jueves, 27 de septiembre de 2012

Papá y mamá ya no se quieren...

Nada da mayor seguridad a los niños que vivir en un hogar donde su padre y su madre permanecen juntos, sobre todo si en esa convivencia hay armonía, cariño, comprensión y, cuando es necesario, perdón. 

Sin duda uno de los problemas mas difíciles por los que pasan las familias es la ruptura de los padres, esta es una etapa de separación donde los mas afectados son los hijos principalmente si estos aun son niños. Aquí te muestro algunos consejos para que los niños superen el divorcio de los padres de la forma más satisfactoria posible... 

Los adultos somos los responsables de evitar estas consecuencias negativas que pueden producirse, afrontando el proceso sin olvidar en ningún momento que el bien máximo a preservar son los hijos. Tras el fin de la convivencia, todos los miembros de la familia se enfrentan a situaciones nuevas y a distintos problemas (emocionales, económicos, de organización…) que configuran una nueva vida a la que deberán adaptarse lo antes posible. Los más pequeños, sin duda, lo tienen más difícil; se verán inmersos en una situación que les afecta de manera singular y sobre la que no tienen ningún control. De pronto, aparecen nuevas rutinas y escenarios diferentes que ellos afrontan con inseguridad y, seguramente, con gran tristeza. 



Toda ruptura de pareja genera dolor y pérdida. Para unos, el dolor será el sentimiento de frustración al ver como se derrumba el plan de vida que habían construido; para otros, el alejamiento del ser amado, esa soledad impuesta o, simplemente, la añoranza de lo que ahora ya no existe. Sea como sea, para todos los afectados es un momento en el que las emociones están muy presentes, algo que nunca debemos olvidar.

Una de las situaciones que más puede dañar a los hijos ocurre cuando uno de
los progenitores, arrastrado por las emociones antes comentadas, comienza a hablar  mal del otro delante de ellos. Llevado por sus sentimientos negativos, realiza comentarios despectivos hacia él o pone en entredicho su capacidad para cuidarlos. Esta situación genera un sufrimiento inmenso en los niños, provocando siempre un malestar que puede derivar en problemas de conducta, alteraciones en la alimentación o el sueño, deterioro de los alcance académicos y, en los casos más graves, desarrollo de un fuerte rechazo a tener contacto con el otro progenitor.

Cómo decírselo a los niños

Hablar a los hijos de que sus padres se van a separar es tarea de ambos. Es muy recomendable hablarles previamente de lo que van a contarles, eligir un momento en el que tengáis intimidad con ellos, sin prisas y os podáis sentar a su lado. Ese momento es para ellos y no debería mezclarse con expresiones emocionales de los propios padres. 

Si no os creéis  preparados o pensáis que no vais a soportar la situación primero tendréis que asumir vosotros la ruptura y luego enfrentaros a la situación con los pequeños.


No mientas a tu hijo, pero tampoco le quieras dar más explicaciones de las que necesita. Si no le explicas con suficiente claridad lo que está pasando, podría ocurrir que el niño se eche la culpa de la ruptura. Atribuir culpables no aporta nada al niño. 


Consejos para que los niños superen la separación de sus padres:


•No pongas al niño de por medio. Si tenéis que hablar el uno con el otro, tratar de hacerlo por sus propios medios.

•No hagáis que se decante por uno o por otro. Vosotros vais a dejar de ser pareja, pero para vuestro hijo siempre seréis su padre y su madre. Hablar bien el uno del otro, dentro de lo posible.

•Dejad que el niño pueda estar con los dos. Tened esto en cuenta cuando decidáis con quién vivirá.

•Cuanto mejor os llevéis entre vosotros, más fácil le resultará superar la separación.
• Preocuparos por sus necesidades. Aunque vosotros también estéis pasándolo muy mal, el pequeño necesita hablar sobre lo que está pasando.
•Intentad que todo lo demás en su vida siga igual. Ya es suficientemente estresante pasar por un divorcio, como para tener que sufrir cambios de colegio, de amigos y de casa.
•Recordad que el niño es el hijo de los dos, que no pidió venir al mundo. Su papel no será el de pareja o amigo.
•Si necesitáis hablar con alguien sobre lo que está pasando, buscar un amigo o un especialista. El niño no puede cargar también con los problemas de sus padres.
•El pequeño puede mostrar su tristeza de distintas maneras, enfado, depresión, ansiedad o portándose mal. Ayudadle cuando lo necesite.
•Es bueno que el pequeño continúe con su vida, su rutina. Aunque la familia haya cambiado, tratad de mantener sus hábitos intactos.
•Mostradle mucho amor y sobre todo tener mucha paciencia.
•Recordar que es una situación que no es nada fácil ni agradable para nadie, sobre todo para él.

Este es un tema muy habitual en los últimos tiempos, ¿Pensáis que los padres manejan bien su separación con sus hijos?

Espero vuestros comentarios!

lunes, 24 de septiembre de 2012

"Mamá, no me dejes solo/a"

Un bebé necesita tener a sus cuidadores cerca, cuando estos se alejan, a menudo, siente miedo porque depende de ellos para su supervivencia. Sin embargo, cuando el niño ha superado los dos años y siente un malestar excesivo al separarse de sus cuidadores o anticipa la separación, es posible aparición son variadas, es frecuente que uno de los cuidadores haya establecido un vínculo ansioso o inseguro con el niño. Un diagnóstico precoz evita problemas de depresión y fobias en la infancia, así como la probabilidad de sufrir un trastorno de pánico en la etapa adulta.

Entre los 8 y 14 meses de edad, los niños experimentan miedo a menudo, cuando conocen personas nuevas o visitan nuevos lugares. Ellos reconocen a sus padres como familiares y seguros. Cuando se separan de ellos, particularmente cuando están lejos de casa, se sienten amenazados e inseguros.

La ansiedad por la separación es una etapa normal del desarrollo. Ayudaba a nuestros antepasados a mantenerse vivos y ayuda a los niños a aprender a dominar el ambiente. Por lo general, finaliza alrededor de los 2 años de edad, cuando los niños comprenden que los padres pueden estar fuera del alcance de su vista, pero  van a regresar. A esta edad, también, se presenta un deseo normal de ser más autónomos.

La resolución de la ansiedad de separación depende de un sentido adecuado de seguridad y confianza en personas distintas a los padres, en su entorno y la confianza de que los padres van a volver.

Aun después de que el niño haya superado esta etapa de forma exitosa, la ansiedad de separación puede volver en períodos de estrés. La mayoría de los niños experimentan algún grado de ansiedad por la separación cuando se enfrentan a situaciones que no son familiares, en especial cuando están separados de sus padres.

Este miedo a la separación surge hacia los 8 meses de edad y acaba alrededor de los 14 meses cuando el niño empieza a entender que sus cuidadores son personas diferentes a él. En esta etapa ya tiene un estrecho lazo afectivo con ellos y todavía no comprende qué es el tiempo, así que no sabe que un cuidador puede alejarse y volver al cabo de un rato. El miedo a separarse es una fase frecuente en esta etapa de la infancia. Si el desarrollo físico y psicológico del niño es el deseable, perderá este miedo poco a poco y su ansiedad se concentrará en otras situaciones, como las personas desconocidas, los animales o la oscuridad.

¿A qué tiene miedo?

Se calcula que cerca del 4% de los niños sufren ansiedad por separación. Puede ser puntual al separarse de sus cuidadores, en el primer día de colegio o si se sienten mal por algún motivo. En algunos casos, esta ansiedad propia de los bebés se mantiene durante la infancia y se convierte en un trastorno. En otras ocasiones, un niño que no sufría este problema empieza a manifestar los síntomas de malestar físico y psicológico cuando se separa de sus cuidadores o cree que se va a separar de ellos.

El niño tiene miedo de que sus padres no vuelvan o de que fallezcan. Los síntomas propios de la ansiedad (agitación, palpitaciones, llantos) pueden acompañarse de depresión o tristeza. Otros síntomas físicos muy frecuentes son los temblores, los dolores de cabeza o de estómago y los vómitos.

Este trastorno es más habitual en las niñas y se desarrolla hacia los nueve años, aunque no es raro en la adolescencia. Si el inicio es tardío, los síntomas son en general más graves.

Este trastorno provoca graves problemas en distintos ámbitos de la vida del pequeño, como en el colegio o en sus relaciones con otros niños o adultos. La ansiedad por separación es una de las principales causas de absentismo escolar. Es un trastorno que no se diagnostica con tanta facilidad como otros, porque muchos padres o profesores consideran que el niño intenta librarse de algún tipo de responsabilidad, como el hecho de acudir a clase. No es infrecuente, por otro lado, que este trastorno se confunda con la fobia escolar, muy habitual entre los cinco y los doce años.

¿Qué hacer?

El tratamiento cognitivo-conductual es uno de los más utilizados. El objetivo es que el niño adquiera determinadas habilidades para reconocer su ansiedad y afrontarla.

Los expertos coinciden en la importancia de detectar de forma precoz este trastorno para evitar problemas en el desarrollo psicológico del niño, ya que pueden desembocar en depresión o fobias. Si éste no se trata a tiempo, aumentan las probabilidades de sufrir otros problemas en la vida adulta, como un trastorno de pánico o agorafobia.

Espero que el tema sea de vuestro interés, os espero el próximo día con un nuevo tema...

jueves, 20 de septiembre de 2012

ADIÓS VERANO, HOLA OTOÑO!!!

Tras los largos días de verano, de repente se nos encogen los días y parece que la vida finalice a las 6 de la tarde. El otoño siempre llega con lluvias, y el cielo muestra sus nubes más grises.

Mañana entramos en una estación que, tanto interior como exteriormente, provoca en nosotros mismos una serie de cambios emocionales que, si bien se pueden mitigar gracias a diversas técnicas o incluso a través de la dieta, se pueden asentar en nosotros diariamente, y expandirse luego en el tiempo de forma irremediable.

Los primeros meses del otoño pueden hacer que nuestras defensas se resientan. A pesar de que son cambios que se repiten año tras año, las horas de luz que cada vez van a menos y el clima más frío, pueden terminar haciendo mella en nuestro organismo, llegando a afectar también a nuestro estado de ánimo.

El cambio de estación es el causante de una tristeza propia del otoño que se califica como depresión otoñal o, según la terminología de otros expertos, síndrome afectivo estacional, del que ya hablamos hace algunos meses. Las modificaciones de los ritmos vitales derivadas de la reducción de horas de luz y de la llegada del frío son el origen de este trastorno psicológico que afecta sobre todo a mujeres entre 25 y 45 años.

Los síntomas más frecuentes suelen ser la desmotivación, la sensación de tristeza y la reducción de las energías habituales.


¿POR QUÉ APARECE?

La causa se encuentra en nosotros mismos y en nuestro organismo: dependiendo de la luz solar existente, el cerebro envía órdenes a ciertas hormonas, sobre todo la melatonina, que se encargan de regular el sueño, la temperatura corporal o la sensación de hambre. La producción de la melatonina es mayor con la reducción de horas de luz, y a la vez disminuye la cantidad de serotonina, otra hormona que tiene que ver con el estado de ánimo.

Se ha comprobado que la melatonina alta provoca una reducción de serotonina. Eso explicaría el bajón anímico que supone el otoño para cualquier persona. El problema se puede agravar si la persona tiene tendencia a sufrir depresión, ya que la simple reducción de horas de sol será el desencadenante natural de un nuevo proceso depresivo.

LA IMPORTANCIA DEL SOL

Los estudios psicológicos demuestran que, para que los cambios estacionales nos afecten lo menos posible "se recomienda reforzar el ejercicios físico y buscar el contacto con el sol y la luz cada vez que sea posible". Asimismo, deberemos intentar descansar adecuadamente para que nuestro "reloj biológico" pueda amoldarse bien a los cambios, y evitar las situaciones de estrés que nos puedan exponer más a un posible problema.

LA ALIMENTACIÓN: PIEZA CLAVE

También deberemos prestar atención a nuestra dieta ya que una de las características de este fenómeno es la tendencia a consumir mayor cantidad de calorías, grasas y azúcares, para compensar los desequilibrios hormonales que produce la falta de energía solar. 

La baja temperatura corporal que provoca un nivel alto de melatonina hace que muchas personas que padecen depresión otoñal tiendan a comer demasiados alimentos con alto contenido calórico. Si a esta circunstancia le añadimos la ansiedad que genera la tristeza y la desmotivación propia de esta patología, podemos encontrar casos de serios trastornos alimenticios (subida de peso, malas digestiones, empachos...).

En otros casos, un estado anímico bajo provoca pérdida de apetito en el paciente, con lo que éste no podrá elevar sus ya de por sí mermadas energías. Los expertos consideran clave una buena alimentación, sana, ordenada y equilibrada, para pasar el bache anímico que supone la llegada del otoño.

El hierro, presente en las legumbres, los cereales, la carne y las verduras, es un mineral básico para fortalecer el organismo, por eso no debe faltar nunca, y especialmente en otoño. 

Las vitaminas y minerales han de estar presentes en la alimentación, por eso no deben escasear buenas provisiones de verduras, frutas, cereales y productos de origen animal. La vitamina C, además, es vital para no caer en los típicos catarros.

Los frutos secos, que se encuentran en el mercado en gran variedad precisamente en esta época, son fundamentales para aumentar de manera saludable nuestras reservas energéticas. No debemos olvidarnos de las proteínas y los hidratos de carbono, los mejores carburantes para nuestro cuerpo.

Tampoco olvides tomar un desayuno completo antes de comenzar el día. Te ayudará a renovar tus energías: zumo de naranja (vitamina C), fruta (vitaminas y minerales), cereales o tostadas (hidratos de carbono y minerales) y café con leche (el café te despejará y la leche te suministrará proteínas y calcio).

Por último, es aconsejable estar pendientes de aquellas personas que tienen antecedentes familiares de depresión u otros cuadros psiquiátricos y a todos aquellos que estén atravesando crisis particulares en algún plano de su vida.

Un buen remedio está en intentar mantenernos activos y no dejar que la apatía se vuelva parte de nuestra rutina. No obstante, si el problema se complica, no hay que dudar en ponernos en manos de un especialista que nos dará las pautas para intentar recuperar el ánimo perdido.

Ánimo con el cambio de estación!!! Hasta la próxima semana...

lunes, 17 de septiembre de 2012

¿Uniforme o no uniforme? Esa es la cuestión

Como cada año, estamos en la época de empezar el nuevo curso escolar, y vuelve a surgir el debate entre los padres y madres, los profesores, la dirección de los centros y la comunidad educativa sobre si se debería implantar el uniforme o no. Hay defensores acérrimos de esta vestimenta, mientras otros piensan que es un retorno al pasado. 

Lo cierto es que el uniforme es un vestuario cómodo y fácil. Hoy los niños, adolescentes y jóvenes están muy influidos por la moda por eso es habitual verles cada mañana abrir las puertas de su armario y dudar durante diez minutos sobre qué ponerse. 

Por un lado, los defensores del uso del uniforme escolar argumentan que a largo plazo resulta económico utilizarlo, no hay que comprar ropa en exceso y tampoco hay que pensar con qué ropa vestir a los niños, también se destaca que la ropa habitual se reservar y se estropea mucho menos. Los detractores argumentan que los uniformes escolares fomentan el sexismo y se deja de lado la individualidad y el criterio de los niños.

No obstante, la uniformidad en los colegios y en la educación gusta o disgusta, por lo que es un tema que cada año se debate y analizando los argumentos de cada parte, podríamos decir que razones no sobran en ninguna de las posturas. 

Vamos a ver los argumentos a favor y en contra...

VENTAJAS DE LLEVAR UNIFORME

Los uniformes promueven la disciplina en el colegio: Muchos profesores y padres piensan que el uso de uniformes en el colegio promueve la disciplina. El sólo hecho de que los niños lleven puesto un uniforme implica que deben acatar unas normas estabnlecidas. Este aspecto se convierte en un recordatorio visual para que los alumnos sigan unas determinadas normas en el colegio.

En los colegios en los que hay uniformes escolares hay menor discriminación y presión social entre niños. Aunque a la mayoría de los niños les gustaría llevar ropa de marca o de la última moda, no todos los padres pueden comprarla. Para aquellos niños que no pueden comprar este tipo de ropa, esto puede suponerles un punto de diferenciación frente a sus compañeros y conducirles al acoso y estrés emocional. Cuando los niños van al colegio con uniforme, todos son iguales. Este aspecto es muy importante ya que puede tener un impacto considerable en el concepto que el niño tiene de sí mismo.

Los uniformes escolares hacen que sea más fácil para las autoridades escolares reconocer a aquellos estudiantes que pertenecen a su escuela y a aquellos que no pertenecen. También dificultan que aquellos que no pertenecen a esa escuela, entren en el colegio sin permiso. 

Los uniformes también evitan que los alumnos se distraigan con aspectos que poco tienen que ver con los estudios como puede ser la moda. La moda, puede distraer a muchas niñas y niños de sus estudios. Para vestir a la moda, uno debe estar informado, pensar en qué ropa o estilo le gusta y dedicarle todas las mañanas un tiempo a pensar qué ropa ponerse. 

El uniforme escolar evita que profesores y administradores del colegio tengan que comportarse como policías con los alumnos, diciéndoles que ropa pueden y no pueden llevar al centro. En aquellos colegios en los que no hay obligación de uniforme escolar, los niños visten con ropa que no es del todo apropiada para llevar al colegio.

DESVENTAJAS DEL UNIFORME

Los detractores argumentan que los uniformes escolares fomentan el sexismo dado que los niños deben vestir con pantalón y las niñas obligatoriamente con falda, quizá este problema se solventaría si el uniforme escolar adoptara un diseño unisex o la posibilidad de que las niñas contaran con una prenda suplementaria (pantalón).

Con los uniformes escolares no se presta la importancia necesaria a los criterios personales de cada niño dado que aunque sean pequeños, tienen sus preferencias a la hora de vestir. Los uniformes de colegio van en contra de la libertad de expresión de los niños e inhiben su individualidad.

Los uniformes de colegio son difíciles de encontrar en determinadas épocas del año. Por este motivo y dada la cantidad de almacenamiento y exposición que requieren, muchas tiendas los venden únicamente a principios del curso escolar. 

Las escuelas deberían enseñar a los alumnos a pensar en libertad. Obligarles a llevar a todos la misma ropa, no contribuye a este fin.Hoy en día y más que nunca, necesitamos inculcar en los niños y niñas el pensamiento libre ya que ellos serán los pensadores del mañana. 

Algunos uniformes de colegio presentan problemas de seguridad.Muchos uniformes escolares incluyen una corbata. Cuando un niño está jugando, la corbata puede quedar atrapada en cualquier lugar y producirle al niño lesiones importantes, incluso llegar a ahogarle.

Una vez expuestas las ventajas y los inconvenientes...¿Vosotros de que lado estáis?

El jueves nueva entrada!!!

jueves, 13 de septiembre de 2012

Después de 9 meses...tristeza: Depresión postparto

Después de nueve meses, por fin llegó el momento, y ahora tienes el milagro de la vida en tus manos, ya lo conociste, le viste los ojitos y las manitas, todo es maravilloso pero...muchas mujeres se entristecen después del parto, se sienten débiles, y no hay forma de que disfruten verdaderamente de su nuevo bebé. Esto se llama depresión postparto o babyblues.

A veces, esta depresión puede tener una fácil explicación, bien porque el hijo no era tan deseado o porque desgraciadamente tiene alguna deficiencia. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la depresión parece no tener sentido.

La depresión postparto es una de los trastornos más frecuentes tras el parto ya que afecta a una de cada diez parturientas. Si no se trata adecuadamente puede persistir durante meses e incluso años.

¿Por qué se produce la depresión postparto?

El “baby blues” se considera una reacción fisiológica o normal, de tipo adaptativo, en el postparto inmediato. Hay varios motivos que explican este repentino decaimiento.

Pueden ser muchos los factores que la provocan, entre ellos los hormonales, bioquímicos, genéticos, psicológicos y ambientales. El descenso repentino de las hormonas tras el parto puede ser una de las causas. También las responsabilidades que aparecen con respecto al cuidado del bebé llevan a un estado de ansiedad y derrumban la felicidad que traía asociado el embarazo. Además el cuidado de un recién nacido no es gratificante para todas las madres, ya que al principio las cosas pueden salir mal, generando profundos sentimientos de frustración.

Otro motivo es la preocupación por la responsabilidad adquirida y el temor a no hacerlo bien. La mejor prevención contra estos temores es la información y la preparación psicoterapéutica recibidas durante el embarazo.

¿Cuáles son los síntomas de depresión postparto?
  • Tristeza persistente
  • Cambios repentinos de humor
  • Sentimientos de culpa
  • Ataques de pánico
  • Pensamientos suicidas
  • Sentir que nada es divertido
  • Falta de concentración
  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Problemas para dormir
  • Cansancio extremo
  • Trastornos en la alimentación
  • Rechazo hacia tu bebé
Se sabe que el momento de preocuparse es cuando alguno o varios de estos síntomas dura más de dos meses, en este caso aumentan significativamente las posibilidades de que haya depresión clínica y urge la visita a un profesional para que lo valore.

¿Cómo combatirla?

Algunos trucos para llevar mejor esta nueva etapa de tu vida es levantarte tu misma la moral. Trata de sentirte mejor contigo misma, date baños relajantes, empieza haciendo algunos ejercicios suaves que te ayuden a recuperar la línea, compra ropa nueva, haced planes con vuestro bebé, habla mucho con él, conversa y cuéntale cositas. Y sobre todo no te obligues a hacer algo que no quieres.

El exceso de presión, el querer ser la mamá perfecta pueden hacerte muy vulnerable. Tus miedos y dudas son normales, simplemente trata de no dejar que ellos tomen el control, y no temas buscar ayuda. No temas buscarla, pues no eres la única, ni eres una mala madre, simplemente requieres de un apoyo para entender y adoptar tu nueva vida.

Ser madre puede ser lo más maravilloso del mundo, pero para eso hay que tener la actitud, la disposición y el ánimo.

Hasta la próxima semana!!!

lunes, 10 de septiembre de 2012

GUÍA DEL DESARROLLO DE 0-12 MESES

El nacimiento de un hijo es uno de los acontecimientos más importantes en la vida de toda la familia. Conlleva cambios no sólo en la casa o en las rutinas, sino también en las relaciones que se establecen entre los distintos miembros, sobre todo entre los padres y el bebé.

El niño/a y los adultos que le rodean se sitúan en niveles diferentes, pero para ambas partes las primeras experiencias estarán cargadas de emociones, alegrías, deseos, miedos, dudas y expectativas. El bebé tiene que aprender muchas cosas y los padres vais a estar cerca de él, para sostenerle y enseñarle, también éste va a influir en vosotros a través de su forma de ser, su personalidad y sus actitudes ante la vida.

En estas etapas se observan importantísimos cambios, unos más evidentes que otros. Desde el crecimiento físico, hasta el dominio de distintas habilidades motrices, pasando por los progresos en los conocimientos, el desarrollo del habla, la forma de actuar sobre el mundo, en la expresión y reconocimiento de las emociones y en las relaciones sociales con los demás, el niño avanza de forma vertiginosa hacia un nivel cada vez más elevado de competencias.

El niño viene al mundo provisto de una serie de capacidades, con una dotación genética concreta que va a determinar en parte su desarrollo, pero la influencia del ambiente es muy importante.

Hay que destacar que el ritmo con el que suceden estas adquisiciones en cada niño es particular. Esto supone que no todos los niños a los 12 meses, por ejemplo, comenzarán a caminar, sino que unos lo harán a los 9 meses y otros a los 15, y todo ello forma parte del desarrollo esperado.

La información que incluyo en esta entrada respecto a cómo es el niño debe is tomarla como orientativa, de modo que si a una determinada edad el niño no posee las habilidades enunciadas no debemos alarmarnos, porque puede ser que su ritmo de desarrollo sea más lento, que el entorno que le rodea no sea el más adecuado o por alguna otra razón. No obstante, sí conviene en ese caso que consultéis a vuestro pediatra para descartar alguna dificultad concreta.

ETAPAS DEL DESARROLLO

Cuando nace el bebé

¿Qué puede hacer?
  • Llegáis a casa y poco a poco va conociendo el nuevo ambiente.
  • Se pasa casi todo el día durmiendo. Se despierta y llora si tiene hambre o esta incómodo/a.
  • Suele estar tranquilo/a, pero se sobresalta cuando hay ruidos fuertes, reacciona al sonido.
  • Si le pones boca abajo puede mover la cabeza.
  • Le tranquiliza oír tu voz y aprende a mirarte.
  • Le gusta comer despacio, sin movimientos ni ruidos bruscos.
¿Qué le puedes ofrecer?
  • Necesita que le miréis y estéis cerca, para que os vayáis conociendo.
  • Precisa un ambiente cálido y tranquilo. Tener su espacio, pero no estar aislado de los sonidos propios de la casa.
  • Observa qué le pasa, háblale y cógele. No siempre es necesario que lo tengas en brazos, pero sí que le entiendas y le ayudes a calmarse.
  • Cámbiale de postura con delicadeza.
  • Ayúdale a comer de forma ordenada y tranquila y a dormir siempre en su cuna.
De los 4 a los 6 meses

¿Qué puede hacer? 
  • Si le sientas con apoyos, aguanta la cabeza y la mueve a los lados para ver lo que le rodea, así participa en lo que pasa a su alrededor.
  • Boca abajo puede levantar los hombros apoyando las manos o los codos. 
  • Tumbado boca arriba mueve y se toca las piernas. Cuando le bañas chapotea con las manos y los pies.
  • Le interesan más los objetos, si le enseñas uno tratara de alcanzarlo con sus manos o cogerlo.
  • Si le tapas la cara con un pañuelo, intenta quitárselo y ver qué pasa a su alrededor.
  • Empieza a hacer ruidos con lo que tenga a mano: un sonajero, un papel, golpeando un objeto. Le gusta ver qué pasa cuando mueve los objetos. 
  • Le gusta tirar o mover los juguetes que le cuelgas en las manos y los pies.
¿Qué le puedes ofrecer? 
  • Mécele y balancéale con seguridad, así disfruta de estar contigo y a la vez aprende a controlar su cuerpo.
  • Anímale a cambiar de postura enseñándole cosas llamativas pero no le fuerces, algunos necesitan un poco más de tiempo.
  • Siéntale apoyando su espalda y vigila que no se caiga.
  • Acércale un pie para que se lo coja
  • Deja que se mueva y anímale a hacerlo si a él no le sale.
  • Sentándolo enséñale cosas en distintas direcciones para que se fije y para que estire sus manos e intente cogerlas.
  • Invítale a jugar con objetos apropiados que sean llamativos, seguros y fáciles de coger.
  • Cuélgale juguetes atractivos en la cuna y en el cochecito.
  • Acércale a un espejo para que se vea y hazle gestos, señalale...
De los 7 a los 9 meses

¿Qué puede hacer? 
  • Se puede mantener sentado en el suelo y mirar a su alrededor, esta atento a lo que sucede e intenta alcanzar las cosas y juguetes que le interesan.
  • Puede voltearse cuando esta tumbado y le gusta arrastrarse por el suelo para coger cosas y conocer el espacio donde esta.
  • Le gusta coger los juguetes y los objetos, cambiárselos de mano y golpearlos entre sí.

  • Le gusta dejar caer los juguetes, escuchar el ruido que hacen, buscarlos con la mirada; pero sobre todo, le gusta que tú se los vuelvas a dar y así jugar muchas veces a tirar y recoger.
  • Gira su cabeza y te mira si le llamas por su nombre, y estira sus brazos cuando quiere que le cojas o quiere reclamar tu atención.
  • Entiende algunas cosas sencillas como cuando le dices: ven, adiós… Puede imitar algunos gestos que le enseñas, como el adiós o las palmitas.
¿Qué le puedes ofrecer? 
  • Déjale que se mueva por un espacio amplio, como la alfombra o el suelo pero protégele de los peligros.
  • No le pongas en el tacatá, ni le dejes mucho tiempo en el parque o la sillita solo.
  • Enséñale objetos que le gusten para que intente alcanzarlos, así empezará a cambiar de postura y a moverse solo.
  • Déjale objetos con diferentes colores, tamaños y texturas para que los explore y juegue con ellos.
  • Anímale a hacer ruidos con los objetos y disfruta con él de este juego.
  • Llámale y espera a que te mire o que te responda de alguna manera. 
  • Cuando hace gestos para que le cojas o le atiendas, préstale atención.
  • Enséñale cosas y dile su nombre.
  • Ponle delante del espejo. 
  • Juega mucho con él a hacerle reír y espera a que te pida seguir jugando.
De los 10 a los 12 meses

¿Qué puede hacer? 
  • Cambia de una postura a otra: de sentado a tumbado, a rodillas ...
  • Apoyándose en algo puede ponerse de pie.
  • Se desplaza de un lado a otro gateando o a veces de otras maneras.
  • Empieza a dar los primeros pasos sujeto de las dos manitas.
  • Puede sacar y meter objetos en un recipiente.
  • Se fija en objetos pequeños e intenta cogerlos con el dedo índice y el pulgar.
  • Busca un juguete que has tapado delante de el.
  • Intenta repetir acciones para ver qué pasa: dar al interruptor de la luz, apretar un botón, tirar de una cuerda para coger algo…
  • Comprende cuando le dices que “no” o le dices “dame”, “ven”, “adiós”.
  • Señala y/o busca algún objeto conocido cuando le preguntas “¿dónde está el…?”
  • Puede decir algunas palabras a su manera: mamá, papá, agua, pan.
  • Pide lo que quiere señalándolo y haciendo sonidos.
  • Imita gestos cuando le cantas una canción.
  • Puede beber de un vaso si le ayudas.
¿Qué le puedes ofrecer? 
  • Anímale para que se desplace y cambie de postura para conseguir algo.
  • No insistas en que ande si aún no esta preparado.
  • Déjale que intente coger cosas pequeñas pero vigílale para que no se las lleve a la boca.
  • Juega con el/ella a esconder los juguetes para que los busque y aparezcan.
  • Déjale que descubra lo que pasa cuando hace algo. Si se lo haces todo aprenderá menos. 
  • Enséñale a señalar las cosas que le gustan.
  • Háblale mucho. Dile el nombre de las cosas para que vaya comprendiendo lo que son.
  • Enséñale los sonidos que hacen los animales y anímale a repetirlos.
  • Repítele correctamente las palabras que dice. No le digas las palabras mal dichas aunque te haga gracia.
Espero que esta información os sirva de ayuda...hasta el próximo día!

jueves, 6 de septiembre de 2012

Primer día de clase: Un gran evento en la vida de un niño

Parece mentira pero ya se ha acabado el verano y de nuevo vuelven los niños a sus clases. Haz que empiecen este año con energía y sigue algunos consejos para que la vuelta al cole sea estupenda.

La primera experiencia en el colegio es un tanto impredecible. Unos llegan entusiastas, mientras que otros lo hacen con timidez. La forma en que el pequeño reaccione este día dependerá de su personalidad y de sus experiencias anteriores. Para los que no han asistido a la escuela infantil puede ser difícil separarse de los padres por primera vez. 

El primer día de clase es un acontecimiento importante en la vida del niño que se siente mayor porque empieza el colegio donde aprenderá a leer y escribir. Sin embargo, se trata de una situación nueva y lo puede asustar. Por lo que es común ver escenas de llanto desesperado y de padres que no saben si irse con sentimientos de culpa o quedarse hasta que el niño/a deje de llorar.

"La mejor forma de prepararlos ante la entrada a clases es contándoles lo que va a pasar y entusiasmarlos los días previos"

El día de entrada a clase hay que estar tranquilos y demostrar empatía. Uno puede calmar sus temores diciéndole: "yo sé qué es difícil porque no conoces a nadie, pero las profesoras te van a cuidar y pronto vas a tener muchos amigos."

Si llora desesperadamente hay que consolarlo un momento pero sobretodo darle tranquilidad con una actitud serena. Luego adelantarle que vendrán a por él cuando terminen las clases.

Una vez finalizado el primer día hay que mostrarse interesados por lo que el niño ha hecho y seguir reforzándole positivamente. Decirle cosas como "qué bonito lo que ayer pintaste en clase, mañana vas a aprender otras cosas chulas". Al día siguiente, y durante el resto de la semana, hay que mantener una actitud positiva y de calma cuando se vuelva al cole. El período de adaptación suele durar una semana, con una eventual recaída el lunes siguiente tras el fin de semana con los padres. Si a las dos semanas el niño continúa con llantos, podría tratarse de problemas más serios como ansiedad de separación, por lo que es recomendable consultar a un psicólogo.

CONSEJOS PARA MANEJAR ESTOS DÍAS

1.- Aunque suene obvio, es muy importante que los padres sean los primeros convencidos de que el lugar en el que están dejando a sus hijos es un lugar de confianza. Esta es quizás, una de las condiciones básicas para que el proceso de adaptación se realice de forma satisfactoria. 

Si el adulto a cargo del niño/a  está tranquilo, podrá colaborar de manera positiva con el equipo educativo del establecimiento para que el proceso adaptativo se produzca lo mejor posible.

2.- Es fundamental que los padres estén coordinados con el colegio y sus educadores.

La adaptación involucra a educadores, niños, familia y colegio. Es necesario que todos se apoyen y generen las mejores condiciones para que los niños puedan disfrutar de esta nueva experiencia, esto incluye por ejemplo que los padres tengan total libertad de llamar, preguntar, y visitar la escuela infantil en cualquier momento.

3.- Ayudar a los niños a adquirir seguridad. 

Es importante ayudar a los niños para que vivan esta situación con el menor grado de angustia, ansiedad y rechazo. Para ello lo recomendable es que el proceso de adaptación sea progresivo. Es conveniente hablarles positivamente del colegio, de sus nuevos amigos y de sus profesores/as. Es muy recomendable visitar el centro con anterioridad y permanecer junto al niño mientras explora el lugar, el objetivo de esto no es sobreprotegerlo, sino más bien darle seguridad con la presencia de nosotros.

4.- Es imprescindible despedirse del niño/a.

La persona que acompañe al niño/a a la escuela infantil siempre tiene que despedirse, de lo contrario podría incrementarse la sensación de inseguridad. El niño/a debe comprender que luego de un período de tiempo volverán a buscarlo y volverá a su casa.

Es importante en el caso de niños muy pequeños, que los padres los acompañen hasta la clase que le corresponde. Esto debe ir disminuyendo a medida que pasan los días y el niño se familiariza con el lugar y la maestra. La despedida debe ser con un rostro sonriente y la promesa de que lo estarán esperando al terminar el día. Sobretodo si para el niño es el primer encuentro con la vida escolar, sentirá el miedo a sentirse abandonado. Es lo más duro para ellos, por eso lloran a la hora de despedirse.

5.- Respetar sus horarios

El hecho de adaptarse a nuevos horarios, sobre todo cuando tienen que levantarse pronto para ir al cole requiere de cierta rigurosidad en los horarios de cena y sueño. De lo contrario los niños/as pueden presentar dificultades al levantarse y esto podría interferir en su interés por asistir al colegio/escuela infantil.

Ánimo para la vuelta al cole!!! Hasta el próximo día...

lunes, 3 de septiembre de 2012

Adaptarse de nuevo a la rutina: "Depresión postvacacional"

Después de revolcarte como una croqueta en la arena, acostarte a las tantas y no levantarte de la cama hasta que te diera la real gana, está claro que volver a la rutina del trabajo con un rígido horario laboral y el cúmulo de responsabilidades y exigencias que se te viene encima, deprime a cualquiera.

31 de agosto, ¿se acaban tus vacaciones y sientes apatía, cansancio, empeoramiento del estado de ánimo, hostilidad, irritabilidad, melancolía y desmotivación? Amigo mío, padeces eso que llaman "depresión postvacacional".

No desesperes, no eres el único que está pasando por esta situación, la tristeza por volver al trabajo es más común de lo que pensamos. Nada menos que el 65% de los trabajadores se deprime al terminar sus vacaciones. 

El principal causante de la depresión post-vacacional es la vuelta al trabajo después de un prolongado periodo de vacaciones, aunque el cambio en los horarios y la modificación de las horas de sueño también contribuyen. Los días de ocio y disfrute dan paso a las largas jornadas laborales y a las responsabilidades, por lo que es lógico y normal que una persona se sienta un poco desanimada. El verdadero problema surge cuando esa sensación de desánimo generalizado se prolonga demasiado en el tiempo, por norma general durante más de dos semanas.

No es una enfermedad

La llamada depresión post-vacacional no es una enfermedad, sino un proceso emocional normal, más o menos negativo en cuanto que se relaciona con la satisfacción personal que cada uno obtenemos del trabajo.

Síntomas físicos

El síndrome postvacacional es un conjunto de alteraciones emocionales y físicas que aparecen a la vuelta al trabajo, tras largos periodos de descanso. Entre los síntomas emocionales destaca la ansiedad, la antipatía, la desgana, la tristeza, "características muy similares a las que puede tener una persona con depresión".

Los síntomas físicos más frecuentes son las dificultades para dormir, el cansancio continuo, dolores de cabeza frecuentes, malestar general en forma de tensión muscular o dolores gástricos.

¿Que podemos hacer?

Si como la gran mayoría sufres de este malestar, por aquí dejo una recopilación de consejos que nos ofrecen distintos especialistas para superar el hastío por la vuelta al trabajo:

1. Primero que nada, debes tener muy claro que es un malestar propio de los primeros días y debes evitar darle demasiada importancia. Eso sí, si transcurridos los primeros 15 días no sientes mejoría y observas que la tristeza va a más, pide ayuda a un especialista porque el problema tiene un serio riesgo de derivar en una depresión leve transitoria a un estado de "burn out". Esto le ocurre, nada menos que al 7% de los trabajadores.

2. Es imprescindible que afrontes la vuelta sin dramatizar, sencillamente afronta la realidad y piensa que es ‘un mal necesario’. Saca lo positivo, por ejemplo, es el medio que te garantiza tener nuevas vacaciones el próximo año o piensa cómo sería tu situación si no tuvieses trabajo. Ya sabes que, tal y como están las cosas, mucha gente no tiene la suerte de tener un puesto de trabajo esperándoles a la vuelta de las vacaciones. Si es que tienen vacaciones.

3. Uno de los consejos que más se repiten es el de dormir más horas los primeros días de incorporación al trabajo. Olvídate de trasnochar hasta las tantas y acuéstate tempranito hasta que el cuerpo y la mente se vuelvan a acostumbrar de nuevo al ritmo de vida.

4. Los primeros días, no estés pendiente del reloj mirando la hora cada momento. Quita todos los relojes que haya a tu alrededor para que la jornada no te resulte interminable.

5. Tómate los primeros días con filosofía, avisa a la menor cantidad de personas posibles que te has reincorporado al trabajo e intenta no llevarte trabajo a casa las primeras semanas (a ser posible nunca). Es necesario cumplir con las responsabilidades, pero también lo es satisfacer las necesidades de ocio y descanso.

6. Piensa que te quedan los fines de semana y que el calendario laboral tiene muchos días festivos.

7. Márcate nuevos proyectos y metas en tu puesto laboral, te sentirás mucho más implicado en tu trabajo y te ayudará a levantarte de la cama con la ilusión propia de quien persigue un sueño.

Por lo tanto, Afronta tu regreso al trabajo con optimismo y tómate tu tiempo para adaptarte de nuevo al entorno laboral.

Espero que estos consejos os sirvan de ayuda y mucho ánimo!!!