jueves, 28 de febrero de 2013

Fobia a hablar en publico

La Fobia social o Trastorno de ansiedad social, es un trastorno psicológico del espectro de los trastornos de ansiedad caracterizado por un miedo intenso en situaciones sociales que causa una considerable angustia y deterioro en la capacidad de funcionamiento en distintas áreas de la vida diaria. El diagnóstico del trastorno de ansiedad social puede ser específico (A una situación en concreto: hablar en público, sólo cuando entabla conversación con mujeres, con hombres...)), en las que sólo se teme algunas situaciones particulares, o generalizada (a todas las situaciones que impliquen un encuentro social o con más personas).


Hoy en concreto vamos a hablar de la fobia social específica a hablar en público. Las personas con miedo a hablar en público, cuando tienen que enfrentarse a este tipo de situaciones, experimentan una gran ansiedad, además, suelen pensar que van a hacerlo mal y con frecuencia, creen que su actuación ha sido deficiente. Piensan que los demás se darán cuenta de que su voz o sus manos están temblando, o creen que en cualquier momento les puede invadir una enorme ansiedad, o que no podrán articular correctamente las palabras, etc.

Casi todas las personas que han tenido que hablar en público, reconocen haberse sentido nerviosas, preocupadas y hasta temerosas en el momento de expresarse frente a otros. Incluso, aquellas que -por su profesión- deben hacerlo a menudo, confiesan que hablar ante un auditorio no siempre resulta sencillo. El miedo a “quedarse en blanco”, a hacer el ridículo, a las preguntas del público, a las críticas despiadadas e, inclusive, a caerse en el escenario, son algunos de los factores que más intimidan en cualquier caso. 



Síntomas experimentados 


Síntomas físicos
  • Rubor 
  • Transpiración profusa, especialmente en las manos
  • Temblores en manos y pies. 
  • Palpitaciones, taquicardia, dolor u opresión torácica. 
  • Dificultad para respirar, sensación de fatiga. 
  • Molestias gastrointestinales: dolor abdominal, sensación de vacío en el estómago, descomposición intestinal.
  • Tartamudez o "temblor" en la voz. 
  • Agarrotamiento y tensión muscular. 
  • Sequedad bucal. 
  • Confusión. 
  • Insomnio 
Síntomas cognitivos y emocionales
  • Miedo a bloquearse mentalmente, tartamudear, toser... 
  • Temor a la evaluación negativa, la persona piensa que está siendo juzgado o criticado por los demás. 
  • Pensamientos negativos como, "voy a hacer el ridículo”, “me quedaré bloqueado y no sabré que decir", "seguro que no les interesa mi opinión”...
  • Sensación de que todos lo están observando y enjuiciando. 
  • Temor y creencia de ser visto como ansioso, débil, raro, loco o estúpido. 
  • Temor y creencia de no saber comportarse de un modo adecuado o competente.
  • Temor a manifestar síntomas de ansiedad. 
Conductas de seguridad

Desde el punto de vista comportamental, algunas personas anticipan y evitan las situaciones sociales temidas, mientras que otras personas las afrontan pero recurren a "conductas de seguridad", es decir, conductas con las que intentan protegerse de un modo u otro para atenuar o suprimir la ansiedad. Las conductas de seguridad atenúan la ansiedad a corto plazo, pero refuerzan el trastorno a medio y largo plazo. 

Algunas de las conductas de seguridad pueden ser: 
  • Evitar mirar a los ojos o desviar la mirada. 
  • Apartar la mirada si cree que alguien le va a preguntar algo. 
  • Apoyar las manos en algún lugar por si tiemblan. 
  • Meterse las manos en los bolsillos.
  • Cruzarse de brazos. 
  • Hablar muy deprisa o muy despacio; hablar sólo de un tema que se domina. 
  • No saludar, ignorar a los demás, no participar. 
  • Ponerse la mano delante de la cara.
  • Tensar los músculos fuertemente para no temblar. 
  • Situarse de forma estratégica en reuniones (ej. sentado al final de la clase, en extremos o laterales).
  • Ensayar cuidadosamente lo que se va a decir al mismo tiempo que se esta hablando.
  • Broncearse o maquillarse para que no se note el rubor. 
  • Usar ropa ancha y negra para que no se note el sudor. 
  • Estrujar las manos, jugar con ellas, cogérselas, juntarlas. 
  • Esconder las manos tras la espalda. 
  • Manipular un objeto con la mano para descargar la ansiedad, por ejemplo, un bolígrafo. 
  • Tics y hábitos nerviosos variados: mover una pierna, frotarse los ojos y la cara, tirarse del pelo, cruzar las piernas, pellizcarse, morderse las uñas...

Tratamiento

Actualmente hay dos estrategias a la hora de abordar el tratamiento de las fobias en general: una que centra el énfasis en la exposición, que por lo que se refiere a la duración deben ser sesiones cortas y repetidas, justamente por la naturaleza de las situaciones evitadas en la fobia social, que tienden a ser de corta duración y pueden dificultar la habituación, una segunda se centra en la importancia de las técnicas cognitivas, que contribuirían a dotar al paciente de mayores recursos para hacer frente a las situaciones de estrés y reducir la probabilidad de recaídas.

Las técnicas cognitivas pueden no sólo potenciar las técnicas de exposición sino ser absolutamente necesarias. Contribuyen, en primer lugar, a interrumpir los pensamientos negativistas previos de fracaso o de humillación y a aumentar, por tanto, la probabilidad de experiencias satisfactorias con la exposición. Y en segundo lugar, tienden a reducir la tendencia a establecer metas perfeccionistas y a minusvalorar, por tanto, los logros conseguidos por las experiencias de exposición habidas. 

Ahora ya sabéis que tener ansiedad ante las situaciones sociales sobre todo cuando tenemos que realizar una exposición, dirigir una reunión...es relativamente normal y saludable, cuándo se convierte en un problema que interfiere significativamente en tu vida y te limita tu vida social, estamos ante una fobia social y ahora a sabes que es posible afrontarlo con éxito.

Si tu problema es este en nuestro centro podemos ayudarte, enfréntate a tus miedos, estás preparado!!!

Hasta el próximo día!!

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