientan en la misma situación. 

Hasta el próximo día!!

Un abrazo

lunes, 12 de diciembre de 2016

Custodia compartida

Cuando una pareja se divorcia o se separa, los hijos/as son los principales damnificados, especialmente debido a que su estructura familiar ha sido modificada. Silos dos padres llegan a un acuerdo de una manera pacífica y serena en un período corto de tiempo, los pequeños sufrirán mucho menos. Pero cuando no es posible llegar a un acuerdo entre los padres y tienen que intervenir los abogados y, en última instancia, los jueces, las secuelas psicológicas en los menores se multiplican.

En la consulta, estoy cansada de ver a niños/as con padres separados, algunos de ellos con separaciones modélicas (como la de mis padres por ejemplo) en las que no ha supuesto prácticamente ningún efecto negativo en los pequeños, en cambio otras, que lo han hecho y mucho. La separación o el divorcio de los padres afecta a los hijos por más que se intente aminorar la carga negativa que conlleva para la vida de los pequeños, eso es una realidad porqué la misma adaptación de la nueva situación ya supone un esfuerzo importante. Una de las soluciones más ventajosas, en muchos casos, es la custodia compartida, ya que, parece estar convirtiéndose en la solución más equilibrada en caso de ruptura del matrimonio aunque la realidad es que tiene ventajas e inconvenientes.




Aunque las cosas están cambiando, y en Valencia por ejemplo, actualmente la primera opción es la compartida, siempre y cuando ambos padres estén capacitados para darle una calidad de vida y de cuidado óptima a sus hijos/as, casi siempre hay un cónyuge, el no custodio, que disfruta muy poco de su derecho como padre de estar con sus hijos. Esto hace que nos olvidemos de que hay un derecho mayor, el interés superior del menor. Y para conseguirlo la mejor opción puede ser la custodia compartida.

Con la custodia compartida se busca que el menor conserve su relación con ambos padres y no genere tanto sufrimiento la ruptura, aunque también hay quien mantiene que genera desventajas como que supone más gastos a los padres o el cambio habitual de casa supone menos estabilidad para los pequeños. En unas líneas hablaremos de las ventajas e inconvenientes que puede suponer la custodia compartida. 

¿Cómo prevenir las secuelas psicológicas en los niños?

Cómo hemos comentado anteriormente, es imprescindible separarnos de una manera óptima para que los niños presenten las menores secuelas psicológicas posibles, a continuación vamos a ver algunos aspectos a tener en cuenta por vosotros como padres: 

No le pongáis en medio. Si tenéis que hablar el uno con el otro hacedlo por vuestros propios medios.

No hagáis que se decante por uno o por otro. Vosotros dejaréis de tener marido/mujer, pero para ellos seguís siendo su padre y su madre. Cuando sea posible hablarle bien el uno del otro, hubo un momento que decidisteis estar juntos y crear una familia, no lo olvidéis.

A menos que exista una situación problemática, permitirles poder estar con ambos padres. Tened esto en cuenta cuando decidáis con quién tienen que vivir.

Cuanta más armonía más fácil. Cuanto mejor os llevéis entre vosotros, más fácil les resultará superar el divorcio.

Preocuparos por sus necesidades. Aunque vosotros también lo estéis pasando mal, necesitaran hablar de lo que están pasando también ellos como hijos/as.

Intentad continuar con sus rutinas. Ya es suficientemente estresante pasar por un divorcio, como para tener que sufrir los niños/as otro tipos de cambios como de colegio, de amigos y de casa.

Recordad que son vuestros hijos/as. Sus papeles no son ni el de cónyuge o amigo. Continuad tratándole como un niño/a y no volquéis vuestro dolor en ellos. 

Si necesitas hablar sobre lo que estás pasando, busca un amigo o un psicólogo. Es demasiado para los niños/as cargar también con vuestros problemas de adultos.

Tiene que pasar el proceso de duelo. No importa la edad que tengan en el momento de la separación, sigue siendo una pérdida para ellos. Pueden mostrar disconformidad de distintas formas, enfado, depresión, ansiedad o mal comportamiento. Ayudadles cuando os necesiten.




Ventajas de la custodia compartida

Aquí os muestro algunas de las ventajas que puede tener el régimen de custodia compartida:

-- La ruptura es menos dolorosa y traumática para el menor porque ninguno de los progenitores desaparece de su día a día. La familia se ha modificado, pero no se ha destruido.

-- Al pasar el mismo tiempo con ambos padres, el niño no tiene la sensación de abandono que se manifiesta cuando pasa mucho tiempo sin ver a uno de los dos. 

-- El pequeño ahora tiene dos familias en lugar de una y eso debe tomarse como un sumatorio a su vida y no como una pérdida. El papel de los padres y su buena comunicación es imprescindible para que esto se produzca.

-- Como la custodia compartida exige una comunicación constante entre los padres, el menor no se ve en la necesidad de actuar como intermediario entre ellos, un papel que nunca deberían asumir los hijos/as.


-- Se inimizan emociones negativas. Tras un divorcio son muy frecuentes el miedo al abandono, tener sentimiento de deslealtad o de culpa, de negación, etc, al vivir de una manera muy semejante a la de antes y encontrarse en su entorno conocido hasta el momento, el pequeño está más seguro y estas sensaciones no afloran con tanta virulencia.


-- Evitamos la parentificación. Es decir, que los hijos se hagan demasiado responsables. La custodia compartida esquiva que un menor asuma el papel del padre o de la madre y tome decisiones que no le corresponden o madure antes de tiempo.


-- Son ambos padres aptos para educar. No se pone en duda la capacidad de cuidado de ninguno de los progenitores y se les considera a ambos como óptimos para llevar a cabo la crianza y educación de sus hijos.


-- Modelo educativo común. La custodia compartida favorece que los padres lleguen a acuerdos y sean más flexibles y capaces de negociar las pautas educativas de sus hijos y así transferir un buen modelo de conducta.


-- Mayor responsabilidad. Los progenitores que mantienen la custodia compartida se tienen que comprometer más, tienen más obligaciones y responsabilidades con sus hijos


Desventajas de la custodia compartida

-- Gastos superiores. Los progenitores se encuentran en la realidad de hacer frente a mayores gastos, de forma individual, como por ejemplo, tener sus respectivas viviendas acondicionadas para poder darles a sus niños un lugar adecuado para vivir.




-- Los padres deben vivir cerca. Cuando se mantiene el régimen de custodia compartida es aconsejable que las casas de los padres se encuentren cerca. Como una separación, normalmente, se produce cuando surgen desavenencias, es un gran esfuerzo para los padres tener que coincidir y un inconveniente muy significativo para muchos padres. 

-- Modificación de hábitos. Los pequeños tienen que adaptarse a las rutinas de cada uno de los hogares en los que vive, aunque lo ideal será que sean similares para estar implantando una educación común y que no hayan contradicciones.


-- Menor estabilidad. A no ser que sea posible y los pequeños permanezcan en una casa común siempre, mientras los padres mudan de residencia cuando el otro cónyuge está con los hijos, los niños pueden verse perjudicados. Un cambio de domicilio constante puede generarles tener menos concentración, menos seguridad y sentido de pertenencia.

-- No aconsejable para niños muy pequeños. Cuanto más pequeños sean los niños, más necesidad biológica tienen de mantenerse de forma constante al lado de su cuidador principal. Esto garantiza su estabilidad emocional, conductual y educativa, según concluye el estudio "Overnight Custody Arrangements, Attachment and Adjustment Among Very Young Children" de la Universidad de Virginia (EE.UU.). 

-- Afectación emocional y escolar. Tanto para el rendimiento escolar como el desarrollo emocional de los niños es imprescindible seguir cierta rutina, algo que se pierde cuando tienen dos casas. Cuando el niño ya se está adaptando a las costumbres y normas de un progenitor, es turno de trasladarse a casa del padre.

-- Problemas de conducta. La custodia compartida también puede afectar al comportamiento de los pequeños. Dos progenitores, dos casas, dos entornos distintos cada uno con sus normas, con sus valores y con sus estilos educativos. Todo esto, puede hacer que el menor sienta cierta confusión y se rebele ante las diferentes maneras de educar.

¿Te sientes identificado con este post? ¿Cómo llevas la custodia compartida en tu casa? Cuéntanos tu testimonio ya que puede ayudar a otros padres que están pasando por lo mismo. 

Hasta el próximo día!

lunes, 5 de diciembre de 2016

Síndrome de acumulación compulsiva

En el nuevo DSM-V (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentalesse ha añadido un nuevo síndrome, el síndrome de acumulación compulsiva. Las personas que presentan el Síndrome de Acumulación Compulsiva se caracterizan por tener significativas dificultades para deshacerse de objetos que la mayoría de la población considera inservibles y los desecharía sin problemas.

Por lo general, las personas acumulan objetos comunes, como papel (por ejemplo cartas, revistas, periódicos, folletos publicitarios...), libros, ropa, recipientes (por ejemplo: cajas, botellas, bolsas de papel y de plástico) y en, algunos casos, basura o comida podrida.  Es menos habitual pero también ocurre, que las personas acumulen desechos de animales o humanos. En la inmensa mayoría de ocasiones, los objetos que se acumulan no son valiosos

El motivo de acumular de forma desproporcionada estos artículos es para poder revisarlos más adelante o porque les cuesta desprenderse de ellos y, llegan a ocupar más del 70% de la vivienda. Parece que, la prevalencia de este síndrome es de cerca de un 6% de la población




Uno de los criterios diagnósticos del síndrome de acumulación compulsiva es la presencia de angustia y/o ansiedad ante la idea de desprenderse de los objetos acumulados. El resultado es una acumulación desorganizada de posesiones que, como ya hemos comentado, comprometen el espacio de sus hogares, impidiendo su permanencia en ese lugar. Esta situación genera angustia y afecta significativamente a su área social, laboral u otras importantes áreas de las relaciones del afectado, incluyendo la seguridad del ambiente.

Bajo estas condiciones vitales, disminuye la calidad de vida de la persona y se presentan inconvenientes en las relaciones familiares. A veces también se ve comprometida la seguridad de los vecinos.


¿Cuáles son los indicios de acumulación compulsiva? 

Dificultad para deshacerse de las cosas. 
• Un gran desorden en la oficina, en el hogar, en el coche, o en otros espacios y que impide moverse con facilidad.
• La pérdida de artículos importantes como dinero o facturas en el desorden
Sensación de agobio a causa de la cantidad de posesiones que han "invadido" el hogar o el lugar de trabajo. 
No invitar familiares o amigos al casa debido a la vergüenza o el miedo a la humillación o incomprensión. 
Negar o dificultar la entrada de gente a casa para realizar reparaciones.


¿Cuáles son los efectos de la acumulación compulsiva? 

• El desorden y la acumulación excesiva amenazan la salud y la seguridad de aquellos que viven en el hogar o cerca, y pueden causar problemas de salud, daños estructurales, incendios, y a veces la muerte
• Los problemas con vecinos que pueden llevar desalojos forzados y problemas legales que emocionalmente tienen consecuencias devastadoras u otras acciones legales que pueden llevar a la hospitalización o a quedarse sin hogar.
Conflictos con familiares y amigos, quienes están frustrados y preocupados por el estado de la casa y por el comportamiento de acumulación compulsiva de su familiar. 


¿Cuál es el tratamiento de elección?

El tratamiento de elección en estos casos es psicológico, mediante la terapia cognitivo-conductual, en ocasiones, se puede precisar apoyo de tratamiento farmacológico. Mediante la terapia cognitivo-conductual, realizaremos cambios cognitivos sobre lo qué piensa la persona sobre estos objetos y qué valor y atribuciones les asigna. Por norma general, son creencias distorsionadas que les confiere un valor de utilidad futura o una inseguridad ante la idea de perderlo. En definitiva, el tratamiento cognitivo-conductual exige un cambio de comportamiento y creencias, que consiste en empezar a desprenderse de los objetos y aprender a tolerar el malestar o ansiedad que provoca tener que hacerlo.




¿Cómo puedes ayudarle?

Si tienes un familiar o amigo con este síndrome de acumulación compulsiva, estas son algunas de las cosas que puedes hacer para ayudarle:

Escucha a tu ser querido. Uno de los medios más poderosos para apoyar a una persona que sufre este síndrome es simplemente escucharle sin juzgarle. Escuchar puede le ayudará a expresar y procesar las emociones y los pensamientos difíciles.

Potencia tu paciencia con tu ser querido. Comprendo que en muchas ocasiones es difícil entender el motivo por el que tu ser querido no puede desprenderse de un objeto en particular que podría parecer basura para ti, pero, quédate callado y ten en cuenta que podría no estar listo para deshacerse aún de ese objeto. El proceso de recuperación tardará un período como mínimo de un año

Ayúdale a buscar ayuda. Si se plantea buscar ayuda y siente miedo a hablar con un desconocido acerca de algo tan personal, ofrécete a acompañarlo a una o dos sesiones como apoyo moral.

La mejor manera de ayudar a una persona que sufre el síndrome de acumulación compulsiva sería una terapia con un psicólogo o un psiquiatra, ayúdale a encontrarlo. Recuerda que de manera presencial en Valencia, yo puedo ayudarte

Determina las alternativas de tratamiento. Como hemos comentado anteriormente, el tratamiento de elección para el Síndrome de acumulación compulsiva es la terapia cognitivo-conductual (TCC). Para tratar este síndrome, la TCC se enfoca a cambiar la forma de pensar que mantiene el acumulador compulsivo con la finalidad de reducir las emociones negativas y sus comportamientos acumuladores.

¿Conoces a alguién con este síndrome? ¿Lo padeces y quieres contarnos tu experiencia? No lo pienses y hazlo, tu testimonio puede ayudar a otras personas!

Hasta el próximo día!!