miércoles, 26 de marzo de 2014

Cómo puedo salir de las drogas

La adicción a las drogas es una esclavitud. Destruyen tu vida, tu familia, te separan de la sociedad, te acercan a la tristeza y a la soledad. 

Tanto tu salud física como tu salud mental se ven afectadas por las consecuencias de las drogas y tú sabes todo esto. Te felicito porque si estás buscando información sobre cómo dejar las drogas ya has dado el primer paso hacia tu recuperación o la de una persona de tu entorno.

¿Qué es la drogadicción?

La adicción es una enfermedad crónica que afecta al cerebro, frecuentemente con recaídas, y se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de drogas a pesar de las consecuencias negativas para la persona adicta y para su entorno. Es cierto que en el caso de la mayoría de personas al principio la decisión de tomar drogas es voluntaria, pero con el tiempo, los cambios que ocurren en el cerebro de las personas adictas afectan a su autocontrol y obstaculizar su habilidad de resistir los impulsos intensos de seguir consumiendo drogas.

Por suerte, hay tratamientos que ayudan a contrarrestar los fuertes efectos nocivos de la adicción. Las investigaciones han demostrado que el mejor método de asegurar el éxito para la mayoría de los pacientes es una combinación de la terapia cognitivo-conductual con medicamentos para tratar la adicción y el control de impulsos. Podemos conseguir una recuperación sólida y una vida sin abuso de drogas siempre y cuando quieras conseguirlo.

¿Qué le pasa al cerebro cuando se usan drogas?

Las drogas contienen sustancias químicas que infiltran y perturban el sistema de comunicación del cerebro interfiriendo en el envío, la recepción y el procesamiento normal de información entre las células nerviosas. Hay por lo menos dos formas por las que las drogas pueden modificar esto: 1) imitando los mensajeros químicos naturales del cerebro y 2) sobreestimulando el “circuito de gratificación”, es decir, el sistema dopaminérgico del cerebro.

¿Por qué algunas personas se vuelven adictas y otras no?

No hay un único factor que determine si alguien se volverá drogadicto. El riesgo de desarrollar esta enfermedad está condicionado por una combinación de factores que incluyen la constitución biológica de la persona, el entorno social y la edad o etapa de desarrollo en que se encuentra. Mientras más factores de riesgo se presentan, mayor es la probabilidad de que el consumo de drogas se convierta en adicción. Por ejemplo:

- Constitución biológica: Los genes con los que nacemos, en combinación con las influencias del entorno, son responsables de alrededor del 50% de la vulnerabilidad a la adicción que tenemos. El sexo, la raza y la presencia de otros trastornos mentales también pueden influir sobre el riesgo para el abuso de drogas y la drogadicción.

- Entorno o medio ambiente: El entorno o situación ambiental de cada persona implica muchos factores, desde la familia y los amigos hasta el nivel socioeconómico y la calidad de vida. Algunos factores como la presión social de los amigos o colegas, el abuso físico o sexual, el estrés y el patrón y calidad de aprendizaje que les han dado los padres, pueden tener una gran influencia sobre si la persona llega a consumir drogas y si esto progresa a la drogadicción.

- Etapa de desarrollo: Los factores genéticos y ambientales interactúan con las etapas críticas del desarrollo humano afectando a la vulnerabilidad a la adicción. Si bien el consumo de drogas a cualquier edad puede llevar a la adicción, mientras más pronto se empieza a consumir drogas, mayor es la probabilidad de que se convierta en abuso y en adicción. 

Para los adolescentes cualquier exposición a las drogas de abuso es un reto especial. En esta etapa, las áreas del cerebro que gobiernan la toma de decisiones, el juicio y el autocontrol aún se están desarrollando activamente, por ello, los jóvenes adolescentes pueden ser especialmente propensos a comportamientos de riesgo, los que incluyen la experimentación con las drogas de abuso.

¿Qué puedo hacer?

Si estás buscando ayuda en A2adicciones Valencia podemos ayudarte. Somos un centro terapéutico ambulatorio en el que tratamos la adicción desde el modelo Minnesota (enfoque cognitivo-conductual) que engloba un tratamiento de enfoque multidisciplinar con terapeutas, psicólogos y médicos altamente cualificados. 

En a2adicciones Valencia te ofrecemos un recurso asistencial y terapéutico con las máximas garantías asistenciales y de confidencialidad en un entorno tranquilo y confortable que facilite la máxima concentración en su proceso de recuperación.

Estamos situados en el centro de Valencia por lo que estamos en una situación privilegiada y de fácil acceso para que tu tratamiento sea lo más cómodo posible. 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el 645 962 654 o en psicoeducavlc@gmail.com.

No le des más vueltas y busca ayuda, verás que no eres el único que está pasando por esto!

Hasta el próximo día!

jueves, 20 de marzo de 2014

La escritura terapéutica

La práctica de la escritura terapéutica manifiesta ciertos aspectos tuyos que podías desconocer. En este género literario la estrella eres tu. Plasmar tus pensamientos, sentimientos y emociones fuera de ti -en el papel o en el ordenador- es una manera de liberarte y enriquecerte de tu vida.

Escribir goza de una capacidad terapéutica que se ha intuido desde siempre en el mundo literario y del que muchos escritores se han beneficiado. La parte racional de la escritura, directamente relacionada con la escritura, y su lado artístico, creativo y emocional le dan la propiedad única de juntar estas dos facetas del ser humano: la capacidad de pensar y la de expresar emociones. Gracias a la escritura, somos capaces de estructurar nuestro pensamiento, desahogar las emociones cuando nos desbordan, tomar distancia sobre lo que nos ocurre, descubrir nuestros recursos personales y conocernos mejor, y reflexionar sobre sus deseos, sus relaciones o sus conductas.

Diversos experimentos han demostrado la eficacia de escribir sobre como nos sentimos, por ejemplo, uno de estos estudios es el siguiente:

Un grupo de estudiantes escriben durante 4 sesiones sobre experiencias traumáticas vividas, repartidos de la siguiente forma: 

- Unos desahogaban emociones 
- Escribían sobre el hecho traumático
- Desahogaban emociones al terapeuta más escribían sobre los hechos
- Grupo control: Escribían sobre cosas triviales.

Este estudio obtuvo como resultado que las personas que escribió sobre sus sentimientos y pensamientos más profundos relacionados con el trauma manifestó una reducción del 50% en el número de visitas mensuales al médico.

Vamos a comentar otro experimento realizado a 50 estudiantes, tenían que escribir durante 20 minutos al día y cuatro días seguidos sobre sus pensamientos y sentimientos más íntimos relacionados con un trauma uno de los grupos y el otro sobre asuntos triviales. Además se les extrajo sangre antes del primer día de escritura y después de la última sesión. 

El resultado fue que el grupo que había escrito sobre sus pensamientos y emociones mostraron una mayor actividad inmunológica y también disminuyeron las visitas al médico. Además, lo que más mejoraron fueron aquellos que habían permanecido en silencio con sus traumas durante más tiempo. 

Como ves los beneficios de esta práctica son múltiples, ordenan las ideas ayudando a tomar decisiones y minimiza el estrés ya que escribir es parecido a hablar y sirve de desahogo.

¿Qué beneficios obtendrás?

Como conocedora de estos beneficios, invito a mis pacientes desde la primera sesión de terapia a que creen su propio diario terapéutico. Son ellos mismos quienes ven como con el paso del tiempo confirman sus efectos positivos:

- Conseguimos dedicar espacio y tiempo a nosotros mismos a conocernos mejor mediante la introspección.

- Aumentamos nuestro autoconciencia, autoconocimiento y autoestima.

- Incrementamos la comprensión hacia nosotros mismos.

- Proporcionamos un mayor compromiso respecto a nuestro propio proceso terapéutico, y en la consecución de nuestras metas.

- Tenemos más presentes los cambios, descubrimientos y esfuerzos que vamos generando a lo largo del proceso terapéutico.

- Experimentamos una sensación de bienestar al “estar haciendo”, “pasar a la acción”. La terapia no se limita a una hora en la consulta psicológica, sino que se traslada a la vida cotidiana.

- Permitimos analizar emociones, sentimientos y pensamientos, que de otra forma se repiten una y otra vez de forma circular y nunca llegamos a solucionar.

- Surgen nuevos asuntos o aspectos que nos aportan más claridad, y que pueden ser tratados posteriormente en las sucesivas sesiones de terapia.

¿Cómo puedes hacerlo?

1. Consigue un cuaderno lo suficientemente grande como para ir incluyendo tus notas, fotos, cartas (que no se envían), recuerdos, dibujos, escritos, etc.

2. El objetivo no es crear una obra de arte, sino permitirnos expresar y liberar todo lo que llevamos dentro.

3. Decide un momento del día en que puedas sentarte a escribir sin interrupciones (sin móvil, televisión, ruidos, etc) y avisa en casa de que vas a estar ocupado para que no te molesten e interrumpan.

4. Escribe en tu diario terapéutico con cierta frecuencia. En caso de que estés siguiendo un proceso de terapia, después de cada sesión, es importante recoger la experiencia, lo que se ha movilizado, aquellas cosas de las que te has hecho consciente, etc. También es recomendable escribir en momentos de malestar, enfado, etc. 

5. Anota todo aquello que creas interesante para comentar, trabajar y/o preguntar al psicólogo, esto último, si sigues una terapia psicológica, por ejemplo en nuestro centro www.tupsicologovalencia.com. 

6. Si te propones metas u objetivos es importante que seas muy concreto con respecto a qué quieres conseguir, cuándo, cómo, dónde, qué puedes hacer para lograrlo.  Las frases empleadas para marcarte metas han de estar redactadas en positivo. Por ejemplo, sustituiremos “yo quiero dejar mi trabajo actual” por “yo quiero trabajar como veterinaria” o “no quiero fumar” por “quiero mejorar mi salud física”. El objetivo/s que te propongas debe ser realista, es decir, ha de depender de ti mismo y ser factible (tomar en cuenta nuestras circunstancias, el entorno).

7.  Es importante que no pierdas en ningún momento la espontaneidad, la creatividad y te concedas la total libertad de expresión. Además utiliza un lenguaje con el que te sientas familiarizado.

¿Qué te parece esta herramienta terapéutica? ¿Habíais oído hablar de ella?

Hasta el próximo día!!

martes, 11 de marzo de 2014

5 consejos que te ayudarán a mantener un sueño reparador

El próximo 14 de Marzo celebramos el día mundial del sueño y para celebrarlo hoy tenemos una entrada sobre como dormir y conseguir tener un sueño 100% reparador ya que no hay nada más valioso para mantener nuestra salud y bienestar que presentar un sueño reparador. 

Dormir profundamente es lo más importante del día a día ya que condiciona que el resto del día estemos con ánimo y concentrados. Una mala noche de sueño puede afectaa nuestros niveles de concentración, de productividad y dejarnos con el cuerpo cansado y dolorido. La web Daily Health Post ha publicado una investigación en la que se detalla como nos afectan las distintas posturas que podemos adoptar a la hora de dormir y como afectan a nuestra salud. Si te despiertas con ciertos síntomas y malestares, es muy probable que tenga que ver con la postura que presentas en la cama.

Posturas para dormir y sus consecuencias

Dormir boca arriba con los brazos a los lados

Es la mejor posición para nuestra columna vertebral y cuello. Si roncas esta no es una buena posición, ya que es la más propensa a la apnea del sueño.

Dormir boca arriba con los brazos hacia arriba

Esta posición también es buena para la espalda, ya sea cuando estés abrazando a la almohada o extiendas los brazos. Dormir boca arriba previene las arrugas. Pero tiene sus desventajas: si padeces de reflujo esofágico o si roncas esta posición podría empeorar las cosas. Si te despiertas con dolor de cuello es muy probable que se deba a esta postura.

Dormir boca abajo

Esta posición es buena para la digestión, pero por otro lado, como dificulta la respiración es probable que durante la noche muevas tu cabeza de un lado para otro, lo que podría crear malestar en tu cuello. Como la espina dorsal no está apoyada, esta posición también puede causar dolor de espalda.

Dormir en posición fetal

Es una posición muy mala para el cuello y la espalda, además de que dificulta las respiraciones profundas. Sin embargo es una buena posición para las mujeres embarazadas.

Dormir de lado con los brazos extendidos o abrazando una almohada

Como con la posición anterior, el flujo de sangre a los brazos es limitado y podrías presentar dolor malestar por la mañana o despertarte a media noche con las extremidades dormidas.

Dormir de lado con los brazos a los costados

Es la mejor postura para la espalda, ya que respeta su curvatura natural. Es una buena postura para disminuir el dolor de cuello y espalda. Lo malo es que la gravedad surte su efecto y a la larga puede generar arrugas.

¿Qué hago para dormir mejor?

Dormir como ya sabemos a estas alturas, es una actividad necesaria no sólo para descansar. 

Vamos a descubrir algunos consejos que te van a ayudar a lograr un sueño reparador.

1.- Cena ligero pero nunca te vayas a la cama con hambre.

2.- No hagas ejercicio 3 horas antes de dormir porque la actividad física te mantiene activo y alerta.

3.- Intenta dormir y despertarte a la misma hora diariamente (incluido fines de semana) para regular y mantener tus ciclos naturales de sueño.

4.- No mires el reloj durante la noche.

5.- Acude al Instituto de medicina del sueño si crees padecer un trastorno del sueño. Roncar y padecer insomnio son dos de los más comunes y un diagnóstico precoz hará aumentar tu calidad de vida lo antes posible. Entra en nuestra página web www.dormirbien.info y coge cita, no pospongas más tu descanso!

Y tu...¿Cómo duermes? ¿Cómo has conseguido tener un sueño reparador?

Hasta el próximo día!

martes, 4 de marzo de 2014

Aumenta tu autoestima con estos 5 consejos. Vales mucho, creételo!!

Un adecuado nivel de autoestima es la base de nuestra salud mental y física. El concepto que tenemos de nuestras propias capacidades y de nuestro potencial no se basa sólo en nuestra forma de ser, sino también de las experiencias que tenemos a lo largo de la vida. Lo que hemos vivido, las relaciones que hemos tenido con los demás (familia, amigos...), las sensaciones que hemos experimentado, todo influye en nuestro carácter y por tanto en la imagen que tenemos de nosotros mismos.

El autoconcepto se forma de la comparación subjetiva que hacemos de nosotros mismos frente a los demás, así como de lo que los demás nos dicen y de las conductas que nos manifiestan. Otros factores que influyen en la manera de valorarnos son los éxitos y los fracasos personales.

En cualquier área de la vida, la falta de confianza en uno mismo, puede ser fatal ya que, nos puede inmovilizar y dejarnos mudos e indefensos. 

¿Cómo influye la autoestima en la vida cotidiana?

Nuestra autoestima influye en nosotros en prácticamente todo. Nos influye en: cómo nos sentimos, en cómo pensamos, en cómo aprendemos y creamos, en cómo nos valoramos, cómo nos relacionamos con los demás, cómo nos comportamos... 

Si como persona no te sientes lo suficientemente valioso/a, puedes llegar a experimentar dificultades en tu vida, en tu trabajo, en tu relación de pareja, en la manera de criar a tus hijos, en la interacción social y hasta problemas de imagen corporal.

¿Cómo te sientes si presentas una buena autoestima?

Una persona con una autoestima adecuada presenta las siguientes características:

- Disfruta de una visión de si mismo y de sus capacidades realista y positiva.

- No precisa la aprobación de los demás, tampoco se cree ni mejor ni peor que nadie.

- Manifiesta sus sentimientos y emociones libremente.

- Se enfrenta a los nuevos retos con optimismo, intentando superar el miedo y aceptando responsabilidades.

- Se relaciona con facilidad y le satisfacen las interacciones sociales, valora la amistad y tiene iniciativa para dirigirse a la gente.

- Sabe manejar sus frustraciones, aprende de los fracasos, es creativo e innovador, le gusta desarrollar los proyectos y persevera en sus metas.

¿Qué puedes hacer para mejorarla?

1.- Ante la primera señal de desconfianza hacia ti mismo, pregúntate “¿Qué es lo peor que me podría ocurrir?”. Muy a menudo otorgamos excesiva importancia a los posibles problemas que nos pueden surgir al realizar alguna cosa. ¿Porqué no usar toda nuestra energía en lograr nuestros objetivos, en lugar de consumirla preocupándonos de lo que podría suceder? Actúa sin temor! Minimiza los riesgos, pero que el miedo no te paralice ni te haga huir. 

2.- Viaja al futuro y, una vez allí, pregúntate si a lo que te enfrentas es algo tan significativo como ahora te parece. Te propongo un ejercicio que puede parecer algo morboso y desagradable pero a la vez muy efectivo. Imagínate a ti mismo en tu funeral, haciendo recuento de lo que ha sido tu vida. ¿Realmente crees que a lo que ahora haces frente va a aparecer en ese repaso? Si eso es poco probable, estás sintiendo un miedo desproporcionado a la decisión o situación que tienes que hacer frente. Viendo las cosas con la perspectiva adecuada nos damos cuenta de la importancia que realmente tienen. Al ponerlas en su sitio, el miedo va a desaparecer. 

3.- Piensa en el “como sería si…”. Este ejercicio es realmente útil. Ante una situación determinada pregúntate ¿Si tuvieras confianza, como lo harías? ¿como te moverías? ¿como hablarías? ¿que cosas pensarías? ¿que cosas te dirías a ti mismo? Preguntándote estas cuestiones, estas, literalmente, obligándote a imaginarte en un estado de seguridad y confianza, ahora sólo tienes que “actuar” en función a las respuestas obtenidas. Poco a poco irás olvidando que estás actuando, y se convertirá en un hábito automático

4.- Conócete a ti mismo y analiza tus virtudes. Lo primero que debes hacer para quererte más es conocerte a ti mismo. Para ello es imprescindible que analices que cualidades positivas presentas y cuáles son las negativas. A diferencia de lo que se piensa, las limitaciones humanas son buenas y es fundamental que conozcas las tuyas propias.

El ejercicio que te propongo es escribir cuáles crees que son tus virtudes y defectos en un papel, ¡No desesperes y date tiempo!.

5.- Tú puedes ser tu peor enemigo al exigirte demasiado. A veces puedes caer en la trampa de la autocrítica excesiva en algún momento en el que no has conseguido algo que te habías propuesto. Puedes tender a utilizar generalizaciones del tipo "siempre" y "nunca" lo cual mengua la propia autoestima. 

Para ir modificando estos pensamientos y que no sean tan dañinos te propongo utilizar una pequeña libreta donde puedas anotarlos y sustituirlos por otros más positivos. Por ejemplo "No valgo para nada, todo lo hago mal". Puedes modificarlo por "Sé hacer muchas cosas, pero hay otras que me cuestan más y es cierto que puedo hacer cosas mal, pero no todas".

¿Qué te parecen estos trucos para mejorar tu autoestima y quererte más?

Nos vemos el próximo día!