lunes, 11 de junio de 2012

Las rabietas

Las rabietas son comportamientos o arrebatos emocionales negativos o desagradables que se presentan con frecuencia en respuesta a deseos o necesidades insatisfechas. Las rabietas tienen mayor probabilidad de presentarse en niños pequeños o en alguien que no pueda expresar sus necesidades o controlar sus emociones cuando está frustrado.
Hay diversas razones que provocan las rabietas: el niño busca atención, está cansado, tiene hambre o tiene alguna molestia. Además las rabietas son a menudo el resultado de la frustración del niño con el mundo: no pueden conseguir algo (por ejemplo, un objeto o la atención de uno de sus padres) para hacer lo que quieren. La frustración es una parte inevitable de sus vidas a medida que aprenden cómo funcionan las personas, los objetos y sus propios cuerpos.
Otro aspecto al que se enfrentan los niños pequeños es una necesidad creciente de autonomía. Los niños pequeños desean tener la sensación de independencia y controlar su entorno en una medida superior de lo que realmente son capaces. Esto crea las condiciones perfectas para las luchas de poder cuando el niño piensa: "Quiero hacerlo solo" o "O quiero eso, dámelo". Cuando los niños descubren que no pueden hacer las cosas o no pueden tener todo lo que quieren, ya está dispuesta la escena para una rabieta. 
¿Qué debo hacer cuando mi hijo tiene una rabieta?
los expertos en la materia aconsejan un método simple para cortar con estos ataques: dejar de prestarle atención.

Tan sencillo como esto. Cuando el niño tenga una rabieta lo mejor es irse de la habitación y dejar al niño solo. Hay padres que se preocupan mucho al abandonar la habitación por miedo a que el niño se ahogue pero lo cierto es que nada le ocurrirá.

Lo mejor es no perder la paciencia ni amenazarlo con castigos sino simplemente dejarlo para que se le pase. Si el niño llora, patalea o grita, sólo hay que apartar los objetos para evitar que se haga daño pero déjalo hasta que se canse. Nada evitará la rabieta y por eso lo mejor es dejarlo solo para que se calme y luego hablar con el niño y explicarle las cosas de forma muy directa y breve.


Tenemos que elogiar al niño cuando logra dominarse y calmarse, cuando expresa su enfado con palabras y se muestra dispuesto a cooperar. Los mayores tenemos que ser un ejemplo para los niños por eso tenemos que intentar mantener la calma, no gritar ni tener rabietas de adulto. No hay que pegarle, porque esto le sugiere al niño que hemos perdido el control. 
Trata de utilizar las siguientes respuestas a los diferentes tipos de rabietas:
1.- No hagas caso a las rabietas motivadas por el deseo de llamar la atención o exigir algo.
Los niños pequeños pueden tener rabietas para salirse con la suya. Tal vez quieran ir a algún sitio, quieran algún dulce, y un largo etc. En las rabietas para llamar la atención el niño puede gemir, llorar, golpear el suelo o la puerta, cerrar una puerta con violencia, o contener la respiración. Mientras el niño permanezca en un solo lugar y su comportamiento no sea destructivo,  puedes dejarlo tranquilo hasta que se le pase.

Si reconoces algún evento en particular que va a hacer que el niño pierda los estribos, trata de desviar su atención hacia alguna otra cosa. Sin embargo, no cedas ante las demandas del niño. Durante la rabieta, si el comportamiento del niño es inofensivo, ignóralo por completo. Una vez que ha empezado, una rabieta rara vez puede ser interrumpida. Aléjate, incluso yendo a otro cuarto para que el niño ya no tenga quien le escuche. No trate de razonar con él. Simplemente dile: "Veo que estás muy enfadado. Te dejaré solo hasta que te calmes. Avísame si quieres hablar". Deja que el niño recupere el control. Después de la rabieta, asuma una actitud amistosa y trata de normalizar las cosas. Tú puedes prevenir algunas de estas rabietas diciendo "No" con menos frecuencia. 

2.- Para las rabietas de tipo perturbador o destructivo, utiliza suspensiones temporales.

Algunas veces las rabietas son demasiado perturbadoras o agresivas para que los padres las pasen por alto. En esas ocasiones, manda o lleva al niño a un lugar que tendremos preparado con una sillita para este propósito, tiene que ser un lugar tranquilo y aburrido y allí tiene que permanecer durante entre 2 y 5 minutos dependiendo de la edad, a más edad más minutos. Algunos ejemplos de comportamiento perturbador son los siguientes:
  • Se cuelga de usted o te sigue de un lado a otro durante la rabieta.
  • Te golpea.
  • Llora y grita durante tanto tiempo que te sientes desbordada.
  • Tiene una rabieta en un lugar público, como en un restaurante. (Lleva al niño a otro sitio para su suspensión temporal). 
  • Tira algún objeto o causa daños materiales durante la rabieta.
  • Sujeta al niño cuando tenga rabietas en las que podría causar daño o lastimarse.
Os dejo un vídeo muy divertido sobre una rabieta:

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