jueves, 26 de julio de 2012

EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

En la película "Mejor imposible", Jack Nicholson se pone en la piel de Melvin, un hombre maduro y solitario asaltado por obsesiones persecutorias que lo llevan a ejercer una serie de rituales específicos al regresar a su hogar como encender la llave de luz repetidas veces y lavarse las manos compulsivamente, siempre con un jabón nuevo, es un buen ejemplo de vida de una persona que padece un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

El TOC es un problema común que afecta al 2 por ciento de la población y afecta a hombres y mujeres por igual.

Es un trastorno perteneciente al grupo de los trastornos de ansiedad caracterizado por:

Obsesiones: Las obsesiones son ideas, imágenes e impulsos que pasan por la mente de una persona una y otra vez. Una persona con OCD no quiere tener estos pensamientos y los encuentra perturbadores, pero no puede controlarlos. A veces, estos pensamientos vienen de vez en cuando y son solo levemente molestos. Otras veces, una persona que tiene OCD tendrá pensamientos obsesivos todo el tiempo.

Compulsiones: Los pensamientos obsesivos hacen que las personas que tienen OCD se sientan nerviosas y con miedo. Intentan librarse de estos sentimientos realizando determinadas conductas según "reglas" que ellos mismos crean. Estas conductas se llaman compulsiones. (Las conductas compulsivas también se llaman, a veces, rituales). Por ejemplo, una persona que tiene OCD podría tener pensamientos obsesivos sobre gérmenes. Debido a estos pensamientos, es posible que la persona se lave las manos repetidamente. Realizar estas conductas, por lo general, solo hace que los sentimientos de nervios desaparezcan por poco tiempo. Cuando el miedo y el nerviosismo regresan, la persona que tiene OCD repite la rutina nuevamente.

Un testimonio conmovedor

Este testimonio sería un ejemplo de una persona que padece este tipo de trastorno y como podéis ver es muy incapacitante y perturbador.

Rosa tiene 38 años. Cuando era niña realizaba algunos rituales que podían asociarse a un TOC, pero ella los atribuía a su personalidad. "Yo soy así, llego temprano a todos lados, soy ansiosa", decía y no le daba mayor importancia. En 2007, cuando se quedó embarazada empezó a sentir un montón de síntomas raros. "Todo el tiempo pensaba que estaba enferma. Tenía taquicardia y pinchazos en todo el cuerpo. Iba al médico y me decían que no tenía nada, pero yo pensaba que sí", explicó.

Cuando nació su hijo todo empeoró. "A los 10 días el bebé estaba llorando y yo estaba muy nerviosa y no sé porqué se me pasó por la cabeza que iba a coger un cuchillo y que lo iba a matar. Desde ese momento esa idea se me transformó en una obsesión. Era algo totalmente absurdo, un pensamiento irracional. ¿Cómo yo, que no mataba ni a una mosca, le iba a hacer daño a mi propio hijo? Creía que me estaba volviendo loca", relató.

"Ese pensamiento se me pasaba por la cabeza y no lo podía evitar. Era un sufrimiento total, estaba todo el día angustiada, llorando y no podía decírselo a nadie, ni a mi marido, ni a mi familia. ¿A quién le iba a decir que tenía miedo de matar a mi hijo?", recordó.

Rosa aguantó durante un año sin saber qué era lo que tenía, hasta el día en que vio que un psicólogo describió en televisión un caso similar al suyo. Ahí supo que no estaba sola y decidió buscar ayuda terapeútica.

"Los primeros seis meses fueron muy duros, pero después empecé a mejorar gracias a la medicación y a la terapia individual y grupal. Al año ya estaba relativamente bien", contó aliviada, aunque el tratamiento se alargó hasta finales del año pasado.

TIPOS DE TOC

Dentro del T.O.C. se pueden diferenciar como más comunes:

Lavadores y limpiadores: son personas a las que carcomen obsesiones relacionadas con la contaminación a través de determinados objetos o situaciones.

Verificadores: son personas que inspeccionan de manera excesiva con el propósito de evitar que ocurra una determinada catástrofe.

Repetidores: son aquéllos individuos que se empeñan en la ejecución de acciones repetitivas.

Ordenadores: son personas que exigen que las cosas que les rodean estén dispuestas de acuerdo con determinadas pautas rígidas, incluyendo distribuciones simétricas.

Acumuladores: coleccionan objetos insignificantes, de los que no pueden desprenderse.

Con Rituales mentales: acostumbran a apelar a pensamientos o imágenes repetitivos, llamados compulsiones mentales, con el objeto de contrarrestar su ansiedad provocadora de ideas o imágenes, que constituyen las obsesiones.

Numerales: buscan sentido a los números que les rodean; sumándolos, restándolos, cambiándolos hasta que les da un número significativo para ellos.

Atormentados y obsesivos puros: experimentan pensamientos negativos reiterados, que resultan incontrolables y bastante perturbadores. No obstante, a diferencia de quienes sufren los demás tipos de T.O.C., no se entregan a comportamientos reiterativos de tipo físico, sino a procesos reiterativos únicamente mentales.

Sexuales: pensamientos sexuales recurrentes, abarcan todas las particularidades y conductas sexuales, como: ideas infundadas sobre tener disfunciones sexuales o no ser apetecible.


Hasta la próxima semana...!!!

domingo, 22 de julio de 2012

¿QUÉ PASA CUANDO DORMIMOS?

Cada noche nos vamos a nuestra habitación, nos metemos en la cama, y caemos en el estado inconsciente del sueño. La mayoría de nosotros dormimos alrededor de 8 horas, lo que significa que pasamos aproximadamente un tercio de nuestras vidas inconscientes- y parte de ella soñando. Si intentáis suprimir el sueño con el fin de utilizar este precioso tiempo en otro tipo de actividades como fiestas nocturnas o estudiar para los exámenes, vuestro cuerpo y vuestro cerebro os dirán muy pronto que no debéis hacerlo. Lo podemos suprimir durante un cierto tiempo pero no por mucho. El ciclo de sueño/vigilia es una de las múltiples actividades rítmicas del cuerpo y el cerebro.

Por lo tanto, el sueño es un estado fisiológico temporal de inconsciencia caracterizado por un cese de la actividad sensorial, de la movilidad y del estado de alerta. La necesidad de dormir es biológica y aparece periódicamente, en ciclos, con el fin de procurar un descanso al organismo y regenerar energías gastadas. No es una situación pasiva, sino un estado activo donde tienen lugar cambios de las funciones corporales y actividades mentales de enorme trascendencia para el equilibrio psíquico y físico de los individuos.

Las etapas del sueño

El sueño no es un estado tan pasivo como parece. Si conectamos a una persona con electrodos sobre la superficie del cráneo, en un laboratorio de sueño, el electroencefalograma del cerebro (EEG) pasa por varias etapas. Cuando estamos en vigilia nuestros cerebros muestran una actividad eléctrica de baja amplitud. Cuando nos dormimos, el EEG se va haciendo más plano al principio pero luego, gradualmente, muestra un aumento de amplitud y disminuye en frecuencia según avanzamos a lo largo de las distintas etapas del sueño. Estas etapas se llaman sueño lento o sueño de onda lenta y fase de sueño rápido o REM.

Usualmente quienes duermen pasan a través de cinco etapas: 1, 2, 3, 4, y sueño REM (movimiento rápido de los ojos). Estas etapas progresan cíclicamente desde la 1 hasta la REM luego comienzan nuevamente con la etapa 1. Un ciclo de sueño completo toma un promedio de 90 a 110 minutos. Los primeros ciclos de sueño cada noche tienen sueños REM relativamente cortos y largos períodos de sueño profundo pero más tarde en la noche, los períodos de REM se alargan y el tiempo de sueño profundo desciende.

Etapa 1 es el sueño liviano cuando se entra y sale del sueño y se puede despertar fácilmente. En esta etapa, los ojos se mueven lentamente y la actividad muscular se enlentece. Durante esta etapa, muchas personas experimentan contracciones musculares repentinas precedidas de una sensación de estar cayendo.

A continuación, se entra en una fase 2 donde las ondas cerebrales se lentifican algo más, siendo aún una fase de sueño ligero donde es fácil despertar a la persona dormida.

Seguidamente tiene lugar la fase 3-4 de sueño profundo donde las ondas cerebrales son aún muy lentas y sólo fuertes estímulos acústicos o táctiles nos despiertan. Se produce una disminución en los movimientos corporales, tono muscular, temperatura, la presión arterial y el ritmo cardiorrespiratorio. La fase 3-4 ocupa más del 50% del sueño total y son periodos amnésicos donde no se recuerda nada de lo soñado. Todo este periodo suele durar 60-70 minutos y a su final se entra en el periodo siguiente llamado REM.

En el período REM, la respiración se hace más rápida, irregular y superficial, los ojos se agitan rápidamente y los músculos de los miembros se paralizan temporalmente. Las ondas cerebrales durante esta etapa aumentan a niveles experimentados cuando una persona está despierta. También, el ritmo cardíaco aumenta, la presión arterial sube, los hombres experimentan erecciones y el cuerpo pierde algo de la habilidad para regular su temperatura. Es el tiempo en que ocurren la mayoría de los sueños, y, si es despertada durante el sueño REM, una persona puede recordar los sueños. La mayoría de las personas experimentan de tres a cinco intervalos de sueño REM cada noche.
Los niños pequeños pasan casi el 50% de su tiempo en sueño REM. Los adultos pasan cerca de la mitad del tiempo que duermen en la etapa 2, cerca del 20% en REM, y el otro 30% se divide entre las otras tres etapas. Los adultos más viejos pasan progresivamente menos tiempo en el sueño REM.

Os dejo un vídeo que habla sobre las funciones del sueño, espero que os interese:


Hasta el próximo día!!

lunes, 9 de julio de 2012

Yo me quiero

Las creencias que tenemos acerca de nosotros mismos, esas cualidades, capacidades, modos de sentir o de pensar que nos atribuimos, conforman nuestra “imagen personal” o “autoimagen”. La “autoestima” es la valoración que hacemos de nosotros mismos sobre la base de las sensaciones y experiencias que hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Nos sentimos listos o tontos, capaces o incapaces, nos gustamos o no.

En resumen, el Autoestima es quererse a uno mismo y querer a los demás, significa saber que eres valioso/a, digno/a, que vales la pena y que eres capaz, y sobre todo creerlo y afirmarlo. Implica respetarte a ti mismo y enseñar a los demás a hacerlo.

Esta autovaloración es muy importante, dado que de ella dependen en gran medida la realización de nuestro potencial personal y nuestros logros en la vida. De este modo, las personas que se sienten bien consigo mismas, que tienen una buena autoestima, son capaces de enfrentarse y resolver los retos y las responsabilidades que la vida les plantea. Por el contrario, los que tienen una autoestima baja suelen autolimitarse y fracasar.

Las respuestas emocionales como la tristeza y el enfado, con sus respectivas respuestas compulsivas y problemáticas (violencia) así como muchas otras actitudes que son causa de conflicto humano y de insatisfacción personal, son reguladas por el nivel de Autoestima y de seguridad personal "Si me siento bien conmigo mismo, si me siento valioso e importante, si me siento capaz, mi manera de enfrentar todo en la vida es mucho más madura y adecuada".

No me ofendo fácilmente, no me siento inseguro, con miedos o amenazado por los demás o por la vida, me siento seguro de lo que puedo lograr y a la vez no me engaño, puedo aceptar mis limitaciones porque no me siento menos valioso por tenerlas.

La Autoestima se va formando desde los primeros meses de vida. La manera en que nuestro ambiente en el que vivimos desde que nacemos, las relaciones que tenemos de pequeños con nuestros familiares y amigos así como el tipo de ideas y valores que recibimos en nuestra educación, van formando la manera en que nos vemos a nosotros mismos y cómo nos valoramos. Como veis, este es un proceso complejo y largo de describir, pero sobresale el hecho de que el tipo de emociones que vivimos en nuestras relaciones más importantes así como el tipo de “etiquetas” que aprendemos a ponernos a nosotros mismos, son de especial impacto en la formación y desarrollo de nuestra Autoestima.

LA BAJA AUTOESTIMA

La baja autoestima está relacionada con una distorsión del pensamiento. Las personas con baja autoestima tienen una visión muy distorsionada de lo que son realmente y al mismo tiempo, estas personas mantienen unas exigencias extraordinariamente perfeccionistas sobre lo que deberían ser o lograr. La persona con baja autoestima mantiene un diálogo consigo misma que incluye pensamientos como:

-Sobregeneralización: A partir de un hecho aislado se crean una regla universal, general, para cualquier situación y momento: Ha fracasado una vez (en algo concreto): Piensa: !Siempre fracasaré!.

-Designación global: Utilizan términos peyorativos para describirse a uno mismo, en vez de describir el error concretando el momento temporal en que sucedió: Piensa y verbaliza: Que torpe soy!, Soy un inútil!.

-Pensamiento polarizado: Pensamiento de todo o nada. Se llevan las cosas a los extremos. Se tienen categorías absolutas. Es blanco o negro. Estás conmigo o contra mí. Lo hago bien o mal. No se acepta ni se sabe dar valoraciones relativas: Piensan: Todo me va a salir mal!.

-Autoacusación: Uno se encuentra culpable de todo. Piensan: Tengo yo la culpa, !Tendría que haberme dado cuenta antes!.

-Personalización: Supone que todo tiene que ver con el/ella y se compara negativamente con todos los demás. Piensan: Tiene mala cara, ¿qué le habré hecho?.

-Lectura del pensamiento: Supone que no le interesa a los demás, que no les gusta, cree que piensan mal de el/ella...sin tener evidencia real de ello. Son suposiciones que se fundamentan en cosas peregrinas y no comprobables: Piensan: Seguro que piensa que soy tonto...

-Falacias de control: Siente que tiene una responsabilidad total de todo y de todos, o bien siente que no tiene control sobre nada, que se es una víctima desamparada: Piensan: "Deberían hacer las cosas como yo digo" o por el contrario "Debería hacer lo que me dicen".

-Razonamiento emocional: Si lo siento así es verdad. Nos sentimos solos , sin amigos y creemos que este sentimiento refleja la realidad sin parar a contrastarlo con otros momentos y experiencias. Piensan: "Si es que soy un inútil de verdad"; porque "siente" que es así realmente

En su expresión más científica es un hecho que el trabajo del Autoestima es una de las llaves hacia la estabilidad emocional, económica y afectiva. Es uno de los temas más ignorados y más necesitados.

Nuevo tema la próxima semana!!

LA CRISIS, ¿cómo nos está afectando psicológicamente?

Muchas veces nos viene a la cabeza la idea de si seremos capaces de manejar esta crisis económica, este pensamiento se convierte en el eje principal de nuestra existencia, provocándonos un estrés desmesurado debido al terror y al miedo inducido por la gran alarma social que estamos viviendo.

Recientemente, varios medios de comunicación se han hecho eco de cómo la crisis económica actual podría estar influyendo negativamente en la salud mental de los ciudadanos.

Desde el inicio de la crisis las consultas de psiquiatría han aumentado un 12% llegando hasta el 25% en las zonas más afectadas por la crisis económica y el paro, los fármacos antidepresivos han aumentado sus ventas un 10% y un 1,6% los tranquilizantes. Han aumentado significativamente las consultas a los psicólogos con pacientes que padecen estrés e insomnio por las dificultades económicas.

Los trastornos depresivos y los trastornos adaptativos con sintomatología ansioso-depresiva son los que más aumento de la incidencia han registrado. No obstante, esta situación de inseguridad económica también influye en otras alteraciones crónicas, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, así como parece que también puede estar incidiendo negativamente en las relaciones sociales, ya  que se han visto incrementados los conflictos tanto a nivel general como en las familias.

También ha aumentado el consumo de alcohol, de tabaco y el de psicofármacos; todos estos hábitos no saludables podrían utilizarse como estrategias de afrontamiento que, es posible que tengan efectos positivos a corto plazo, pero a medio o largo plazo constituyen estrategias de manejo del estrés inadecuadas, pudiendo llegar a agravar el malestar psicológico que la persona experimenta. 

Estudios empíricos afirman que trabajar, principalmente, tiene efectos positivos en nuestra salud mental. En consecuencia y de acuerdo a las opiniones de expertos recogidas por algunos medios de comunicación, la situación actual de crisis económica nos lleva a un incremento de la percepción de inseguridad laboral, lo que se traduce en un elevado miedo de perder el propio trabajo, una situación de incertidumbre que afecta de manera nefasta al propio bienestar emocional. Es más, en muchos casos este temor se ha hecho realidad.

Estar en paro puede deteriorar la salud psicológica no sólo porque se incrementan las preocupaciones sobre los problemas económicos, sino porque supone la percepción de una pérdida del propio estatus, se cambia radicalmente la rutina diaria –reduciéndose nuestra actividad física, mental y social-, lo cual, sin duda, repercute en nuestra autoestima.

¿Cómo puedo llevar mejor estos cambios?

1.-Evita exagerar la amenaza, las personas que mejor manejan las situaciones críticas son aquellas que logran mantener cierta racionalidad ante la tensión y el miedo. Evita exagerar, esto te ayudará a plantear el problema tal  y como es. 

2.-Evaluar nuestros pensamientos. Es muy importante el sentido común. En ocasiones, la tensión psicológica es más una amenaza imaginaria que real. Tienes que crear un plan para actuar. Debes prevenir en qué áreas te va a afectar más la crisis económica, y tener un plan para paliar sus efectos.

3.-Comparte los problemas. Siempre es saludable buscar ayuda y comprensión. Los problemas se manejan mejor cuando son compartidos, esto te dará la sensación de apoyo y comprensión por parte de las personas significativas de tu entorno. 

4.-No pospongas tus decisiones: ya sabemos que estamos en crisis, es una realidad. Si estás delante de un problema y tienes que buscar solución o ya la has encontrado, comienza a actuar hoy mismo, ya lo dice el dicho, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy!.

5.-Guarda tiempo para el ocio. No tener nada de ocio te resta bienestar y calidad de vida, en definitiva nos provoca un gran malestar, que junto al estrés debido a la incertidumbre de nuestro futuro económico, afecta directamente nuestra forma de vida y nuestro estado psicológico y emocional.
Para evitar esto, puedes reorganizar tu tiempo de ocio, por ejemplo, puedes salir a cenar a un sitio más barato, ir sólo una vez al mes al cine, o buscar actividades recreativas gratuitas para quitarte el problema del gasto.

Espero que estos consejos sirvan de ayuda en estos momentos tan duros que estamos viviendo...

El Viernes nueva entrada!

jueves, 5 de julio de 2012

¿Cómo afecta el verano a la salud mental?

Ha llegado el verano, el buen tiempo y la luz benefician a algunas personas que padecen algunos trastornos mentales mientras que otras empeoran en esta estación. Las personas deprimidas, con trastornos afectivos e incluso a algunos esquizofrénicos les beneficia el verano, mientras que, los cuadros maníacos y los trastornos relacionados con la imagen corporal empeoran.

Tradicionalmente la medicina ha considerado los factores climatológicos como elementos de influencia en la salud humana y no sólo en la salud física, sino también en la mental. Sin embargo, no es hasta la década de los 80 cuando se investiga cómo los agentes climáticos afectan a la coherencia mental del hombre. Entonces se constata desde un punto de vista epidemiológico que algunos cuadros clínicos tienen mejor o peor pronóstico en función del tiempo que haga y, sobre todo, en función de las horas de luz y la intensidad de la misma.

Es el caso de los denominados `trastornos afectivos estacionales´. Estos cuadros de tipo depresivo, estos cuadros mejoran con el buen tiempo y, además de evolucionar bien con los antidepresivos, se les recomienda expresamente la exposición a la luz, no sólo natural. Estos pacientes mejoran con el buen tiempo del verano. Y es que la luz estimula la melatonina y la serotonina capaces de influir directamente en el cerebro.

El hecho de que las horas de luz promuevan una vida social más activa, reuniones familiares y sociales y lleve a planes muy buenos influye positivamente en quienes sufren problemas de depresión y, se aprecia en muchos pacientes deprimidos una mejoría de cara al verano.

No obstante, la calidez del clima no siempre trae beneficios. El psiquiatra destaca que el buen tiempo ejerce un efecto negativo en otras enfermedades mentales como los cuadros maníacos. La sobreexcitación que genera en ellos la irrupción del buen tiempo está directamente relacionada con el empeoramiento de los pacientes.

El el trastorno bipolar, los episodios maníacos son más propios de los meses de primavera-verano, mientras que los cuadros depresivos son más comunes en la época de otoño-invierno. Entre el final del verano y el principio de otoño predominan los episodios mixtos.

Otros trastornos que empeoran en esta estación son los relacionados con la imagen corporal. En esta época, hombres y mujeres en ocasiones, sin saberlo, se alistan a las filas de la obsesión con la llegada del verano. Todos comparten el mismo secreto: la preocupación excesiva y enfermiza por la imagen. Renegar de la propia nariz, de las orejas, del volumen del cuerpo, en definitiva, de cualquier parte del físico, ya es una epidemia en los países desarrollados.

En las últimas décadas, ser físicamente perfecto se ha convertido en uno de los objetivos principales de los ciudadanos de las sociedades desarrolladas, una meta impuesta por nuevos modelos de vida en los que el aspecto parece ser el único sinónimo válido de éxito, felicidad e, incluso, salud.

La relevancia última de esta excesiva preocupación por el cuerpo reside en el surgimiento de nuevas patologías mentales, como la anorexia, la bulimia y la recién etiquetada vigorexia o culto al músculo. Sus víctimas, al igual que las de otras enfermedades más antiguas, como la dismorfia corporal, en la que los afectados se ven, por ejemplo, la nariz muy grande aunque sea incierto y cuya relación con la moda aún no ha sido establecida, viven en común la tortura de no gustarse a sí mismas.

Cada una de estas patologías es un trastorno mental diferente, pero sus afectados siguen un mismo patrón de comportamiento: todos acaban convirtiéndose en personas obsesionadas con una parte de su físico y esto se agudiza significativamente con la llegada del verano.

Hasta la próxima semana!!

lunes, 2 de julio de 2012

CELOS INFANTILES

Los celos, son un estado afectivo caracterizado por el miedo a perder o ver reducidos el cariño y la atención de alguien querido. En un sentido estricto, se entiende, como el sentimiento producido por el temor de que la persona amada prefiera a otra; frecuentemente, este sentimiento va acompañado de envidia - resentimiento hacia quien se percibe como rival.
La persona que siente celos percibe la realidad algo distorsionada; considera que es menos querida que antes, parece tener un radar que le trae a la memoria lo que le produce angustia, su autoestima suele ser baja, vive con ansiedad, puede experimentar rechazo a aquello que le produce satisfacción, le cuesta centrarse en actividades que exigen concentración, o se aísla en su mundo. 
En la familia, la rivalidad entre los hermanos por conseguir el afecto y la atención de los padres suele ser el principal y primer motivo de celos. Los celos son un estadio relativamente normal que hay que superar y no tienen importancia sin son circunstanciales y pasajeros, pero hemos de prestarles atención cuando alteren la convivencia y el desarrollo normal del niño o sean persistentes y no remitan pasados los cinco años de edad. Si se perpetúan pueden conducir a un desarrollo anómalo de la personalidad, apareciendo síntomas muy diversos, como agresividad incontrolada, manifiesta inseguridad, regresión y desajuste en las relaciones interpersonales (desconfianza, terquedad y envidia). 
La duración de la situación de celos que vive un hijo en la familia depende mucho de la actuación de los padres. Sus consecuencias sobre el hijo mayor o los hijos mayores pueden quedarse en una crisis temporal, que se padezca dentro de unos límites razonables, o enquistarse durante toda la infancia. La intervención de los padres es esencial para que los celos no representen un sufrimiento para el niño mayor, evitando que la rivalidad entre los hijos sea duradera.
PAUTAS A SEGUIR

Algunos de los consejos que podrían aplicarse ante la presencia de celos desproporcionados son los siguientes:

1.- Se deben reforzar los comportamientos que implican cooperación, afecto, cuidado… En este caso el llamado “refuerzo social” (elogios, abrazos o prestar atención) es un medio adecuado para aumentar la probabilidad de que se dé una conducta. 

2.- Ignorar las conductas de celos. Es un buen método para eliminar una conducta. Los padres deben saber que al principio la conducta aumentará de intensidad ya que el niño buscará la recompensa que obtenía antes. 

3.- El castigo es otro procedimiento que utilizado correctamente puede ser eficaz. Sin embargo, será la última alternativa. 
Lo adecuado es tener planificado de antemano un repertorio de castigos (ej. retiro en su cuarto durante un tiempo, no ver el programa favorito en televisión…), cómo y cuando se aplicará. 

El castigo se aplicará inmediatamente e irá acompañado de 1) una oportuna explicación de por qué se castiga, además de señalar qué se debe hacer para actuar correctamente, y 2) la oportunidad de que el niño pueda realizar la conducta correcta administrándose inmediatamente el refuerzo. 

4.- Evitar comparar continuamente a los hermanos entre sí. 

Enfatizar las ventajas de ser mayor. Mostrar la cantidad y variedad de experiencias que la edad le reporta. Especificar, por ejemplo, los privilegios o cosas que él/ella ya puede hacer. 

5.- El juego es un medio eficaz para suavizar las relaciones fraternas conflictivas, lo cual es más apropiado cuando existe poca diferencia de edad entre los hermanos.

Aquí tenéis un vídeo resumen sobre los celos infantiles:

http://www.youtube.com/watch?v=VrgqAKirKjQ