lunes, 24 de septiembre de 2012

"Mamá, no me dejes solo/a"

Un bebé necesita tener a sus cuidadores cerca, cuando estos se alejan, a menudo, siente miedo porque depende de ellos para su supervivencia. Sin embargo, cuando el niño ha superado los dos años y siente un malestar excesivo al separarse de sus cuidadores o anticipa la separación, es posible aparición son variadas, es frecuente que uno de los cuidadores haya establecido un vínculo ansioso o inseguro con el niño. Un diagnóstico precoz evita problemas de depresión y fobias en la infancia, así como la probabilidad de sufrir un trastorno de pánico en la etapa adulta.

Entre los 8 y 14 meses de edad, los niños experimentan miedo a menudo, cuando conocen personas nuevas o visitan nuevos lugares. Ellos reconocen a sus padres como familiares y seguros. Cuando se separan de ellos, particularmente cuando están lejos de casa, se sienten amenazados e inseguros.

La ansiedad por la separación es una etapa normal del desarrollo. Ayudaba a nuestros antepasados a mantenerse vivos y ayuda a los niños a aprender a dominar el ambiente. Por lo general, finaliza alrededor de los 2 años de edad, cuando los niños comprenden que los padres pueden estar fuera del alcance de su vista, pero  van a regresar. A esta edad, también, se presenta un deseo normal de ser más autónomos.

La resolución de la ansiedad de separación depende de un sentido adecuado de seguridad y confianza en personas distintas a los padres, en su entorno y la confianza de que los padres van a volver.

Aun después de que el niño haya superado esta etapa de forma exitosa, la ansiedad de separación puede volver en períodos de estrés. La mayoría de los niños experimentan algún grado de ansiedad por la separación cuando se enfrentan a situaciones que no son familiares, en especial cuando están separados de sus padres.

Este miedo a la separación surge hacia los 8 meses de edad y acaba alrededor de los 14 meses cuando el niño empieza a entender que sus cuidadores son personas diferentes a él. En esta etapa ya tiene un estrecho lazo afectivo con ellos y todavía no comprende qué es el tiempo, así que no sabe que un cuidador puede alejarse y volver al cabo de un rato. El miedo a separarse es una fase frecuente en esta etapa de la infancia. Si el desarrollo físico y psicológico del niño es el deseable, perderá este miedo poco a poco y su ansiedad se concentrará en otras situaciones, como las personas desconocidas, los animales o la oscuridad.

¿A qué tiene miedo?

Se calcula que cerca del 4% de los niños sufren ansiedad por separación. Puede ser puntual al separarse de sus cuidadores, en el primer día de colegio o si se sienten mal por algún motivo. En algunos casos, esta ansiedad propia de los bebés se mantiene durante la infancia y se convierte en un trastorno. En otras ocasiones, un niño que no sufría este problema empieza a manifestar los síntomas de malestar físico y psicológico cuando se separa de sus cuidadores o cree que se va a separar de ellos.

El niño tiene miedo de que sus padres no vuelvan o de que fallezcan. Los síntomas propios de la ansiedad (agitación, palpitaciones, llantos) pueden acompañarse de depresión o tristeza. Otros síntomas físicos muy frecuentes son los temblores, los dolores de cabeza o de estómago y los vómitos.

Este trastorno es más habitual en las niñas y se desarrolla hacia los nueve años, aunque no es raro en la adolescencia. Si el inicio es tardío, los síntomas son en general más graves.

Este trastorno provoca graves problemas en distintos ámbitos de la vida del pequeño, como en el colegio o en sus relaciones con otros niños o adultos. La ansiedad por separación es una de las principales causas de absentismo escolar. Es un trastorno que no se diagnostica con tanta facilidad como otros, porque muchos padres o profesores consideran que el niño intenta librarse de algún tipo de responsabilidad, como el hecho de acudir a clase. No es infrecuente, por otro lado, que este trastorno se confunda con la fobia escolar, muy habitual entre los cinco y los doce años.

¿Qué hacer?

El tratamiento cognitivo-conductual es uno de los más utilizados. El objetivo es que el niño adquiera determinadas habilidades para reconocer su ansiedad y afrontarla.

Los expertos coinciden en la importancia de detectar de forma precoz este trastorno para evitar problemas en el desarrollo psicológico del niño, ya que pueden desembocar en depresión o fobias. Si éste no se trata a tiempo, aumentan las probabilidades de sufrir otros problemas en la vida adulta, como un trastorno de pánico o agorafobia.

Espero que el tema sea de vuestro interés, os espero el próximo día con un nuevo tema...

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