miércoles, 30 de octubre de 2013

Autoaceptación

Aceptarnos a nosotros mismos es una de las mejores opciones si queremos adquirir una sana autoestima, positiva y beneficiosa.

No aceptarnos a nosotros mismos ni valorarnos como somos, repercute en padecer un estado de tensión continua y prolongada hacía nosotros, y una predisposición a padecer estrés y ansiedad.

Debemos autoaceptarnos para poder superar esos años de  malestar en los que no hemos sido capaces de aceptarnos tal y como somos, y esto es lo que ha propiciado la baja autoestima y esos pensamientos que nos infravaloran e incapacitan. Todo ello, a pesar de que valorarnos y aceptarnos es una de las decisiones clave que nos ayudarán a mantener una buena salud mental.

Para poder aceptarnos a nosotros mismos como somos, requiere que tomemos la decisión de hacerlo, que luchemos por dejar a un lado esos pensamientos negativos que tenemos hacia nosotros, y analizar –objetivamente- la realidad o no de esos pensamientos

¿Son reales y se basan en algo en concreto? Esta es una de las preguntas clave que deberemos hacernos para poder comenzar a dirigirnos hacia ese camino de la autoaceptación y de la autoestima positiva.

¿Por qué es importante aceptarse a sí mismo?

Porque la mayor parte de nuestro sufrimiento no está causado por lo que nos hacen o dicen los demás, sino por lo que nos hacemos y decimos nosotros mismos al compararnos, criticarnos, rebajarnos, insultarnos y estar descontentos por lo que no tenemos, es decir, al no aceptar lo que tenemos y lo que somos.

Llegar a esta aceptación es uno de los elementos básicos para que consigamos el bienestar físico, emocional y psicológico.

Pensamientos como estos no significan ACEPTACIÓN

"Así soy y no puedo hacer nada al respecto, este es mi destino". Esto es resignarse.

"Así soy y el que me quiera bien y el que no, es su problema". Esta actitud puede reflejar rebeldía, enfado o soberbia, pero no aceptación.

"Pobre de mí, que no tuve la suerte de nacer con las habilidades necesarias para tener éxito en la vida" Estas palabras indican victimismo.

"No podía evitar el problema o mi manera de actuar, porque esta es mi forma de ser" Eso es irresponsabilidad.

Autoaceptarse no quiere decir aceptar lo que eres sin hacer nada al respecto.
De hecho, es lo contrario. Para cambiar, mejorar o manejar aquello que te causa, malestar o problemas, lo primero que tienes que hacer es reconocerlo y aceptarlo, pero sin crear una relación de enfado contigo mismo.

Pautas que te ayudarán a aceptarte

Darnos permiso para ser lo que somos, es decir, seres humanos que fallan, imperfectos. Eso es lo que somos todos: ni “superheroes” ni personas de por sí poco válidas o incompetentes.

No juzgues la valía interna de las personas por sus logros y por la aprobación de los demás. Que tu jefe te ascienda no te hará mejor persona. Nuestra sociedad ama a cierto tipo de “triunfadores”, pero en todo caso la imagen externa del éxito no siempre se corresponden con personalidades fuertes, maduras y seguras de sí mismas.

Valora el esfuerzo y tu capacidad para conseguir las metas y objetivos que te propones. En algunos casos el resultado será el esperado y saldrá bien y otras saldrá peor, pero eso no nos convierte forzosamente en buenas o malas personas.

Intenta no definir el error o fracaso como algo completamente negativo, sino como una manera de aprender. Aprendemos de los errores, si no fuera así, la humanidad no hubiera existido durante tanto tiempo.

Y tu...¿Estás reparado para aceptarte como eres?

Hasta el próximo día!

martes, 22 de octubre de 2013

Síndrome de Peter Pan

Más allá del popular cuento de Peter Pan que todos conocemos, parece que pueden existir hombres que siguen siendo niños a pesar de la edad que tienen, ¿Hombres Peter Pan? ¿Es posible?

El síndrome de Peter Pan se caracteriza por la inmadurez en ciertos aspectos psicológicos y sociales. En los años 80, el psicólogo Dan Kiley observó que algunos de sus pacientes se negaban a aceptar las responsabilidades acordes a la edad adulta y recogió los comportamientos que éstos presentaban bajo el nombre de "Síndrome de Peter Pan". Este síndrome se caracteriza por aquel conjunto de rasgos que tienen aquellas personas que no saben o no pueden renunciar a ser hijo para empezar a ser padre. 

El síndrome de Peter Pan es más frecuente en los hombres y habitualmente se relaciona con problemas para proporcionar seguridad a otra persona, ya que ellos mismos son los que necesitan sentirse protegidos por otros.

Síndrome de Peter Pan


Estos hombres, principalmente, se sienten como niños, viven como niños y esperan ser entendidos por los demás. Este síndrome se caracteriza por lo tanto, por inmadurez en ciertos aspectos (psicológicos, sociales, sexuales), además de presentar rasgos narcisistas, de dependencia, irresponsabilidad, rebeldía, etc. Sobre todo son hombres que temen a la soledad, a ser abandonados y a fracasar.

La irresponsabilidad es una de sus características principales, y la ejercen mediante la culpabilización hacia los demás y por la falta de compromiso. En el terreno de las relaciones de pareja no se esfuerzan por formar una pareja madura y estable.

Son hombres-niños que se resisten a crecer y madurar, lo que hace que sean incapaces de cuidar, proteger o llevar hacia delante una relación de pareja madura y estable. Por ello la mayoría de ellos, sólo tienen relaciones superficiales, sin permanecer mucho tiempo en una relación estable, ya que huyen y evitan del compromiso.

¿Qué puedes hacer con tu Peter Pan?

1.- Lo primero que deben hacer es reconocer y asumir el problema. El primer paso para poder superarlo, es asumir que hay algo que no está funcionando como debería. Ayúdale a que sea consciente de las consecuencias de su manera de ser.

2.- Busca ayuda en la terapia psicológica. Muchas veces es necesario acudir a algunas sesiones para que puedan ayudarle a afrontar el problema. Los psicólogos podemos ayudarle a orientarle hacia una nueva perspectiva y hacia cambios conductuales.

3.- Establece límites. Es imprescindible que seas firme y clara a la hora de establecer límites. Su conducta muchas veces tiende a exceder los límites, y la única manera de que cambie, es no ceder ante su conducta.

4.- No permitas que te culpe de sus conductas. Es habitual que intente convencerte de que tienes la culpa de sus fallos. Ten claro que el es dueño de sus comportamientos, actitudes y palabras, y debe responsabilizarse.

5.- No mantengas su ritmo infantil. Cuando intente hacer cosas que no son apropiadas para su edad, no contribuyas a que lo consiga. Intenta explicarle los motivos por los cuáles consideras que esa conducta es inapropiada.

6.- No le soluciones sus problemas. Intenta que él sólo busque y encuentre las soluciones adecuadas, si tu lo ayudas no aprenderá a asumir responsabilidades y a hacerse responsable de sus actuaciones.

7.- Enséñale sus errores. Las personas que tienen el Síndrome de Peter Pan, no les gusta que le digan que los defectos que tienen y los errores que cometen, pero es imprescindible hacerlo.

Y tu... ¿tienes cerca a algún Peter Pan?

Hasta el próximo día y gracias por COMPARTIR!!!

miércoles, 16 de octubre de 2013

Superar el miedo al cambio

Miedo al cambio, a que no conocemos, a lo novedoso, ¿quién no lo ha sentido alguna vez?. Cuando comenzamos algo nuevo lo hacemos con mucha ilusión, pero también hay miedos que se interponen y nos pueden llegar a paralizar.

Si el miedo al cambio nos paraliza podemos preguntarnos cosas como:  “¿Qué va a pasar? ¿Y si ocurre esto... o lo otro? ¿Qué van a decir si lo hago esto y me dedico a…?. Alimentar este temor a lo desconocido puede hacer que nos aferremos a algo conocido, aunque ese lugar conocido no nos haga felices. 

En realidad sólo nacemos con dos miedos: Miedo a los ruidos y sonidos fuertes y Miedo a caernos, todos los demás los hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida, nos los han inculcado o los hemos heredado de las personas de nuestro entorno.

El cambio es inevitable

¿Te has dado cuenta de que todo está en constante cambio? ¿No ves que nada sigue igual siempre? Mantenerse en un mismo estado es una ilusión, inevitablemente Nada es para siempre.

Si pretendemos asegurar nuestras cosas y controlar todo nuestro entorno nos generará una tensión enorme, además de que es imposible poder hacerlo ya que no todo depende de nosotros mismos, hay muchas cosas fuera de nuestro control.


Si pensamos fríamente, no hay nada más habitual que el cambio. Las especies animales que han ido cambiando y evolucionando, son las que han triunfado. Las empresas que se adaptan a los avances tecnológicos, van por delante de las demás. Un profesor que incluya en sus clases herramientas novedades, generará un mayor interés en sus alumnos. Nosotros podemos tomar decisiones que nos lleven a generar cambios, saldremos con mayor rapidez de la situación de frustración y sufrimiento en la que nos encontremos.

¿Por qué nos da miedo el cambio?

Hay varias situaciones que pueden desencadenar nuestro miedo al cambio:

1) No sabemos cómo manejar esas situaciones nuevas o diferentes.

2) Pueden provocar algún tipo de pérdida, ya sea física, moral, emocional, etc.

3) Podemos equivocarnos y ser criticados por los demás y/o por nosotros mismos.

4) Sentimos falta de control de la situación, emoción, etc.

Además, cada persona respondemos de distinta manera ante los cambios, de hecho, podemos actuar de una manera concreta ante una situación nueva y de forma completamente diferente cuando nos encontramos ante otra similar en otro momento.

Ante el cambio, podemos:

- Resistirnos abiertamente, atacándolo.

- Aceptarlo aparentemente, pero tratando de boicotearlo o modificarlo. Por ejemplo: llegando tarde, no escuchando lo que nos dicen, se nos "olvida" lo que tenemos que hacer, etc.

- Aceptarlo, pero con una actitud de víctimas, "sufriéndolo".

- Aceptarlo de manera positiva.

¿Qué puedo hacer para superarlo?

1.- Tenemos que tener bien claras las razones por las que hacemos el cambio, que para nosotros sean el motor.
2.- Debemos probarlo antes de lanzarnos. Uno de los motivos del miedo y la incertidumbre suele ser la falta de información. Así que una de nuestras tareas es tener toda la información posible sobre lo que queremos hacer
3.- Tendremos que decidir dejar de temer, incluso si sale mal, será un aprendizaje que necesitábamos hacer.
4.- No le demos demasiadas vueltas. Está bien tomar la decisión seriamente, pero llega un punto en el que tenemos que arriesgarnos o continuar en ese limbo de miedos y creencias limitadoras que se autoalimentan. Si tenemos claras nuestras razones, tenemos suficiente información y estamos deseando hacerlo, ¡decídete! 

En este fragmento de la película "Come, reza, ama" se habla del miedo al cambio y del deseo que todos tenemos alguna vez de conformarnos con lo que tenemos por tener "Miedo al cambio". 

"Las ruinas son un regalo, las ruinas son el camino a la transformación"


Y a ti... ¿Te dan miedo los cambios?

Hasta el próximo día!!

martes, 8 de octubre de 2013

Cómo detectar mentiras


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Saber si nos mienten al 100% no es posible, ya que, no hay ningún signo del engaño en sí, ningún ademán o gesto, expresión facial, o torsión muscular que en sí y por sí mismo signifique que la persona nos está mintiendo, eso sí existen indicios que nos pueden poner en alerta y que hacer que pillemos a un mentiroso.

Por lo general los mentirosos no pueden controlar todas sus conductas (palabras, pausas, sonido de la voz, expresiones, movimientos de cabeza, ademanes, posturas, respiración, etc), por eso, los mentirosos ocultan y falsean lo que, suponen, atraerá más la atención de los demás las palabras que utilizan.

Pero...el rostro ofrece más indicios sobre el engaño que las palabras porque está directamente conectado con zonas del cerebro vinculadas a las emociones. Cuando se genera una emoción hay unos músculos del rostro que se activan involuntariamente y únicamente con entrenamiento o por propia decisión consciente una persona aprende a detener estas expresiones y a ocultarlas con algo más de éxito.

¿Qué les delata?

- El cuerpo. Al no estar conectado directamente con las regiones de las emociones del cerebro ocultar sus movimientos podría ser mucho más sencillo que ocultar las expresiones faciales o las alteraciones en la voz debidas a una emoción.

- Las palabras. Cometer un DESLIZ VERBAL. El contexto en el que se produce puede ayudar a dilucidar si esconde o no un engaño. EVASIVAS verbales. Pueden darnos pistas de que la persona con la que estamos hablando quiere huir o evitar cierto tema de nuestra conversación.

- Voz. Indicios más comunes de falsedad: Pausas demasiado largas o habituales y Vacilación al empezar a hablar, sobre todo cuando se debe responder a una pregunta. Repeticiones: “yo, yo, yo... Quiero decir en realidad que….”. Palabras parciales: “en rea-realidad me gustaría que…”

Todo esto nos puede alertar de engaño debido a dos razones relacionadas entre sí: Es posible que el mentiroso no ha elaborado su plan de antemano o teniendo un plan, una determinada pregunta le pilla por sorpresa.

- Signos faciales. ASIMETRÍA: se ven las mismas acciones en ambos lados de la cara, pero son más intensas o marcadas en un lado que en el otro. El TIEMPO: duración total de una expresión facial, así como lo que tarda en aparecer (tiempo de arranque) y en desaparecer (tiempo de descarga). Las expresiones de larga duración (más de 5 segundos) son probablemente falsas.

- Cuerpo. Mantendrá su expresión física limitada y muy rígida. Si te está mintiendo hará pocos movimientos con las manos, brazos y piernas. 

- Contacto visual. Evadirá el contacto visual. Cualquiera que no diga la verdad tratará de no mirarte a los ojos. Generalmente, mirarán hacia su derecha. También parpadeará con más frecuencia. 

- Manos. Se tocará la cara con frecuencia. El rostro, la garganta y la boca son los lugares más comunes.

CONCLUSIONES

Detectar mentiras no es una tarea fácil 

Hay que atender a muchas fuentes de información 

No hay que interpretar de forma aislada ningún gesto, expresión facial, microexpresión, expresión corporal, etc, sino todas en su conjunto y relacionados con el contexto en el que aparecen 

Ojo con los mentirosos naturales! 

Os dejo este vídeo de Elsa Punset que nos explica todo esto y nos lo enseña con un ejemplo muy interesante de Bill Clinton en el que se delata en sus mentiras!!!



Además os dejo el enlace a otro artículo que escribí sobre este tema "10 Tips para detectar a un mentiroso"

Y tú...¿Sabes mentir o eres de los que te pillan siempre?

Hasta el próximo día!!!

miércoles, 2 de octubre de 2013

No sin mi móvil

¿Has experimentado esa desagradable sensación de ansiedad, quizás incluso pánico, al descubrir que has salido de casa sin tu teléfono móvil? Los móviles son una parte fundamental de nuestras vidas y constituyen uno de los objetos personales más significativos en nuestro día a día. El 53% de los españoles sufrimos de ansiedad o miedo si olvidamos el móvil en casa y esto se convierte en una nueva fobia llamada NOMOFOBIA. Consultamos nuestro teléfono móvil una media de 34 veces al día, lo que delata la dependencia de la tecnología que tenemos. La nomofobia, es sufrir un miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil.


Salir de casa sin el móvil puede crearnos inestabilidad, agresividad y dificultades en nuestra concentración (síntomas característicos en los trastornos de ansiedad), además de malestar general, hipervigilancia, inquietud, temor a estar desconectado o aislado. Este temor a estar desconectado o aislado se produce por la imposibilidad de realizar llamadas generando intranquilidad, la no posible comprobación constante de la recepción de mensajes, mails y visitas a nuestras aplicaciones de redes sociales, pérdida de oportunidades laborales, consulta permanente de noticias, preocupación extrema por lo que pudiera suceder si no estamos conectados, incluso llegar a sufrir crisis de pánico y/o agorafobia.

Adicción al móvil

¿Eres capaz de dejarte el móvil en casa y no tener un deseo irrefrenable de volver a por él? ¿Te has quedado sin batería una tarde y has sentido que te encontrabas ilocalizable? ¿Has salido sin teléfono y has tenido la sensación de que seguro que en ese momento recibirás una llamada importante y no podrás atenderla? ¿Has salido del cine y has aguantado hasta la puerta de la calle sin revisar tus llamadas o mensajes?


Si no puedes responder de manera afirmativa a estas preguntas es muy posible que sufras de nomofobia.

¿Qué puedo hacer?

-. Apaga el móvil por la noche. Para empezar, puedes proponerte distanciarte del teléfono apagándolo por la noche.

-. Sepárate de él. Mientras estés dentro de casa, intenta dejar el móvil en otra habitación de la casa en la que no estés.

-. Realiza pequeñas salidas sin móvil. Cuando tengas que ir al supermercado o a algún lugar cercano a tu casa, intenta salir sin tu teléfono.

-. Elimina las aplicaciones que te permiten conectarte a Internet. De esta manera, reduces la utilización del teléfono a recibir/enviar mensajes de texto y a hacer/responder llamadas.

-. Si ves que el caso persiste, consulta con un especialista. La nomofobia es un trastorno de ansiedad, y como tal, lo mejor es que sea tratado por un psicólogo. La terapia cognitivo-conductual puede ayudarte a superarlo de manera rápida y eficaz ya que, se encarga de la modificación de tu conducta.


Y tu... ¿Padeces Nomofobia? ¿Podremos algún día volver a ser independientes de la tecnología?

Hasta el próximo día!!!