lunes, 7 de mayo de 2012

¿POR QUÉ NOS DEPRIMIMOS?


Estamos habituados a utilizar la palabra "depresión" con demasiada frecuencia. Cuando tenemos un mal día, cuando nuestro estado de ánimo está un poco más bajo de lo habitual o incluso cuando estamos cansados, la expresión que acude a nuestra mente es "estoy deprimido".

Pero, la depresión es mucho más que eso; es un serio trastorno emocional que implica grandes cambios en nuestra forma de sentir, pensar y actuar.

Nuestras emociones cambian considerablemente. Puede que tengamos ganas de llorar, que notemos tristeza, irritabilidad o ansiedad. También a nivel corporal, se producen cambios, como notar cansancio constante y excesivo, pérdida de apetito, problemas de sueño, tensión muscular, opresión en el pecho, disminución del deseo sexual, entre otros...

También notamos modificaciones en nuestra forma de pensar: tendemos a ver el lado más negativo de las cosas. Solemos pensar mal acerca de nosotros mismos, nos quitamos valor y nos culpamos por cosas que hicimos en el pasado. Nuestra autoestima se reduce significativamente. El futuro se percibe como un callejón sin salida, sin esperanzas y con pocos deseos de continuar.

Nuestra forma de actuar va en consonancia con todo lo anteriormente mencionado. Tendemos a ir reduciendo nuestras actividades, nos volvemos pasivos, cada vez tenemos menos ganas de hacer cosas, de ver gente, o incluso, de ir a trabajar.



¿POR QUÉ NOS DEPRIMIMOS?

La pregunta sería, ¿que le ocurre a una persona para llegar a este estado de tristeza y pasividad?.

A continuación tenemos la respuesta...

Sabemos con un fuerte respaldo científico que, para que una persona se deprima, es necesario que en su ambiente ocurran cambios que se perciban como desagradables. La expresión que utilizamos los psicólogos es "pérdida de reforzadores", que significa que la persona pierde algo o a alguien que considera valioso.

La depresión puede ser producida por cambios vitales como: enfermedad propia, problemas de pareja o familiares, muerte o enfermedad de personas queridas, problemas económicos, problemas ó pérdida del trabajo, cambios de domicilio, sufrir otro problema psicológico, o cualquier otra situación en la que la persona se vea privada de algo que considera muy importante.

Desde este punto de vista, cuando la persona percibe estas pérdidas pasaría por un periodo normal de tristeza, pero si no sabe afrontarla con eficacia, empezará a sentir los cambios emocionales, cognitivos y conductuales que hemos comentado al principio y empezaría a deprimirse.

Parte de estos cambios implican modificaciones en el funcionamiento bioquímico del Sistema nervioso central. El cerebro segrega menos neurotransmisores, y ello ayudaría a que la depresión se consolidara. 


Os adjunto un articulo de por qué los antidepresivos causan más daños que beneficios publicado por el colegio oficial de psicólogos:

Espero que el tema os haya parecido interesante, ahora conocéis un poco mejor la patología que ya se está calificando como "la epidemia del siglo XXI". 

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