lunes, 31 de diciembre de 2012

BYE BYE 2012...HOLA 2013

Hoy es el último día del año y cuando llega este día, se renuevan las expectativas, los deseos y los sueños. Hay un pensamiento y una creencia generalizados de que, como por arte de magia, en la exacta media noche del 31 de Diciembre, se produce un click y todo cambia según nuestras aspiraciones.

Tenemos que entender que, por más que lo deseemos, no hay magia ni milagros, y el 1 de enero todo seguirá como el día anterior. Nada cambiará por el hecho de haber comido doce uvas, o habernos puesto algo rojo. Todas esas creencias, tradicionales y con fuerte arraigo popular, no dejan de ser simples artilugios que, por sí solos, no aseguran ningún futuro afortunado.

Nuevas expectativas para el año nuevo

La vida del ser humano abarca muchas áreas: familia, pareja, vida social, laboral, estudios, deporte, diversión, descanso... nadie, absolutamente nadie, más que tú mismo sabe qué quieres y qué te da sentido en la vida. La mayoría de los logros no alcanzados en nuestro proyecto de vida tiene que ver con las falsas expectativas.

Algunas de las frases más escuchadas y dichas estos últimos días son parecidas a estas: 

-¡No veo la hora de que termine este año!

-Quiero que llegue el año nuevo para que todo cambie…

Son puras expresiones de deseo, nada más que eso. Y se las difunde porque queremos seguir creyendo que, por efecto de algún hechizo, todo cambiará para mejor, automáticamente, luego de las doce campanadas.

Lo único que cambia por efecto, no de la magia sino del convencionalismo, es el calendario. El resto dependerá de nosotros, del empeño que pongamos en la tarea de modificar las circunstancias desfavorables para convertirlas en situaciones agradables.

No perjudica a nadie aferrarse, por unos minutos, a la esperanza de que, por el simple hecho de haber cambiado de año, todo lo malo desaparece y lo bueno ocupa ese lugar. Pero sí es dañino creer en los encantamientos, en los príncipes azules y las hadas madrinas, porque no nos permite desarrollarnos como personas. Y ese desarrollo se consigue, no con suposiciones ni magias, sino con el estudio, el aprendizaje y, fundamentalmente, el trabajo.

Motivación y optimismo

El año nuevo es una época muy especial: es una época de deseos y esperanzas. Hay algo en este “click” del calendario que enciende en nosotros nuestro optimismo interno, sin importar qué tipo de personalidad somos en nuestra vida cotidiana.

Estos son algunos elementos importantes que podemos poner en funcionamiento en este nuevo año:
  • Motivación. Una persona optimista está más atenta a las señales de progreso al estar activamente buscándolas. Estar atento al progreso crea una base evidente para la automotivación. 
  • Mayor nivel de energía. El optimismo no paga los impuestos que sí pagan la duda, la indecisión y la ansiedad. No hay nada más caro en términos de energía que la ansiedad y las preocupaciones constantes.
  • Ver oportunidades más que obstáculos. Este es uno de los elementos claves de ser capaz de organizar una rutina diaria asequible con una cantidad eficaz de horas de esfuerzo. No dejarnos vencer por la frustración y el "no puedo" e interpretar las dificultades que se nos van manifestando en la vida como nuevos retos que superar.
  • Crear una sólida red de apoyo: compartir progresos y logros con otros ha demostrado ser muy beneficioso. Tiene una doble función:
Cuando irradias optimismo a los demás, ellos tienden a "sumarse a la fiesta" y devuelven ese refuerzo positivo de vuelta a ti, al mismo tiempo que se crea una "red de seguridad" que te animará en los días más difíciles haciendo que te sientas mejor.

Cuando compartes progresos, cosas buenas y las habilidades que te funcionan, obtienes una retroalimentación constructiva de los otros. Al compartir tus sentimientos, emociones y habilidades puedes aprovechar los conocimientos y estrategias de los demás ya que podrían aplicarse a tu propia situación. Así que no sólo obtienes un empujón emocional, sino que también tu experiencia mejora.

"La persona que no arriesga nada, no hace nada, no tiene nada, no es nada… Puede evitar sufrimiento y pena, pero simplemente no puede aprender, sentir, cambiar, crecer, amar y vivir"

¿Qué te parecen estas recomendaciones para contagiar optimismo? ¿Crees que siguiendo estos pequeños consejos podemos enfrentarnos mejor al nuevo año?

Espero que esta última entrada del año os motive y os anime a empezar el año con un espíritu más positivo...

Gracias por seguirme...FELIZ AÑO NUEVO!!!

domingo, 30 de diciembre de 2012

jueves, 27 de diciembre de 2012

Salud a carcajadas

¿Es bueno reírse ...Por supuesto que sí!!!! La risa tiene la función biológica de ayudar a mantener el bienestar físico y mental. La carcajada desencadena todo un proceso psicológico, neurológico y fisiológico cuyos efectos inciden sobre el sistema inmune.

Estamos en un mundo lleno de problemas y, una gran medicina, quizás la mejor, más efectiva y sin coste alguno, es el humor, que es lo que nos provoca la risa. Sin duda el reír nos hace olvidar por un momento nuestros problemas, mientras uno ríe no existe nada más, es como si mientras reímos el mundo se hiciera a un lado y durante esos momentos nos sintiéramos llenos de dicha.

Los niños hasta los 6 años ríen una media de 300 veces al día mientras que un adulto considerado muy risueño lo hace unas 100, y uno con poco sentido del humor tan sólo unas 15.

Con los años vamos perdiendo la capacidad de encontrar el lado positivo y divertido de la vida, nos vamos llenando de recuerdos serios y la risa es cada vez más costosa.

¿Qué es la risa?

La risa es una vibración habitualmente sonora que nos permite eliminar el estrés acumulado en nuestro cuerpo, y practicada con regularidad nos va convirtiendo en personas más optimistas y pacientes. Se ha comprobado que la risa fortalece notablemente nuestro sistema inmunológico permitiendo que éste combata con mayor eficacia virus, bacterias y posibles mutaciones celulares del organismo que puedan dar lugar a algunas enfermedades.

Además la risa, provoca la vibración de los músculos, tonificándolos, y ayuda a eliminar las toxinas y ácidos grasos que nos sobran, contribuyendo así al mantenimiento de la línea. Cuando nos reímos a carcajadas, se secretan sustancias bioquímicas como las endorfinas que nos sirven para aliviar el dolor físico y equilibrar nuestro estado de ánimo.

Beneficios fisiológicos de la risa

.- Sistema inmunológico. La risa, como ya hemos mencionado anteriormente,  fortalece el sistema inmunológico aumentando el número de anticuerpos como la Inmonuglobina A y linfocitos T que identifican y neutralizan entre otros, bacterias, virus o parásitos. Aumenta la producción de células asesinas naturales (NK, natural cell killers) que atacan a las células virales o cancerosas, lo que es muy importante para la prevención de numerosas enfermedades. 

.- Ejercicio aeróbico. La risa es un buen entrenamiento cardio-saludable. Tiene similares beneficios en comparación con otras actividades aeróbicas como correr, nadar y el ciclismo. Reír es una combinación de inhalación profunda y una completa exhalación, que genera una excelente ventilación, descanso reparador y liberación profunda. 

.- Relajante muscular. La risa moviliza la mayor parte de los músculos del organismo, desde el rostro hasta las extremidades pasando por el diafragma y los músculos abdominales. El movimiento generado por la risa favorece la descarga de la tensión muscular acumulada tanto a nivel superficial como de la musculatura profunda y previene y mejora lumbalgias, ciáticas, contracturas... 


Beneficios psicológicos y emocionales

  • Reduce el estrés. El estrés además de debilitar el sistema inmunológico, aumenta la presión arterial, la contracción muscular, los trastornos gastrointestinales y empeora los problemas cardíacos. La risa produce los efectos contrarios, fortalece el sistema inmunológico, relaja la musculatura y mejora la circulación sanguínea en las arterias coronarias, dilata los vasos sanguíneos para ayudar a reducir la presión arterial y fortalece el corazón. La risa restablece el equilibrio entre el sistema simpático y parasimpático, e inclina la balanza hacia el sistema parasimpático, encargado de mantener un estado corporal de descanso o relajación.

  • Alivia los síntomas de depresión y ansiedad. Reír fortalece y estimula los estados de ánimo positivos. La risa regula y modula los niveles de serotonina, dopamina, endorfinas y oxitocina entre otros, lo que hace que la experiencia de reír plenamente nos aporte relajación, ternura, confianza, motivación, placer y felicidad.

  • Mejora la interacción personal y las relaciones sociales. Tener buen humor favorece la calidad de las relaciones sociales y proporciona una mayor calidad de vida. Las interacciones sociales que una persona tiene cada día es el indicador directo de su salud, bienestar y longevidad. Investigaciones recientes muestran que los adultos continúan aprendiendo habilidades sociales y desarrollando inteligencia emocional.

  • Aumenta la amigabilidad, la colaboración, la solidaridad, y la cohesión. La risa es una señal de comunicación que induce a los demás emociones positivas y a su vez hace reír. Cuando estamos de buen humor: tenemos tendencia a acercarnos a los demás, aumenta la probabilidad de ayudar a otros y expresamos mayor agrado tanto por nosotros mismos como por los otros. Es más fácil mostrar comportamientos generosos, abiertos, espontáneos, asertivos y flexibles. La risa nos hace actuar de manera más cooperativa.
¿Conocíais todos los beneficios que nos aporta la risa? ¿ Pensáis que reís suficiente al cabo del día? Habrá que ir planteándose tomarse la vida de forma más risueña, nos trae muchos beneficios...

Hasta la próxima semana... 

sábado, 22 de diciembre de 2012

La navidad...¿deprime?

Las vacaciones navideñas son un caldo de cultivo idóneo para que se produzcan grandes contrastes entre el paisaje de dentro (nostalgia, tristeza o estrés, se añade este año preocupación por el futuro) y el de fuera: alegría, alegría, alegría, como dice el villancico. ¿Cómo lidiar con ello?

Esta depresión suele ser pasajera y suele ser el fruto de emociones no expresadas en otras épocas y que afloran en Navidad, en contraste con lo que deberíamos sentir o lo que los medios de comunicación nos venden. 

La Navidad es época para ser feliz, para querernos más y para disfrutar, sin embargo, son muchas la personas a las que no les gustan estas fechas porqué echan de menos a personas queridas o porqué es un tiempo de recogimiento en el que rememoramos muchos momentos pasados.

Este estado de ánimo cumple todas las características de una depresión común, la persona se encuentra triste y melancólica durante las fiestas navideñas, tiene una visión negativa de lo que le rodea y cualquier actividad le resulta complicada de llevar a cabo. Esto choca bastante con el espíritu que rodea a estas fiestas y por supuesto la persona estará completamente fuera de lugar. 

¿Porqué algunas personas se deprimen en Navidad?

Existen varias razones por las que la Navidad es una época no sólo poco deseada para algunos, sino también algo temida y evitada:
  • La mayoría de las veces esto ocurre porque irrumpen en nuestra mente recuerdos de Navidades anteriores que fueron muy dolorosas para nosotros: una enfermedad, la pérdida de algún ser querido, un problema familiar... 
  • La Navidad es una época en la que inevitablemente recordamos con más intensidad a nuestros seres queridos que en su momento estuvieron con nosotros y ahora no están, su ausencia se nota más, y como resultado el vacío que se siente es mayor.
  • Las personas que se encuentran lejos de casa, viviendo o trabajando en otras ciudades y que no tienen la posibilidad de volver a casa en estas fechas pueden desarrollar este trastorno, sobre todo porque pensarán en lo solos o lejos que están y no disfrutaran de lo que les brinda su nueva ciudad para pasar las fiestas. Igualmente es una forma negativa de vivir una realidad, eligen pensar en negativo cuando podían hacerlo en positivo. 
  • La idea de felicidad, lujo y fantasía que aparece en los medios de comunicación no tiene nada que ver con la realidad que viven muchas familias con problemas, ya sean económicos, personales, laborales, de pareja... Debemos tener en cuenta que nuestra realidad es muy distinta, aunque no por ello peor. Cada uno tendremos que adaptarnos a nuestras posibilidades y disfrutar de la Navidad de la mejor manera posible. El lujo es para los que pueden permitírselo.
  • Las personas que pasan por una mala racha sentimental, serán más proclives a pasarlo mal. Su responsabilidad está en conseguir los recursos necesarios para controlarse. Saben cuales son sus puntos débiles y tendrán que reforzarlos antes de que lleguen esos días y se encuentren peor. 
  • Todos esperamos y tenemos la expectativa de que en Navidad todo el mundo es feliz, y creemos que nosotros, a pesar de todo, también lo seremos. Pero, cuando llega el momento nos damos cuenta de que todo sigue igual, los problemas continúan, las preocupaciones no desaparecen, y parece que lo único que cambia es la decoración, la comida, la ropa...
¿Qué hacer para remediarlo?

Expectativas. No esperes la Navidad como la época en la que vas a ser feliz pase lo pase. Recíbela sin esperar grandes acontecimientos, sino como una fiesta más.

Evita el estrés. Evita el agotamiento mental que producen las compras, la comida, los regalos, las visitas... Trata de vivirlo tranquilamente y sin agobios. 

Revisa tu interior. Echar un vistazo a nuestro interior nos ayudará, por un lado a descubrir aquello que ya es sólo pasado y que por lo tanto es hora de dejar atrás, y por otro, a conocer las conductas que nos limitan y que nos impiden cambiar el rumbo de nuestra vida. Para ello, debemos evitar que los pensamientos derrotistas y negativos aparezcan y sustituirlos por sentimientos de carácter positivo.

Enfrentarnos a lo que nos preocupa. Es muy importante que nos enfrentemos, minimizar los problemas, ser realista y procurar adquirir cierta perspectiva de los acontecimientos. Para ello es muy útil tomarse las cosas con calma, relativizar los problemas y aprender a disfrutar de los pequeños momentos de los que está hecha la vida.

Vive el día a día. Intenta disfrutar del día a día y no te obsesiones con ser feliz. Intenta que nada te absorba o preocupe tanto que te haga perder el equilibrio interior. 

Sé agradecida/o. Procura ser agradecido con lo que te ofrece la vida. La mayoría de las veces valoramos más lo que no poseemos que aquello que hemos logrado tener. 

Os deseo que paséis unas fiestas lo más agradables posibles, cada uno de la forma que desea...

Hasta el próximo día!!!

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Duermete niño...

El sueño es esencial para la salud y el desarrollo del niño. El sueño promueve el sentirse alerta, tener buena memoria y comportarse mejor. Los niños que duermen lo suficiente funcionan mejor y son menos propensos a problemas de comportamiento e irritabilidad. Por eso es importante que los padres ayuden a sus niños a desarrollar buenos hábitos de dormir desde una edad temprana.

Cada niño es diferente y el número de horas de sueño que necesita varía. Los preescolares típicamente duermen aproximadamente de 10 a 12 horas durante cada período de 24 horas, pero no debemos ser rígidos en cuanto a qué horas específicas deben ser esas 10 ó 12 horas necesarias. En esta etapa, el objetivo primordial es ayudar a su hijo a que desarrolle buenos hábitos para dormir.

Establecer una rutina para irse a la cama

Una rutina para irse a dormir es una gran forma de asegurar que su hijo/a  duerme lo suficiente. A continuación detallamos algunos puntos a tener en cuenta para conseguir establecer esa rutina:


  • Incluye un período de tranquilidad de unos treinta minutos antes de la hora de dormir.
  • Fija una hora específica para dormir, avisándole previamente a su niño/a media hora antes y 10 minutos antes de la hora acordada.
  • Establece unas horas fijas para que se vaya a la cama, para que se levante y para hacer la siesta.
  • Dale una ducha o un baño caliente hora y media antes de dormir. Le ayudará a relajarse.
  • Mantén horas de juego y horas de comer fijas.
  • Evita los alimentos que puedan aumentar su resistencia al sueño. Entre los alimentos que hay que evitar se encuentra las bebidas tipo coca cola y otras bebidas con gas, las chucherías, los postres con mucho azúcar y las típicas comidas fast food. Si tu hijo padece insomnio aprovecha para cambiar la dieta de toda la familia, incorporando más verduras y frutas. Procura darle cenas suaves, dando más protagonismo a los desayunos y las comidas. Y antes de dormir, ofrecele un vaso de leche caliente con miel.
  • La habitación debe ser tranquila, acogedora y que incentive al sueño.
  • Utiliza la cama solo para dormir— no para jugar o para ver la televisión.
  • Permite que el niño/a escoja con qué pijamas quiere dormir, qué muñeco de peluche necesita llevarse a la cama...en definitiva que participe en su rutina de irse a la cama.
  • Acueste a su hijo cariñosamente para reafirmar una sensación de seguridad.
 La siesta

Las siestas son importantes porque para un niño/a con tanta energía le resulta difícil seguir todo el día sin un descanso intermedio. Un niño sin siestas a menudo se despierta alegre y progresivamente empeora su estado de ánimo, quejándose más o mostrando una hiperalerta a medida que pasa el día y que va perdiendo gas. Además, la duración y calidad de las siestas afectan al sueño nocturno, puesto que buenas siestas implican un mejor sueño nocturno.

"La siesta es un período en el que el cerebro precisa de un breve descanso (entre las dos y las cuatro de la tarde). Por eso, tenemos sueño en este periodo de tiempo. La digestión produce un pequeño estado de sueño que se une a la siesta", afirma el conocido neurofisiólogo Eduard Estivill, quien acredita que "la siesta para los niños hasta los cinco años es imprescindible".

Es muy difícil encontrar un bebé al que no le guste echar una siesta después de comer o después de una jornada de mucha actividad. Los expertos insisten en que el sueño de los niños es tan importante como su alimentación. Al dormir, los niños reponen energías y relajan al mismo tiempo. El hábito de "echar la siesta" es fundamental para su desarrollo.

Por esta razón, los padres deben insistir en que sus hijos echen la siesta por lo menos, según los expertos, en los cinco primeros años de vida.

Terrores nocturnos

Algunos niños pequeños sufren de terror nocturno - una pesadilla que no logra recordar pero que le provoca tal angustia que se despierta con una sensación de angustia y terror. En muchos niños esto no se debe a factores externos, sino que supone una etapa más en su desarrollo. Parecen agudizarse si el niño lleva una sobrecarga de cansancio o estrés infantil.

Este es un problema que puede interferir significativamente en el sueño de los niños y en algunos casos necesita ayuda profesional. Lo abordare más ampliamente en una entrada exclusiva para este tema próximamente.

Me encantaría saber vuestra opinión...animaros a opinar!!!

Hasta el próximo día!!

sábado, 15 de diciembre de 2012

!Quiero quedarme embarazada!

Tener un hijo a veces no es una tarea fácil: los nervios, la ansiedad, el estrés y la edad, pueden jugarnos una mala pasada. Probablemente conozcáis  a alguna mujer que lleva años y años esperando y haciendo de todo para quedarse embarazada y cuando en un determinado momento, tras uno y otro intento, acaba rindiéndose y dejando de lado los tratamientos, consigue lo que más quiere, estar embarazada. Sólo cuando por fin se relaja, consigue lo que quiere y desea.

Desear un niño es la cosa más normal del mundo. Pero a veces puede ocurrir que el deseo se transforme en una urgencia, o en una verdadera ansiedad, una aprensión que se manifiesta sobre todo después de los treinta y cinco años, cuando la aspirante mamá comienza a temer que sea muy tarde para concebir el niño que tanto desea. Cuando suena el reloj biológico, de hecho, muchas mujeres se vuelven extremadamente impacientes. Y basta que “la cigüeña” tarde algunos meses para sentirse frustrada.

¿Qué es el estrés?

El estrés es toda demanda física o psicológica fuera de lo habitual y bajo presión que se le hace al organismo, provocándole un estado ansioso. En la mayor parte de los casos llegamos al estrés debido a las demandas grandes que le imponemos a nuestro organismo.

Un estado de tensión y/o ansiedad constantes, no sólo afecta la calidad de vida, sino también repercute en la fertilidad, tanto femenina como masculina.

El estrés disminuye en un 12% la posibilidad de que una mujer consiga estar embarazada. Diversos estudios han demostrado, que el cortisol y las alfa-amilasa, dos de los componentes del estrés, han sido encontrados en la saliva de las mujeres que tenían dificultades para quedarse embarazadas. 

El estrés puede interferir negativamente en la concepción. Cuando una mujer está buscando un embarazo y no lo consigue, es muy normal que esta situación la lleve por un camino de ansiedad, angustia y preocupación.

Primero que nada, hay que hablar del estrés mismo que produce el deseo de quedarse embarazada y no lograrlo. Y puedes pensar que no conseguirlo no te   esta afectando emocionalmente, pero lo que no sabes y no te das cuenta, es que el estrés (la tensión y la ansiedad) se esta acumulando a nivel psicológico, lo cual, paradójicamente, no te permite quedarte embarazada. 

Este estrés es aun más evidente cuando la pareja sigue un tratamiento de infertilidad y el mismo, no consigue resultados positivos; y si a esto le sumamos, lo que muchos llaman el reloj biológico de la mujer que cada mes que pasa sin un resultado positivo en el test de embarazo, se siente el tic tac del tiempo perdido. Todo esto acarrea cada vez más y más niveles de estrés. Ha esto hay que sumarle el estrés que vivimos en nuestro día a día, la presión laboral, los problemas familiares, la presión académica, los problemas económicos o incluso la enfermedad de un familiar o amigo cercano.

Todos estos problemas de estrés mencionados influye en que la mujer deja de producir una hormona llamada GNRH, secretada por el hipotálamo, y que estimula la ovulación, y a raíz de esto, en ocasiones, se desencadenan problemas de fertilidad.

¿Cómo eliminar el estrés?

Lleva una vida tranquila evitando la tensión y los agobios. Algunas ideas para lograrlo pueden ser: practica yoga, meditación o date algún masaje relajante de vez en cuando, pueden ayudar a que disminuyas la tensión acumulada.

Adopta una vida más sana, sigue una alimentación más equilibrada y monitorea más atentamente el ciclo para determinar los tiempos de ovulación.

Dedícate más tiempo a ti misma y a tu pareja, busca las ocasiones adecuadas para hacer el amor lo más seguido posible. Pero debes estar atenta a que un placer no es un deber: la mente está en estrecho contacto con el cuerpo y una actitud más serena y relajada en la búsqueda de un hijo favorece la realización del deseo.

Cambia tu rutina, puede venir muy bien una escapada romántica y si se puede, hacer un viaje y desconectar, los resultados pueden ser fabulosos.

Espero que estos consejos te ayuden...

Hasta la próxima semana!!!

martes, 11 de diciembre de 2012

Soy optimista...veo el vaso medio lleno!!!

Cada vez más investigaciones muestran los beneficios físicos, psicológicos e incluso económicos que genera una actitud optimista ante la vida. Aliados asociados como el coraje, la esperanza, la confianza, la pasión, la perseverancia o el entusiasmo son capaces de transformar nuestra realidad y hacernos más felices.

Si sabes mirar el lado positivo de la vida, no sólo serás más feliz, sino que además, estarás más sano, vivirás más experiencias positivas y estarás menos estresado. 

¿Qué es el optimismo? 

Martin Seligman, psicólogo de la Universidad de Pensilvania, está considerado uno de los principales expertos en el estudio de las diferencias entre optimistas y pesimistas. Según este profesor, el optimismo está muy relacionado con la responsabilidad que asumimos o no las personas ante aquello que nos ocurre. En definitiva, el optimista se hace y se sabe responsable de aquello que le sucede, y, por tanto, se cuestiona qué es lo que puede hacer para rectificar, mejorar o cambiar una determinada situación. Por el contrario, el pesimista tiende a sentirse impotente frente al mundo o incluso frente a sí mismo y espera pasivamente a que sean las circunstancias externas las que cambien. Los optimistas tienden a interpretarse más como causas de aquello que les ocurre, mientras que los pesimistas tienden a sentirse efectos de las circunstancias exteriores.

El optimismo nos ayuda a salir adelante en la vida, a resolver mejor nuestros problemas y a disminuir el sufrimiento. 

El pesimismo nos limita, nos impide ver con claridad y objetividad el problema y su solución, aumenta el estrés y la preocupación y fácilmente se lo transmitimos a la gente que nos rodea.

Beneficios de ser optimista

Entre los beneficios del optimismo se encuentran los siguientes:

Mayores logrosLas personas optimistas funcionan mejor que las pesimistas, obteniendo mayores logros. 

Mejor saludEn un estudio hecho con universitarios, aquellos que eran optimistas a la edad de 25 años, gozaban de mejor salud a edades entre 45 y 60. Otros estudios han asociado el pesimismo con mayores tasas de enfermedades infecciosas, mortalidad más precoz y mala salud.

PersistenciaLos optimistas son más persistentes, no se rinden con tanta facilidad como los pesimistas y, por este motivo, tienen más probabilidades de tener éxito

Mejor salud emocionalLas personas más optimistas son más capaces de salir adelante en los reveses de la vida, sin deprimirse.

Menor nivel de estrésLos optimistas experimentan menos estrés que los pesimistas. Creen en sí mismos y en sus capacidades y esperan que les sucedan cosas buenas. Ven los eventos negativos como algo que pueden superar y ven los sucesos positivos como prueba de que van a venir más cosas buenas. Al creer en sí mismos, son capaces de asumir más riesgos, trayendo más sucesos positivos a sus vidas.

Mayor longevidadLos optimistas viven más tiempo y sus enfermedades tienen mejor pronóstico.

Los niños entienden las ventajas de ser optimista

Hasta los niños entienden que pensar de manera positiva les hace sentirse mejor. Por otro lado, el optimismo de los padres ayuda a los más pequeños a comprender cómo los pensamientos influyen en nuestro estado anímico.

En un estudio se concluyó que niños de solo 5 años entendían que las personas se sienten mucho mejor después de tener pensamientos positivos. El estudio muestra que los niños, a medida que crecen, comprenden más la relación entre emociones y sentimientos. El estudio señala la importancia que tienen los padres para ayudar a sus hijos a utilizar el pensamiento positivo para sentirse mejor también cuando las cosas se ponen difíciles.

Vosotros como veis el vaso...medio lleno o medio vacío??

Espero que esta entrada os ayude a ver más el lado positivo de las cosas, tiene muchas más ventajas que ser negativo, lo veis?

Hasta el próximo día!!!

viernes, 7 de diciembre de 2012

Educar también es decir NO

¿Por qué es tan difícil para los padres decirles “no” a sus hijos y por qué ellos dicen “no” tan fácilmente?


La educación de los hijos es, hoy en día, un problema para muchas familias en las que los padres se ven desbordados por la conducta de sus pequeños. Somos testigos de cómo muchos padres dan a sus hijos todo aquello que desean, les dejan comer sólo lo que les gusta o elegir la hora de ir a la cama, satisfaciendo todos sus caprichos. Algunos creen que así son mejores padres, pero la gran mayoría, simplemente, no sabe cómo enfrentarse a decir NO a sus hijos.

En nuestra práctica diaria cada vez constatamos más que los niños, desde edades muy tempranas, no dudan en oponerse a sus padres, a rehusar hacer lo que les ordenan, a decir simplemente “no”. Por otra parte, los padres parecen temer a decir “no” a los hijos y lo consultan con frecuencia, porque siempre se ha inculcado lo importante que es para el crecimiento y el desarrollo armonioso de los hijos el respetar sus gustos, su ritmo de alimentación y sus periodos de sueño.

Cada hijo, educado por igual en la familia, es diferente. Hay diferentes sensibilidades y tendencias. Todos hemos visto a padres incapaces de reñir o llamar la atención a sus hijos cuando estaban molestando o alborotando en algún lugar, también, conocemos a padres que no dejan de reñir a sus hijos  en todo momento y hay otros padres que juegan con sus hijos y les dicen lo que está bien y lo que no. Al fin y al cabo un padre no es un amigo, es un padre.


¿Por qué es necesario decir "NO"?

Los bebés ya comienzan a aprender con cada experiencia vital. Aprenden de lo que ven, de lo que escuchan, de lo que tocan. Si las madres y padres aplican un horario para las comidas, el sueño y el baño, el bebé aprenderá a adquirir un ritmo, y tendrá hambre a la hora de la comida. No protestará a la hora del baño porque sabrá que es lo “normal” y lo acabará encontrando agradable. 

Con los años, el niño dominará otra serie de hábitos de conducta, como lavarse los dientes o las manos antes de comer, y no le costará porque las habrá interiorizado y lo hará de forma casi automática. Los hábitos de conducta que enseñamos a nuestros hijos constituyen el comienzo de su capacidad para ser autónomos. Cuando hacemos que nuestros hijos sigan unos hábitos, cuando los obligamos a adaptarse a las pautas de conducta de la familia, los estamos incluyendo en la vida social del grupo. 


Como padres, somos el puente entre nuestros hijos y la sociedad, y por ello somos los encargados de conseguir que adquieran costumbres positivas para ellos y para su entorno. Un niño que no respeta las normas de convivencia, que se muestra de forma egoísta, que pega, que no comparte sus juguetes, no será querido por sus compañeros, y eso le ocasionará tristeza y frustración.

Tenemos que educar a nuestros hijos desde su nacimiento, es decir, enseñarlos a aceptar las normas y a convivir para que puedan disfrutar de una vida feliz.


¿Cómo puedo decirle “NO”?

1) Tenemos que ser inflexibles con las normas sociales absolutas (acostarse con los padres, hacer daño a alguien…), y con las normas propias de casa (ver la TV, acostarse a tal hora…).


2) La autoridad se transmite con la mirada y el tono de voz: hay que explicarle de frente, con seguridad y de forma tranquila y firme.

3) En las rabietas hay que mantener una posición indiferente, él solo tiene que resolverla, que llore el tiempo que quiera, nosotros le haremos caso cuando se tranquilice.

4) Corregirlos en casa o en público, en la calle también somos padres…

5) No dejarse chantajear con la expresión mala madre o mal padre, ignorar estos términos para que vea que de esta forma no va conseguir nuestra atención.

En conclusión, los niños tienen que aprender desde muy pequeños y dejarles bien claro el significado del “sí” y del “no”, porque de lo contrario podemos encontrar numerosos problemas a lo largo de su vida tanto nosotros como ellos.

Qué opinión tenéis los padres sobre este tema? Es fácil marcar los límites a los niños?

Espero vuestras opiniones...gracias!!!

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Cómo nos afectan los colores?

Ya en el siglo XVIII se comenzaron a evaluar los efectos del color sobre la psique humana. Con el correr de los años se realizaron diversos estudios, tests y pruebas en los que se comprobaron las reacciones psicológicas y fisiológicas que los colores producen. 

Los efectos psicológicos que se han  comprobado son básicamente de dos tipos, los que se definen como directos, los que hacen que un ambiente parezca alegre o sombrío, frío o cálido... y los indirectos, relacionados con los afectos y con asociaciones subjetivas u objetivas de los individuos frente a los colores. 

Otro componente que juega un papel importante en la apreciación de los colores, es la iluminación del ambiente, ya que ésta no sólo puede modificar el color de acuerdo con la forma en que incide sobre la superficie pintada, sino que además puede "crear un ambiente" por sí misma.

Teoría psicológica del color según Max Lüscher

Lüscher advierte con la práctica que existen cuatro colores primarios psicológicos los cuales se pueden dividir a su vez en dos pares: los colores heterónomos y los autónomos. 

Los colores heterónomos son el Azul y el Amarillo, que representan la noche y el día respectivamente. Por lo tanto, el azul representa la tranquilidad, la pasividad, el reposo y el relajamiento general de la actividad metabólica. Por el contrario, el amarillo sugiere la luz del día, y representa la posibilidad de acción, de actividad, y una estimulación glandular.

Los colores autónomos el Rojo y el Verde representan la actividad ataque-defensa del organismo. El rojo como acción externa dirigida a conquistar y adquirir. El verde como autoconservación, defenderse de los ataques y sobrevivir.

¿Qué función tiene cada color?

Las teorías que relacionan la elección cromática con la psicología de la personalidad reciben el nombre de psicología funcional. La estructura de un color es constante, es decir siempre tiene el mismo “significado objetivo”. La “función”, por otra parte, es la actividad subjetiva hacia el color, y ésta varia de una persona a otra, y en ésta se basan las interpretaciones que hacemos las personas.

Los significados de los colores en nosotros son:


Rojo: Es el color del fuego y de la sangre, produce calor. Es el más caliente de los colores cálidos, se relaciona con la pasión, los impulsos y el peligro. Es el color de la vitalidad y la acción, ejerce una influencia poderosa sobre el humor de los seres humanos.


Azul:Transmite seriedad, confianza y tranquilidad. Favorece la paciencia amabilidad y serenidad, aunque la sobreexposición al mismo produce fatiga o depresión. Es uno de los colores preferidos, pero resulta difícil de utilizar en la decoración de los ambientes. Es ideal para el cuarto de los niños ya que ayuda a apaciguar su energía. También se aconseja para balancear el uso de los colores cálidos.


Verde: Es un color sedante, hipnótico, anodino. Resulta eficaz en los casos de excitabilidad nerviosa, insomnio y fatiga. Trae paz, seguridad y esperanza. Se utiliza para neutralizar los colores cálidos. Indicado para cualquier ambiente, es aconsejable tener en el baño toallas o detalles en este color, ya que purifica y da energía al cuerpo.Es el color más fácil de visualizar por el ojo humano.

Naranja:  Es un color incandescente, ardiente y brillante. Estimula el esparcimiento, la vitalidad, la diversión y el movimiento.Se relaciona con la comunicación, el equilibrio, la seguridad y la confianza. Por el hecho de ser reconfortante y estimulante puede tanto calmar como irritar. Es propicio para trabajar en equipo, ayuda a la interrelación y la unión.

Amarillo: Es el color de la luz del sol. Genera calor, provoca el buen humor y la alegría. Es el más sutil de los colores cálidos, actúa como un energizante positivo que no llega a ser agresivo, dando fuerza. Es el color más difícil de visualizar para el ojo humano.


Gris: Iguala todas las cosas y no influye en los otros colores. Puede expresar elegancia, respeto, desconsuelo, aburrimiento, vejez.Es un color neutro y en cierta forma sombrío. Ayuda a enfatizar los valores espirituales e intelectuales.



Negro: Tradicionalmente el negro se relaciona con la oscuridad, desespero, dolor, formalidad y solemnidad. Es la ausencia del color y de toda impresión luminosa, es lo opuesto a la luz ya que concentra todo sí mismo. Es el color de la tristeza.



Violeta: Representa el misterio, se asocia con la intuición y la espiritualidad, influenciando emociones y humores. También es un color algo melancólico. Antaño a causa de su elevado precio se convirtió en el color de la realeza y por ello, aún en nuestros días, parece impresionante pomposo y magnífico.


Blanco: Su significado es asociado a la paz, pureza, fe. Alegría y pulcritud. Para los orientales es el color que simboliza el más allá o el cambio de una vida a la otra.Es un color purificador, brinda sensación de limpieza y claridad. Ayuda a alejarse de lo sombrío y triste. Representa el amor divino, estimula la humildad y la imaginación creativa.

Rosa: calma, debilidad, tranquilidad.

Os dejo el enlace de un vídeo sobre este tema tan interesante: 

http://www.dailymotion.com/video/x9pvzs_colores-efectos-psicologicos_school

¿Qué opináis de los colores? ¿Os afectan, según vuestro estado de ánimo os vestís de un color en especial?

Hasta el próximo día!!