jueves, 20 de marzo de 2014

La escritura terapéutica

La práctica de la escritura terapéutica manifiesta ciertos aspectos tuyos que podías desconocer. En este género literario la estrella eres tu. Plasmar tus pensamientos, sentimientos y emociones fuera de ti -en el papel o en el ordenador- es una manera de liberarte y enriquecerte de tu vida.

Escribir goza de una capacidad terapéutica que se ha intuido desde siempre en el mundo literario y del que muchos escritores se han beneficiado. La parte racional de la escritura, directamente relacionada con la escritura, y su lado artístico, creativo y emocional le dan la propiedad única de juntar estas dos facetas del ser humano: la capacidad de pensar y la de expresar emociones. Gracias a la escritura, somos capaces de estructurar nuestro pensamiento, desahogar las emociones cuando nos desbordan, tomar distancia sobre lo que nos ocurre, descubrir nuestros recursos personales y conocernos mejor, y reflexionar sobre sus deseos, sus relaciones o sus conductas.

Diversos experimentos han demostrado la eficacia de escribir sobre como nos sentimos, por ejemplo, uno de estos estudios es el siguiente:

Un grupo de estudiantes escriben durante 4 sesiones sobre experiencias traumáticas vividas, repartidos de la siguiente forma: 

- Unos desahogaban emociones 
- Escribían sobre el hecho traumático
- Desahogaban emociones al terapeuta más escribían sobre los hechos
- Grupo control: Escribían sobre cosas triviales.

Este estudio obtuvo como resultado que las personas que escribió sobre sus sentimientos y pensamientos más profundos relacionados con el trauma manifestó una reducción del 50% en el número de visitas mensuales al médico.

Vamos a comentar otro experimento realizado a 50 estudiantes, tenían que escribir durante 20 minutos al día y cuatro días seguidos sobre sus pensamientos y sentimientos más íntimos relacionados con un trauma uno de los grupos y el otro sobre asuntos triviales. Además se les extrajo sangre antes del primer día de escritura y después de la última sesión. 

El resultado fue que el grupo que había escrito sobre sus pensamientos y emociones mostraron una mayor actividad inmunológica y también disminuyeron las visitas al médico. Además, lo que más mejoraron fueron aquellos que habían permanecido en silencio con sus traumas durante más tiempo. 

Como ves los beneficios de esta práctica son múltiples, ordenan las ideas ayudando a tomar decisiones y minimiza el estrés ya que escribir es parecido a hablar y sirve de desahogo.

¿Qué beneficios obtendrás?

Como conocedora de estos beneficios, invito a mis pacientes desde la primera sesión de terapia a que creen su propio diario terapéutico. Son ellos mismos quienes ven como con el paso del tiempo confirman sus efectos positivos:

- Conseguimos dedicar espacio y tiempo a nosotros mismos a conocernos mejor mediante la introspección.

- Aumentamos nuestro autoconciencia, autoconocimiento y autoestima.

- Incrementamos la comprensión hacia nosotros mismos.

- Proporcionamos un mayor compromiso respecto a nuestro propio proceso terapéutico, y en la consecución de nuestras metas.

- Tenemos más presentes los cambios, descubrimientos y esfuerzos que vamos generando a lo largo del proceso terapéutico.

- Experimentamos una sensación de bienestar al “estar haciendo”, “pasar a la acción”. La terapia no se limita a una hora en la consulta psicológica, sino que se traslada a la vida cotidiana.

- Permitimos analizar emociones, sentimientos y pensamientos, que de otra forma se repiten una y otra vez de forma circular y nunca llegamos a solucionar.

- Surgen nuevos asuntos o aspectos que nos aportan más claridad, y que pueden ser tratados posteriormente en las sucesivas sesiones de terapia.

¿Cómo puedes hacerlo?

1. Consigue un cuaderno lo suficientemente grande como para ir incluyendo tus notas, fotos, cartas (que no se envían), recuerdos, dibujos, escritos, etc.

2. El objetivo no es crear una obra de arte, sino permitirnos expresar y liberar todo lo que llevamos dentro.

3. Decide un momento del día en que puedas sentarte a escribir sin interrupciones (sin móvil, televisión, ruidos, etc) y avisa en casa de que vas a estar ocupado para que no te molesten e interrumpan.

4. Escribe en tu diario terapéutico con cierta frecuencia. En caso de que estés siguiendo un proceso de terapia, después de cada sesión, es importante recoger la experiencia, lo que se ha movilizado, aquellas cosas de las que te has hecho consciente, etc. También es recomendable escribir en momentos de malestar, enfado, etc. 

5. Anota todo aquello que creas interesante para comentar, trabajar y/o preguntar al psicólogo, esto último, si sigues una terapia psicológica, por ejemplo en nuestro centro www.tupsicologovalencia.com. 

6. Si te propones metas u objetivos es importante que seas muy concreto con respecto a qué quieres conseguir, cuándo, cómo, dónde, qué puedes hacer para lograrlo.  Las frases empleadas para marcarte metas han de estar redactadas en positivo. Por ejemplo, sustituiremos “yo quiero dejar mi trabajo actual” por “yo quiero trabajar como veterinaria” o “no quiero fumar” por “quiero mejorar mi salud física”. El objetivo/s que te propongas debe ser realista, es decir, ha de depender de ti mismo y ser factible (tomar en cuenta nuestras circunstancias, el entorno).

7.  Es importante que no pierdas en ningún momento la espontaneidad, la creatividad y te concedas la total libertad de expresión. Además utiliza un lenguaje con el que te sientas familiarizado.

¿Qué te parece esta herramienta terapéutica? ¿Habíais oído hablar de ella?

Hasta el próximo día!!

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