martes, 24 de septiembre de 2013

La deuda emocional

Las deudas emocionales son esas deudas inconscientes que nos marcamos y que pueden acabar arruinándonos la vida. Esta deuda, como su propio nombre indica ya nos sugiere un fenómeno muy relacionad con el paso del tiempo, ya que es difícil de saldar y nos quedamos enganchados en ellas.
Podríamos definirla como el estado afectivo que resulta cuando adquirimos un compromiso de futuro con nosotros mismos tras haber establecido un vínculo emocional con objetos de nuestra imaginación, objetos que realmente no existen en nuestra realidad presente. La emoción surge porque nosotros reaccionamos no sólo como si el objeto o la situación que deseamos existiera, sino como si nosotros mismos, también existiéramos en esas coordenadas de tiempo que no son reales porqué eso en principio no se encuentra en nuestro presente y es  imaginario. En definitiva, se produce, un compromiso vinculante entre un objeto/ situación/persona  imaginario y una persona (nosotros mismos en el futuro), cuyo vínculo en realidad, es inexistente.


¿Cómo se forma una deuda emocional?

Para que la deuda emocional se genere deben darse, al menos, estas 3 circunstancias:

1.- Una imagen o deseo sin actualmente ser real. En nuestra mente se origina la imagen de un objeto/ situación/ persona inexistente en el presente, y lo concebimos como posible y nos sitúa habitualmente en el futuro o en un momento temporal indefinido pero no actual.Como ejemplo sencillo de una imagen capaz de originar una deuda emocional, podemos aportar la fantasía de un joven (o una joven) adolescentes de llegar a ser un gran médico como su padre.

2.- Un vínculo emocional con esa imagen. Esta imagen originada en nuestra mente hace que sintamos emociones intensas. Llegamos a crear un vínculo emocional entre la imagen del objeto inexistente y nuestro futuro, que en la actualidad es inexistente. Lo que sí que es real y actual es la excitación emocional que se produce en nuestro organismo cuando imaginamos conseguir eso. En el ejemplo de la adolescente aspirante a médico, las emociones implicadas serían esas fantasías y ese deseo de llegar a ser famosa y admirada, de ganar dinero, como viviría y que cosas hará y conseguirá en su nuevo cargo. Repito que aunque el mundo imaginado es fantástico, las emociones que se sienten no lo son.

3.- Esta tercera condición es crucial, ya que, aunque se den las otras dos, la deuda emocional no se establece si no existe esta última. Nosotros, además, establecemos un compromiso voluntario con esa imagen/ situación cargada de contenido emocional. Nos comprometemos con nosotros mismos a que la realidad se aproxime lo máximo posible a este escenario próximo con el que hemos fantaseado en la actualidad. En nuestro ejemplo anterior, el enganche se produce cuando el chico o la chica aceptan convertirse en médicos, se ven ya a sí mismos en la cumbre de la fama. Este nivel de autoexigencia es necesario para que que lleguemos a pensar que nuestra meta o deseo va a cumplirse con total seguridad. 

Estas imágenes virtuales evocan emociones perfectamente reales y con efectos fisiológicos en el organismo que, además, nos incitan a comprometernos con nosotros mismos en obtener (o en rehuir), en el futuro, ese objeto/situación que nos provoca tanta emoción. Este compromiso se llama «deuda emocional». Resumiendo, es una sobrevaloración afectiva del objeto/ situación imaginado, susceptible de provocarnos comportamientos inadecuados en la actualidad  y de convertirse, a largo plazo, en una fuente de sufrimiento y de estrés crónico. 

Y os preguntaréis ¿cómo pueden ser saldadas? Las deudas emocionales, también pueden ser saldadas definitivamente, y este proceso conlleva importantes efectos terapéuticos, ya que reduce el estrés crónico y el malestar provocado por esa gran carga. Uno de los mejores bálsamos para acabar con esa deuda es el perdón y la aceptación de la realidad tal y como es, resignándonos a qué no era tan posible conseguir esa meta planteada hace tanto tiempo.

¿Tu tienes alguna deuda emocional hacia algo o alguién? Seguro que de tu experiencia podemos aprender todos!!

Hasta el próximo día!! Gracias por seguirme....

jueves, 19 de septiembre de 2013

Insomnio una de las consecuencias de la ansiedad

La ansiedad es uno de los factores emocionales que han demostrado una relación más significativa con gran parte de trastornos y enfermedades, de entre ellas los problemas en el dormir. En lo que se refiere al sueño es una de las causas estrella de insomnio y otros trastornos relacionados. Cualquier estado de ansiedad produce casi inevitablemente dificultad para dormir.

Al mismo tiempo, el retraso en las ganas de dormir puede favorecer la aparición de pensamientos intrusivos referentes al problema de no poder dormir nos lleva a una pésima calidad del sueño y la necesidad imperiosa de dormir. Estos pensamientos no hacen otra cosa que activarnos fisiológica y emocionalmente, aumentando nuestra respuesta  de ansiedad y creando un círculo vicioso que empeora las condiciones para dormir.

Padecer niveles excesivos de ansiedad no sólo nos dificulta la conciliación y mantenimiento de dormir, sino que es responsable también de algunos efectos indeseables del insomnio. El cansancio diurno característico de las personas con insomnio tiene mucha más relación con la ansiedad que padece la persona que por no dormir.

El problema de insomnio todavía se agrava más cuando aparecen variables del espacio que dificultan la tranquilidad y la conciliación del sueño. Es decir, cuando el insomnio se nos presenta con cierta frecuencia, el momento o la situación de dormir se convierte en activador de  pensamientos intrusivos sobre la incapacidad de dormir, o sobre la gravedad del problema.

Esto hace que cuando nos disponemos a dormir, las variables fisiológicas, cognitivas, conductuales y emocionales no son las más apropiadas para caer en los brazos de Morfeo.

¿Qué puedo hacer?

Cuando presentas problemas de ansiedad significativos y en los que está afectando ya a tu descanso y a tu propia vida, lo mejor es buscar ayuda psicológica profesional para empezar a aprender herramientas que te ayuden a solucionar el problema.

Algunas de las herramientas que te enseñaremos cuando acudas a un psicólogo serán algunos procedimientos de modificación de conducta destinados a modificar hábitos y cogniciones que afectan al sueño, ejercicios de relajación y algunas técnicas de respiración como la técnica de contención de la inspiración, en la que, se mantiene el aire durante unos segundos después de una última espiración forzada.

No dudes en ponerte en manos de profesionales del sueño si presentas alguna alteración en tu descanso, dormir es demasiado importante para que lo pases por alto. En la unidad del sueño del hospital La salud, podemos ayudarte. En esta unidad trabajamos un grupos de médicos especialistas y psicólogas que queremos ayudarte a mejorar tu descanso. Disponemos de consulta presencial y on line. En este enlace tienes más información o pídeme información sin compromiso, te atenderé encantada.

¿Y tu qué tal descansas?

Hasta el próximo día y felices sueños!!

viernes, 13 de septiembre de 2013

Mitos sobre el estrés

Estamos hartos de escuchar la palabra estrés y es uno de los problemas más acuciantes que tenemos en la actualidad. Normalmente nos produce temor y desagrado, es como un “monstruo” actual que nos persigue constantemente. Pero, ¿Realmente es tan malo como lo pintan? Las consecuencias que produce si se convierte en un estado crónico son nefastas para nuestro equilibrio psicológico y físico pero en dosis bajas es beneficiosos para nosotros.

El estrés no aparece por sorpresa, no es un ser malvado que aparece de pronto para atacarnos. Realmente comenzamos a percibir señales, sutiles al principio, y luego cada vez más indiscutibles como falta de concentración, tensión muscular, cambios de humor, dificultad para conciliar el sueño, y pudiendo llegar incluso a la depresión. Por todo esto, es importante que estemos “alerta” con nuestro cuerpo,  y nuestras emociones, para así detectar cualquier perturbación que pueda indicar que algo no va bien y poder tomar las medidas necesarias lo antes posible.

Mitos sobre el estrés

Hay una serie de mitos en torno al estrés, descartarlos nos permite detectar la presencia de problemas y prepararnos para a continuación tomar medidas para atacarlo. Reflexionemos sobre estos mitos.
Mito 1: A todos nos afecta el estrés por igual
Esto está totalmente fuera de la realidad, algo que le resulta altamente estresante a una persona puede no serlo para otra. Una vez más, lo realmente importante es cómo actuamos ante los factores estresantes que nos acontecen en nuestras vidas. Además, las personas que sufren estrés pueden aprender mejores formas de manejarlo y sufrir menos.
Mito 2: El estrés es negativo siempre.
Según este planteamiento, no tener nunca estrés haría que una persona se sintiera sana y feliz siempre. Pero esto no es así, el estrés es perjudicial cuando es excesivo en cuanto a intensidad y/o tiempo, pero es imprescindible que haya algo de estrés en nuestras vidas, pues de lo contrario serían simples, vacías y monótonas. Un nivel adecuado y controlado de estrés nos mantiene activos, nos motiva y nos lleva a hacer cosas y a sentirnos bien.
Pero el problema fundamental no es el nivel de estrés que hay en nuestras vidas, sino cómo lo manejamos. Si manejas correctamente las situaciones estresantes que se te presentan, te sentirás a gusto y tendrás una mayor sensación de autoeficacia y de autoestima. Si no las manejas adecuadamente y te sientes invadido o superado por ellas, entonces es cuando empezarás a sentirte mal y a tener problemas o síntomas estresantes.
Mito 3. Somos unas víctimas frente al estrés
Aunque parezca absurdo, esta visión tiene ciertos beneficios: hacer un drama que nos permita sentirnos víctimas y parecerlo ante los demás, puede estimular lástima y conseguir que los demás estén más pendientes de nosotros, evadiendo de esta forma nuestra responsabilidad. Pero esto tiene sus inconvenientes, al mostrarnos así, perdemos nuestro poder personal y nos autoengañamos a nosotros mismos sacando nuestro papel de víctima. Debemos esforzarnos y aprender técnicas que nos enseñen a controlar el estrés antes de que esté nos invada.
Mito 4: No puede existir estrés sin síntomas

Es cierto que las primeras fases del estrés cursan de forma asintomática pero, esto no significa que no exista. Los síntomas físicos como el agotamiento, el cansancio o los problemas gastrointestinales o dermatológicos se manifiestan más tarde, cuando el estrés ya lleva instaurado en nosotros meses o incluso años. Lo ideal es que estemos atentos a los síntomas psicológicos a nivel de pensamientos y emociones como pueden ser la irritabilidad, la ansiedad, pensamientos negativos, nerviosismo, etc.

Mito 5: Las estrategias tradicionales para reducir el estrés son las que mejor funcionan.
Es cierto que las estrategias tradicionales de manejo del estrés funcionan muy bien y son reconocidas por numerosos estudios pero actualmente podemos compaginarlas con algunas técnicas más actuales como el yoga, mindfulness o atención plena, la relajación, etc, que pueden ser buenas coadyudantes para disminuir nuestro nivel de estrés y permitirnos llevar una vida más tranquila y saludable.

¿Y tu que piensas sobre el estrés? ¿Creías en algunos de estos mitos?

Nos vemos la próxima semana!!

lunes, 9 de septiembre de 2013

Premio blog del día

Buenos días a todos!!! Ayer recibí el premio al mujer "Blog del día" otorgado por la web blogdeldia.org, estoy muy contenta, que vean tu trabajo y lo valoren personas que no te conocen es una grata sorpresa!!

Me hicieron una breve entrevista y mi blog estará en su página toda esta semana.

Muchas gracias por todas las visitas y el apoyo que me dais cada día, estoy consiguiendo muchas oportunidades gracias a esto, soy una privilegiada en estos tiempos que corren.

Para verlo pincha AQUÍ o en la imagen.

GRACIAS!!!


jueves, 5 de septiembre de 2013

Procrastinación

Cuantas veces has dicho... ”Mi asignatura pendiente son los idiomas” (y seguirán siéndolo porque no pienso empezar a esforzarme) ó ”Tendría que hacer algo de deporte, pero... me gusta tan poco” (que por eso continuaré sin hacerlo) ó el clásico ”Un día de estos tengo que limpiar la casa a fondo” (un día, así es, hay tantos) ó el tan empleado ”A ver si acaban las vacaciones…, la Navidad…, la Semana Santa..., el curso y me pongo en serio a…” (ni en serio ni en broma, me falta voluntad.

A esto lo llamamos procastrinación que es el síndrome de posponer eso que no queremos hacer sustituyéndolo por alguna acción menos importante, es decir, dejar las cosas que no nos gustan para mañana.

Esta es una conducta de evitación, una manera de escapar de momentos que nos resultan incómodos o sencillamente poco placenteros, recurriendo al autoengaño. Al enviar las cosas para “más tarde” no estamos diciendo un NO rotundo, y eso tiene un componente momentáneamente tranquilizador para nuestro cerebro, pero esto a la larga ocupa un lugar importante en nuestro espacio mental creando un listado de tareas pendientes; hasta tal punto que podemos sentirnos más agobiados y ansiosos de lo normal por el “peso” de esas tareas inacabadas.

Este puede ser un buen ejemplo de procrastinar...

¿Qué puedo hacer para vencerla?

Hay que combatirla siendo realistas y sabiendo que sus causas dificultan su erradicación, sobre todo en los casos agudos, pero esto podemos mejorarlo significativamente esforzándonos día a día.

Estas son las claves esenciales para acabar con ella:

1.- Saber y reconocer que uno procrastina y querer dejar de hacerlo estando alerta para evitarla en el momento donde se presente. 

2.- Saber priorizar las tareas teniendo un buen modelo ágil y eficaz para elegirlas y asignar las prioridades.


3.- Conocer tus motivaciones y manejar adecuadamente los factores que influyen en la motivación para aumentarla, ya que a más motivación, menor riesgo de procrastinación. Y a la inversa. Motivación y procrastinación son conceptos contradictorios; una aumenta cuando la otra decrece.

4.- Rompamos la barrera del minuto -1. La verdadera barrera que hay que romper es el minuto anterior a comenzar a trabajar o a realizar la tarea. Ese es el gran obstáculo. Si superamos esa gran barrera inicial, todo resultará más fácil y llevadero y habremos superado el mayor riesgo de procrastinación.

5.- Evitemos hacer promesas en momentos de euforia o culpabilidad. Tampoco nos comprometamos con los demás en aquello que nos va a ser difícil cumplir a corto plazo.

6.- Dividir nuestras tareas en subtareas más pequeñas, sobre todo, aquellas acciones o situaciones que nos cuesta más esfuerzo hacer o cumplir.

7.- Establecer un día y hora inmediata a aquello que decimos hacer.


Las excusas falsas y el autoengaño son frecuentes en las situaciones de procrastinación o que atrasamos. La indecisión, el exceso de optimismo o el placer de vivir bajo presión suelen ser características de personalidad que correlacionan con este mal hábito.

En este vídeo Elsa Punset nos comenta brevemente lo que es y te da algún truco más para engañar a tu cerebro y acabar con la procrastinación para ponerte en marcha, no te lo pierdas!!!


¿Eres procrastinador? ¿Qué vas a hacer para dejar de serlo?

Muchas gracias por seguirme...hasta el próximo día!!