jueves, 31 de mayo de 2012

Dejar de fumar

Coincidiendo con el día mundial sin tabaco hoy abordamos un tema que todos los fumadores se han planteado alguna vez... ¿Porqué fumo? 

La respuesta a esta pregunta por parte de un fumador estaría relacionada con cosas como por placer, para manejar mis emociones, para afrontar el estrés... pero el consumo de tabaco es una conducta mucho más compleja. 

Esta complejidad se ve cuando comparamos a una persona que empieza a fumar con la del fumador adulto que solicita ayuda para dejar de fumar. En el 75 % de los casos el consumo se inicia antes de los 18 años, en este momento se ve el consumo como algo pasajero, como algo controlable. Progresivamente, sin darse cuenta, la conducta de fumar se practica en todos los lugares, en todas las situaciones, con todas las emociones y con todas las compañías. En determinado momento el fumador comienza a notar que desde que se levanta por la mañana hasta que se acuesta su vida está girando en torno al consumo de cigarrillos, “si fuma porque fuma y si no fuma porque está pensando en fumar”. 

Fumar es una conducta aprendida de igual forma que ocurre con otros hábitos de comportamiento, como por ejemplo lavarse los dientes, las manos... por lo tanto es una conducta que se convierte en un hábito de comportamiento estable y duradero debido a tres elementos fundamentales: práctica, asociación y refuerzo. 

Fumar genera una relación de carácter adictivo. La adicción física es debida a la nicotina que contiene el tabaco, la cual al ser introducida en el cuerpo promueve cambios en la actividad cerebral; dicha sustancia actúa sobre los mismos centros nerviosos que la cocaína, heroína y morfina. 

Una vez que comienza a actuar sobre estos centros cerebrales genera una relación neuroquímica que pronto empieza a determinar que el consumidor necesite incrementar su consumo para obtener los mismos efectos que al principio ya que el fumador se acostumbra a tener determinados niveles de nicotina en su cuerpo y cada vez necesita más. 

Otro factor que potencia la adicción es la velocidad de acción, la nicotina tarda solo de 7 a 9 segundos en llegar desde los labios al cerebro, esta velocidad de acción ha sido incrementada por las multinacionales tabacaleras introduciendo aditivos como el amoníaco. Si el fumador tuviera que estar pitando más de 40 o 50 segundos para empezar a sentir los efectos de su droga no tendría la capacidad adictiva que tiene. 

La aparición de datos científicos sobre las consecuencias del tabaco sobre la salud ha sido el motor para el control del tabaquismo. No hay una enfermedad “específica” causada por el tabaquismo, pero hasta la actualidad, el consumo de tabaco se ha asociado a casi 50 tipos de enfermedades. 

RAZONES PARA DEJAR DE FUMAR

1-. La primera razón para plantearse dejar de fumar está relacionada con la salud. Durante los últimos 30 años se ha demostrado claramente la incidencia del consumo de cigarrillos en la salud. 

Aparte del cáncer de pulmón, el fumar cigarrillos causa otras enfermedades tales como otros tipos de cáncer (por ejemplo: laringe), enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedades del corazón y del sistema circulatorio, complicaciones en el embarazo y otro amplio conjunto de efectos adversos a la salud a corto (por ejemplo: tos por la mañana), medio (mayor número de gripes y bajas laborales) y largo plazo (enfermedades coronarias, cáncer de pulmón, bronquitis crónico...). 

En la actualidad la medida más importante para reducir la mortalidad por cáncer o por enfermedades cardiovasculares es reducir o dejar de fumar.

2-. La segunda razón es económica. En España aún no se ha llegado al nivel de otros países de nuestro entorno más avanzados en este tema, pero cada vez se irá incrementando el precio del tabaco, con el aumento de los impuestos sobre este. Los sucesivos incrementos del precio de los cigarrillos va en esta línea, para adecuarse a la futura normativa comunitaria, que será mucho más restrictiva que la actual en el consumo de cigarrillos. Cuando el fumador de dos o más cajetillas diarias, y más si es tabaco rubio, hace las cuentas de su gasto a fin de mes, resulta ser una cantidad bastante significativa.

3-. La tercera razón que una persona debe tener en cuenta para dejar de fumar es el aspecto físico y estético. Los fumadores habitualmente huelen peor que los no fumadores, el humo impregna la ropa que llevan, así como las cortinas, moquetas, papeles de su casa o lugar de trabajo, etc. Ellos no son muy conscientes de este problema al tener atrofiados en parte los sentidos del gusto y del olfato.  Al dejar de fumar, el antiguo fumador pasa a tener buen aliento, sus dedos dejan de estar amarillos y su cara recupera un color saludable.

4-. La cuarta razón es que dejando de fumar no se pierde un placer, sino que se deja una adicción (al tabaco, a la droga que contiene la llamada nicotina) y se ganan otros placeres, como son el gusto y el olfato, aparte de mejorar en la salud física general.

5-. La quinta y última razón para dejar de fumar, que muchos fumadores tienen clara y otros desconocen, es que no se fuma por casualidad. Se fuma tanto por la dependencia fisiológica a la nicotina, como por la dependencia conductual fruto de la repetición reforzada en múltiples situaciones a lo largo de un prolongado y repetido período temporal. 

Aunque a muchos fumadores no les gusta que se les considere adictos, lo son realmente, aunque de la nicotina y no de otras drogas. Sin embargo, está claro que no es lo mismo depender de la nicotina (que no produce ningún problema social, excepto los costes de sus enfermedades y de su propia muerte, por lo que se la considera una droga legal junto con el alcohol) que de la heroína o cocaína (drogas ilegales, que tienen consecuencias sociales importantes conocidas por todos). 

Dejar de fumar cigarrillos es, por tanto, dejar de depender de una sustancia, acabar con una dependencia fisiológica-comportamental, dejando de ser esclavo de esa sustancia que un día hace ya tiempo se probó y ya no se ha podido abandonar. 

¿Cuándo es absolutamente esencial dejar de fumar?

  • Si se ha ingresado en el hospitalAl dejar de fumar, reducirás los problemas de salud que te han llevado al hospital y, no lo dudes, incrementarás la eficacia del tratamiento que estás recibiendo. 
  • Si acabas de sufrir un infarto. Al dejar de fumar, reduces el riesgo de sufrir un segundo ataque al corazón.
  • Si tienes cáncer de pulmón o algún otro tipo de cáncer derivado del tabaquismo. Al dejar de fumar, aumentas la probabilidad de recuperación.
  • Si sufres diabetes no insulina dependiente. Fumar no sólo incrementa el riesgo de sufrir diabetes sino que, para las personas ya diagnosticadas de esta enfermedad, fumar duplica el riesgo de sufrir un infarto, cuadriplica el riesgo de otras lesiones cardíacas, incrementa la aparición de úlceras o gangrena en las piernas, aumenta los problemas de impotencia en los hombres e incrementa el riesgo de hipertensión.
  • Si estás embarazada o acabas de tener un bebé. Al dejar de fumar, proteges tu salud y la de tu bebé.
  • Si eres padre o madre. Al dejar de fumar, proteges a tus hijos/as de las enfermedades causadas por el aire contaminado por humo de tabaco. Además, les proporcionas un buen ejemplo, contribuyendo a disminuir la probabilidad de que empiecen a fumar o a consumir otras drogas.
La próxima semana más!!!

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