domingo, 20 de mayo de 2018

¿Eres de los que piensas que ir al psicólogo es de "locos"? Normalicemos la psicologia YA

¿Eres de los ignorantes que piensa qué ir al psicólogo es solo para los "locos"? ¿Te avergüenzas de decir qué vas al psicólogo? ¿Crees que un psicólogo no puede aportarte nada nuevo y qué sólo vas a contarle a un desconocido tu vida? Si las respuestas a estas preguntas son un SÍ estás más que equivocado y pienso demostrártelo en este artículo, así que...sigue leyendo.

Para empezar a desmontar creencias erróneas podemos hablar de qué la psicología es una CIENCIA no es escuchar a las personas y aconsejarles, ya que, eso no tendría ningún sentido, puesto que, mi experiencia personal no tiene que ver con la de otra persona. 




La psicología, es la ciencia que estudia los procesos mentales, las sensaciones, las percepciones y el comportamiento del ser humano, en relación con el medio ambiente físico y social que lo rodea. La psicología científica nace en el siglo XIX en el momento en que se comienzan a medir aspectos mentales de forma cuantitativa y se busca establecer una relación entre la mente y el cuerpo.

Por la tanto, igual que decidimos ir al médico, para hacernos un chequeo de nuestro cuerpo para ver que todo va bien; al dentista, para cuidar nuestra salud buco-dental, al fisioterapeuta cuando sentimos alguna molestia muscular, etc, deberíamos ir al psicólogo para aprender a gestionar bien nuestras emociones y evitar así posibles trastornos emocionales. 


¿Qué pasa por ir al psicólogo?

Considero que cada vez es menor pero sigue habiendo un estigma a la hora de ir al psicólogo. En este aspecto me gustaría hacer varias aclaraciones:

1.- La mayoría de las personas que deciden acudir al psicólogo no tienen un trastorno mental grave. De hecho, en estos casos, deben ser tratados por psiquiatras y por psicólogos clínicos especialistas que se encuentran en los hospitales. 

2.- Podemos acudir al psicólogo por infinidad de motivos: Por estar pasando alguna situación vital estresante y nos está superando, por querer mejorar algunas habilidades personales, ante una toma de decisiones complicada, etc. Como ves cosas que nos pueden pasar a todos en un momento dado. 

3.- No es ninguna vergüenza. Yo he acudido al psicólogo en algunos momentos de mi vida y no me da ninguna vergüenza admitirlo. En mi consulta cada día aprendemos cosas que nos irían bien a TODOS, si has leído bien, a TODOS. Todos anticipamos y lo pasamos mal sin necesidad, todos damos demasiada importancia a cosas que no la tienen, TODOS vamos acelerados y no nos paramos a pensar en las cosas importantes que tiene la vida, etc. 

4.- Parece que es más molón ir al COACH. En este tema tengo mucho que decir pero voy a ceñirme a un concepto. Parece que tener un COACH es lo más pero ir al psicólogo es una vergüenza, fíjate si somos ignorantes en este país

Mi terapia es justamente esto, es un entrenamiento de crecimiento personal, en ella aprendemos cosas como darnos más importancia a nosotros mismos y a nuestro tiempo libre, aprendemos a enfocar las cosas de forma diferente, aprendemos a comunicarnos mejor con los demás, etc. 

Trabajar todo esto con un psicólogo es el camino correcto, ya que, es la persona que ha estudiado la ciencia del comportamiento humano, que quiero decir, que si lo trabajas con un psicólogo tienes la garantía de estar ante un profesional qué sabe de lo que habla y te va a proporcionar las herramientas que están demostradas científicamente, no como con algunos COACH qué trabajan con tus emociones y conductas y son abogados, arquitectos, etc. 

¿Dejarías que te sacara una muela un economista? ¿Y porqué permites que te ayude a gestionar tus emociones una persona que no es psicóloga?

¿De verdad sigues pensando qué esto es de "locos"? Pues yo creo que lo que es de locos es no ir al psicólogo!




Entrénate para la vida

Desde nuestro centro de psicológica nos hemos propuesto empezar una campaña de normalización de la psicología. Ir al psicólogo es algo que tenemos que hablar con normalidad para así mostrarle a las personas que es una buena idea acudir a un profesional cuando se necesite y sobre todo cuando empieces  con los primeros síntomas de malestar emocional y no esperar tanto. 

Si estas pasando por un bache emocional, no sabes que decisión tomar, quieres aprender herramientas para crecer personalmente, quieres quererte más a ti mismo, aprender algunas pautas para ser un padre/madre más hábil emocionalmente, quieres que tus hijos crezcan con una mayor inteligencia emocional, este es el momento, acudir a un psicólogo cognitivo - conductual como nosotras va a aportarte muchas herramientas para sentirte mejor contigo mismo.

Ayúdame en mi camino de normalizar ir al psicólogo! Deja tu mensaje y dinos qué estás aprendiendo en tu psicólogo, vamos a romper el estigma!


#yovoyalpsicologo

Hasta el próximo día!!

lunes, 14 de mayo de 2018

¿Los psicólogos vamos al psicólogo?

¿Crees que los psicólogos no tenemos problemas emocionales? ¿Eres de los que piensa que por que sabemos las herramientas y las enseñamos, los psicólogos no nos enfadamos nunca?

Si piensas que los psicólogos somos indestructibles y no tenemos problemas emocionales estás muy equivocado. Los psicólogos somos personas y, como tal, en muchas ocasiones, nos derrumbamos, tenemos ansiedad, tristeza, miedos e incluso, nos enfadamos. 

Yo en mi vida he pasado por algunas épocas en las que he necesitado la ayuda de algún compañero de profesión, ya que, cuando te encuentras inmerso en una mala época, ves las cosas de forma tan subjetiva y emocional que, a pesar, de saber que recursos tendrías que utilizar, te ves incapaz de ponerlos en práctica sin una guía. 

En mi trayectoria como psicóloga, he ayudado a varios compañeros a pasar por las malas rachas que estaban pasando. Me han permitido caminar junto a ellos para manejar su ansiedad, miedos, duelos, etc y de esta experiencia ambos, hemos obtenido más capacidades para seguir desempeñando nuestro trabajo mejor, ya que, cuando vives las cosas eres más capaz de empatizar con otro ser humano que está pasando por lo mismo. 




Creo que pasar por etapas complicadas y superarlas a todas las personas nos hace más fuertes pero en nuestro caso, además, nos hace mejores profesionales. 

Hoy os traigo el testimonio de una de estas personas, su testimonio explica a la perfección la importancia que tiene buscar ayuda psicológica siendo psicólogo. 

Testimonio 

Francisco

    A veces, la vida se complica. Hace varios años, y motivado por una cascada de circunstancias, me empezaron a fallar las fuerzas, entré en un estado de desmotivación y falta de ilusión para realizar hasta la tarea más cotidiana. Cualquier actividad me requería un esfuerzo extraordinario. Soy psicólogo, y mi trabajo siempre ha consistido en prestar ayuda a otras personas en diferentes situaciones de crisis, alteraciones del estado de ánimo y proporcionar medios de afrontar, de la mejor forma posible, las distintas situaciones que pueden mermar nuestra salud mental. Y sin embargo, mis conocimientos y experiencia no pudieron evitar la fatiga psíquica que experimenté, y que en su momento fue descrita como depresión.

    La ayuda de un compañero de profesión,  de un psiquiatra, junto con una red social cercana, pudieron hacer que después de dos años volviera, paulatinamente, más ilusión por hacer las actividades de siempre e incluso retomar mi actividad profesional. Pero la vida se volvió a complicar. En el transcurso de los últimos meses de mi recuperación conocí a una mujer. Después de unos meses de compartir momentos, y aunque no se pudiera decir que tuvimos una relación sentimental, sino mas bien de amistad y amplia complicidad, albergué expectativas de que, con el tiempo, pudiéramos consolidar una relación afectiva. No obstante, todo se resolvió y finalizó de forma abrupta, sin un tiempo para explicaciones, sin una conclusión de la relación que no diera paso al dolor emocional y que volvió a dejarme en un estado apatía y de pérdida de ilusión. Aunque seguí con mi habitual actividad, no era más que una rutina anodina y carente de sentido, por la sensación continua de haber perdido una relación altamente satisfactoria para mi.

    Decidí que volvía a precisar la ayuda de un profesional de la psicología pues, es evidente que, al igual que solicitamos la ayuda de otras personas para los mas diversos menesteres (buscar un asesor fiscal, buscar abogado para un tema legal, buscar consejo médico para una dolencia física…), el afrontar las propias dificultades de la vida que pueden afectarnos en nuestro bienestar emocional requiere del asesoramiento de psicólogos o psicólogas, independientemente de nuestro estatus, cualificación profesional o experiencias pasadas.



    Encontrar a Amparo Calandín, como psicóloga profesional y de competencia demostrada, que ha realizado un acompañamiento terapéutico en mi proceso de profundo malestar psicológico por una relación frustrada, ha supuesto un antes y un después en mi mejoría personal. Y, aunque ha habido momentos en los que no vislumbraba como salir del estado de gran desesperanza que me embargaba, su habilidad para  escuchar, respetar los tiempos, reconducir y mostrar recursos psicológicos a poner en práctica, han ido haciendo que, con gran paciencia, no tomara decisiones equivocadas. A fecha de hoy, en los cada vez menos días grises que aparecen, siempre encuentro en las oportunas orientaciones de Amparo el ánimo para continuar.

   Creo que nunca tendré las suficientes palabras para agradecer toda la inestimable ayuda que me ha prestado.

Como ves, los psicólogos también tenemos problemas emocionales y pasamos por diversos momentos en la vida como cualquier persona. Aunque conozcamos las herramientas para superarlo, siempre se necesita de un profesional que te marque el camino a seguir.

Espero que os haya parecido interesante este testimonio.

Hasta la próxima semana!!!!

miércoles, 9 de mayo de 2018

Cómo acabar con la envidia que tenemos hacia otras personas

La envidia es una emoción universal pero, no es natural, ni saludable para nadie, sentir constantemente ese malestar, resentimiento, que la envidiar te genera. Es más eficaz buscar ser valiente, único y audaz. Es importante que no permitas que el éxito de los demás te detenga, por eso hoy vamos a ver algunos consejos para aprender a focalizar en tus fortalezas y logros y no fijarte tanto en los demás.

¿Por qué eres envidioso/a?

La envidia se presenta por diversos motivos, pero uno de los principales es la percepción de que se está produciendo una injusticia. "¿Por qué a esa persona es rica, o famosa, o inteligente, o trabajadora, o encantadora y querida por todos... o por tener alguna ventaja física?" Estas son algunas de las principales preguntas que se hacen los envidiosos, por qué los demás son o tienen cosas mejores que ellos en vez de disfrutar y aceptar su vida tal y como es o trabajar por mejorarla...¿Será por qué es más fácil criticar que esforzarse por cambiar?





¿Qué tipo de envidioso/a eres? 

Los envidiosos se dividen en dos tipos principales:

Están los "sanamente envidiosos", que anhelan lo que tienen los demás o el tipo de vida que llevan, pero no desean nada malo para ellos. 

Y los "envidiosos insanos", que no solo desean lo que alguien o los demás tienen sino que además quieren que lo pierdan. Se alegran cuando le va mal a esa persona que envidian, cuando se equivoca, cuando pierde o cuando su pareja le traiciona. 

En este segundo grupo también se encuentran muchas personas que no se consideran malas y que les encantaría no tener ese sentimiento, pero no lo pueden controlar ni evitar. No lo pueden parar porque les aparece de manera impulsiva e incontrolable. Presencian al "objeto de su envidia" y automáticamente se disparan las ganas de que fracase y falle. Buscan dejarle mal y desprestigiarlo, justificar su éxito en todo menos en sus méritos y elaboran juicios de valor fáciles e injustos.


¿Cuáles son tus características principales?

- Estas comparándote constantemente con los demás, ya sea por la personalidad o posesiones de otra persona.

- Estas disconforme contigo mismo.

- Te molestas o te enfadas ante la felicidad o éxito de los demás, incluso deseas que todo le vaya mal a los demás para tu sentirte menos infeliz.

- No vives en tu vida sino en la de los demás, inviertes bastante tiempo en lo que desearías o te gustaría tener y piensas mucho en lo que careces.

- Eres una persona burlona, mal hablada, pesimista, crítica.

- No reconoces que tienes un problema de envidia.


¿Qué puedes hacer para dejar de ser así?


-- Ten fe en ti mismo. Aprende a confiar en tipuesto que tienes la capacidad de resolver tus problemas y llegar a cumplir tus sueños si lo deseas. Cuando una persona confía en sí misma, se ama y se respeta.




-- Aprende a no meterte en la vida de nadie. No juzgues a nadie, no te metas en su vida, porque mientras sigas echando la culpa a los demás de tus "desgracias" a tu marido, al profesor, a tus hijos, no vas a ver las soluciones. Por eso los quejicas no solucionan nada, porque siempre están mirando y hablando de los demás, en lugar de mirarse a sí mismos.

-- Explota tu originalidad y unicidad. Tú no tienes que ser diferente de los demás, sino que tienes que ser único, porque tienes que ser tú mismo.

-- No hables mal de tu competencia. No estés pendiente de lo que hace el otro, descubre tu singularidad, lo propio, lo característico, lo que te hace único. 

-- Expande tus recursos. La vida te pondrá ante situaciones distintas para que puedas actuar de nuevas formas.

-- Diseña tu propia vida y disfrútala. Necesitas toda la energía para planificar el día, la hora, los detalles, las formas exactas de cómo alcanzar tu sueño. Y tienes que visualizar con exactitud cómo vas a alcanzar tus sueños, no pierdas el tiempo en la vida de los demás y céntrate en la tuya. 

¿Eres envidioso/a? ¿Quieres trabajar para cambiarlo? No lo pienses más y empieza a hacerlo! 


"Tienes que confiar en ti mismo, tienes la capacidad de salir de cualquier situación"

Hasta el próximo día!

domingo, 6 de mayo de 2018

Las verdaderas razones por las que una persona es cleptómana

¿Sabes cómo se siente un cleptómano/a? ¿No entiendes cómo no puede controlar sus impulsos? Estas y varias preguntas van a esclarecerse en el post de esta semana. 

Tras el revuelo que se creó hace 15 días debido al supuesto robo de Cristina Cifuentes en un supermercado, se ha insinuado una posible cleptomanía y como nunca habíamos hablado de esto en el blog, vamos a comentarlo.




¿Qué es la cleptomanía?

Durante décadas, los pacientes con cleptomanía han sido un blanco fácil debido a la información errada, los clichés de la televisión y el cine y la estigmatización de quienes ignoran la seriedad de este trastorno. No solo han sido objeto de burlas y prejuicios, sino también de injustas batallas legales en contra de ellos.

La persona que padece cleptomanía no puede evitar el impulso de obtener objetos, independientemente del valor económico de lo que obtiene, sufre de un deterioro laboral, familiar y personal. Es un trastorno del control de impulsos y se ha clasificado como una adicción psicológica. La conducta es precedida por una ansiedad creciente que se alivia inmediatamente después de poseer el objeto deseado.

A una persona cleptómana, robar no le genera placer ni satisfacción, como ocurre en los trastornos adictivos, sino que le calma la tensión desagradable que padece, es decir, el desencadenante suele ser la ansiedad, y esa emoción disminuye al realizar el robo.


¿Qué síntomas presenta un cleptómano?


.- Impulso irrefrenable por robar objetos innecesario.

.- Ansiedad significativa que conduce al robo.

.- Sensación de placer o gratificación durante el robo.

.- Sensación de culpa y/o vergüenza terrible tras el robo.

A diferencia de los ladrones convencionales de tiendas, las personas que sufren de cleptomanía no roban compulsivamente para beneficio personal. Tampoco roban como una forma de venganza. Roban simplemente porque el impulso es tan fuerte que no lo pueden resistir. Este impulso hace sentir incómodo ansioso, tenso o excitado. Roban para aliviar estos sentimientos.

La gravedad de la enfermedad varía en función de la cantidad y la frecuencia de los hurtos. A veces sólo se efectúan robos puntuales, pero para que se diagnostique el trastorno los robos se deben producir en un periodo determinado y con cierta frecuencia. 




¿Cuál es el tratamiento de la cleptomanía?

Para conseguir éxito en el tratamiento, el primer paso, es conseguir que el cleptómano reconozca su trastorno y pida ayuda, sino, sin ayuda del propio implicado, es prácticamente imposible superar el problema. 

A continuación, acudir a un médico psiquiatra y a un psicólogo, pues este tipo de trastornos, en la mayoría de los casos, requieren tanto de medicación como tratamiento psicológico.

La terapia cognitivo-conductual es muy eficaz en este tipo de trastornos. Algunas de las técnicas que se utilizan son la realización de autorregistros de las conductas impulsivas y los robos, el refuerzo de actividades agradables para que consiga otro tipo de satisfacciones más adaptativas que sustituyan el beneficio de satisfacer el impulso de robar. Técnicas de relajación, técnicas de resolución de problemas, terapia cognitiva para desmontar los pensamientos irracionales, etc. 

¿Conoces a alguien que presente este trastorno? ¿Eres de los que creía que lo hacen porque quieren?

Hasta el próximo día!

lunes, 30 de abril de 2018

Secuelas psicológicas de un abuso sexual

La pasada semana supimos el veredicto del juicio de la "manada" esos supuestos "buenos chicos" que cuentan que tuvieron sexo consentido con una chica ebria como ellos en San Fermin de 2016, si hubieran sido tan "buenos y tan respetuosos" considero que no lo hubieran consentido y le habrían dicho a la chica que no y no lo hubieran grabado de risas, pero bueno menos mal que en este país nos queda algo de dignidad y nos hemos revelado contra este veredicto y vamos a ver que pasa al final. 

Tras este comentario vamos a empezar a hablar del tema de hoy, ¿Te has preguntado alguna vez que secuelas deja sufrir un abuso sexual o violación? En el artículo de hoy vamos a esclarecer esta duda.

Quizás parezca que este problema es poco frecuente, que eso sólo les pasa a los demás, pero la realidad es que las investigaciones dicen que esto no es así. Según datos oficiales del Ministerio del Interior sobre violaciones cometidas en España se refleja un crecimiento del 11,3 % en los nueve primeros meses de 2017 respecto al mismo período del año anterior, con 1.054 casos conocidos, que incluyen tanto los denunciados como las registrados por las fuerzas de seguridad durante sus actuaciones, que suponen cuatro violaciones diarias.




La agresión sexual es una forma especial de delito violento altamente estresante y devastadora, que es vivido por la víctima con un terror intenso por el miedo a sufrir un grave daño físico o incluso la muerte, añadiéndole además, sensaciones de impotencia y desesperanza en cuanto a su incapacidad para escapar o evitarlo. Por todo esto, genera un impacto psíquico agudo, cuyas repercusiones pueden manifestarse con inmediatez al trauma, o bien de manera posterior en el tiempo, y que van a depender tanto de las características de la intensidad y violencia del estresor como de determinados condicionantes preexistentes en la víctima.


¿Qué ocurre durante una violación?

Las reacciones inmediatas al evento traumático aparecen principalmente a nivel emocional y cognitivo, dando lugar a numerosos síntomas psicológicos.

A nivel emocional la víctima tiene sensación de irrealidad, de que el hecho “no puede estar pasando”, a la que se asocia un miedo agudo que se acompaña de llanto, rabia, frustración e impotencia, en ocasiones también aparece vergüenza y culpa que deriva en una sensación de pérdida total de control de la situación. 

A este descontrol emocional se unen algunos síntomas psíquicos, como confusión, desorientación y disminución de la concentración. También pueden aparecer alteraciones cognitivas, con dificultad en el procesamiento de la información incluyéndose la información referente a la misma situación traumática vivida, dificultad para tomar decisiones y percepción de indefensión total. 

Esta sintomatología puede aparecer desde inmediatamente después hasta en las primeras semanas tras la agresión sexual, pero aproximadamente el 80 % de las víctimas presentan alteraciones transcurrido un año. 


¿Qué secuelas psicológicas se producen tras una violación?

Cuando sufres una violación cambia toda tu vida, cambia además de aquellos que están a tu alrededor. Pero lo peor de todo es no saber afrontarla, tanto la víctima como los familiares, que, en ocasiones, pueden llegar a culpabilizar a la víctima aunque sea de manera inconsciente. 

Al principio aparece el shock, tan grande que puede llegar a la propia despersonalización de la víctima donde se sienten extrañas a sí mismas, a su cuerpo y al ambiente que los rodea.

Tras este estado inicial pueden aparecer diversos trastornos mentales como:

Trastorno por Estrés Postraumático. Es la entidad nosológica por excelencia que con mayor frecuencia aparece tras una agresión sexual, hasta el extremo de que se desarrolla en el 50% de las mujeres víctimas, en el 65% de los hombres, y alcanza al 90% en el caso de los niños.

Trastornos adaptativos ansiosos y/o depresivos. Suelen venir acompañados de todo su cortejo sintomatológico cursando con síntomas emocionales y alteraciones del comportamiento de la víctima. Se genera focalización sobre la agresión sufrida, con dificultad para controlar este estado de perenne preocupación, al que se asocian sensaciones de fatiga, déficit en la concentración, irritabilidad y dificultades para dormir. 

También puede aparecer ánimo depresivo, caracterizado por una pérdida de la autoestima, desesperanza, ausencia de perspectivas de futuro, disminución de las actividades placenteras o anhedonia, cambios en el patrón de sueño y apetito, y en ocasiones riesgo de suicidio.

Disociación. Es un mecanismo por el que la víctima se mantiene apartada del trauma acontecido, bajo la forma de una despersonalización o de un embotamiento físico y/o emocional que dificulta la experimentación de dolor, y se traduce por una ruptura en la sincronía de la conciencia y de la identidad. 




Cambios en la personalidad. El dolor y el sufrimiento tras vivir una violación, situación violenta y prolongada, puede determinar cambios permanentes en la estructura de la personalidad, que desembocan en el desarrollo de rasgos rígidos y desadaptativos con deterioro en las relaciones personales y en la actividad social, personal y laboral de la víctima.

Trastornos sexuales. Pueden aparecer problemas de excitación con disminución del deseo y del interés, miedo y evitación de las relaciones sexuales, y evocaciones de recuerdos de la agresión durante sus relaciones normales, este último síntoma aparece hasta en un 12% de las víctimas.

Inicio de hábitos de mala salud. Entre los que destacan fumar en exceso, abuso de alcohol y de sustancias tóxicas, inicio de conductas sexuales de riesgo, auto lesiones, etc. 


¿Qué hacer para recuperarse lo mejor posible?

La intervención precoz tras una violación, y la extrema sensibilidad que debe regir la respuesta legal y socio-sanitaria, son elementos que junto a las características de la situación estresante y a las condiciones y habilidades previas de la víctima, pueden limitar o amplificar el daño psíquico y sus posibles secuelas.

Es muy recomendable comenzar lo antes posible a trabajar estas secuelas psicológicas con un psicólogo. El tratamiento cognitivo-conductual puede ayudar significativamente a las víctimas, ya que, es un tratamiento que integra  varias herramientas como la desensibilización sistemática, técnicas de relajación, manejo del pensamiento y psicoeducación. Los estudios revelan buenos resultados, ya que, dan cuenta de que disminuyeron los síntomas intrusivos, evitativos y de aumento de la activación.

Hasta la próxima semana!!!


lunes, 23 de abril de 2018

¿Por qué los niños no tienen que usar Whatsapp?

¿Tú también piensas que los niños empiezan demasiado pronto con tener un móvil y acceder a numerosas aplicaciones?
Los niños acceden cada vez más pronto a un smartphone, también a aplicaciones como WhatsApp. Y conviene saber todo lo que eso implica.

Actualmente, los niños menores de 13 años comienzan a utilizar un smartphone sin que sea el propio de los padres. Lo recomendable sería que solo pudieran acceder a juegos y vídeos pero no es así, ya que lo utilizan para acceder a las redes sociales y las aplicaciones de mensajería privada, como WhatsApp. Ante los casos de acoso infantil que suceden cada vez con más frecuencia, resulta comprensible que los padres deseen conocer qué es lo que hablan sus hijos y con quién.




¿Qué se comparte en Whatsapp?


El Whatsapp en sí no tiene nada de malo. El problema y el peligro está en el uso que nuestros hijos puedan darle.

WhatsApp ya no es sólo un sistema de mensajería. "Se ha convertido en una verdadera red social", según indican todos los expertos. Los adolescentes crean grupos, agregan a sus amigos e intercambian mensajes, enlaces, fotos, vídeos y archivos de voz. Por la noche, muchos no encuentran el momento de apagar su móvil esperando ese último mensaje. De igual manera, por la mañana, lo primero que suelen hacer es encender el móvil y revisar si han llegado nuevos mensajes.

WhatsApp recibe y envía mensajes de texto a través de internet, pero eso no es lo único que hace. 

Para empezar hay que ir directamente a los Términos y Condiciones de la aplicación, a un sector en particular: “Usted afirma que es mayor de 16 años de edad, o menor emancipado, o posee consentimiento legal de sus padres o tutor, y es plenamente capaz y competente para entrar en los términos, las condiciones, obligaciones, afirmaciones, declaraciones y garantías establecidas en estos Términos de Servicio, y de acatar y cumplir con estos Términos de Servicio. El Servicio de WhatsApp no está destinado a niños menores de 16 años. Si usted es menor de 16 años de edad, no está autorizado a utilizar el Servicio de WhatsApp”. Por tanto, debemos tener claro que la plataforma no es apta para los niños, y hay una razón para ello.

Al aceptar estos términos, además, permitimos a WhatsApp acceder a nuestros mensajes, fotografías y otros archivos, herramientas del sistema e incluso al directorio telefónico. Y, por lo general —según la legislación de cada país—, los menores de 14 años no pueden autorizar a que alguien obtenga sus datos personales ni fotografías sin el consentimiento escrito de sus padres.


¿A qué edad sería conveniente usar Whatsapp?

A niños menores de 14 años, e incluso menores de 16 años, no es conveniente darle un móvil y que lo utilice con su propia SIM, tarifa de datos y aplicaciones de mensajería. A pesar de que las fronteras se diluyen con la popularización de la tecnología, existen demasiados peligros a los que se exponen los menores. Cualquier amigo o familiar podría hablarles a través de WhatsApp y acosarles sin que los padres se enterasen, algo que cada vez es más frecuente.




Cuando los hijos tienen 13 o 14 años, es muy complicado controlar los mensajes que envían, lo que favorece qu puedan cometer errores de los que arrepentirse después.

Por todo esto, en Córdoba han creado una aplicación para móviles y tablets, Talkyds, cuyo objetivo es el uso responsable de la tecnología por parte de los niños y la tranquilidad de los padres.

Lo bueno que posee esta aplicación es que un menor no puede registrarse sin el consentimiento de los padres. Además, los padres pueden monitorizar la actividad de sus hijos y detectar si hay riesgo de cyberacoso.

Otra de sus características es el gestor de contactos, que permite que los padres sean los únicos que puedan aceptar solicitudes de amistad y evitar que se agreguen a desconocidos, ya que, según datos del Ministerio del Interior, "un tercio de los contactos que tienen los menores son desconocidos".




¿Que puedes hacer como padre/madre?


-- Evitar que tengan móvil propio y con datos antes de los 15 años. Antes de esa edad no son lo suficientemente maduros.

-- Actuar como si sus conversaciones fueran públicas y sus fotografías fueran a ser vistas por terceros a los que no conocen de nada, y como si la información que allí vuelcan fuera a salir del entorno meramente privado. 

-- Informar a sus hijos de lo que supone enviar una foto que atente contra su dignidad o la de otros menores. No estamos exagerando, los jóvenes han de mentalizarse y aprender a diferenciar entre lo que es broma y lo que ya es delito.

-- Infórmate de los intereses de tu hijo. Son niños que dominan a la perfección la tecnología, pero no dejan de ser eso, niños. No huelen los peligros que les acechan. 


Espero que este artículo os haya abierto los ojos ante la situación preocupante sobre el uso no controlado del Whatsapp en nuestros hijos.

Cuéntanos alguna experiencia vivida de primera mano para mentalizar a otros padres de la necesidad de controlar todo esto.

Hasta la próxima semana!!!


domingo, 15 de abril de 2018

El testimonio definitivo de que de la ansiedad "SI SE SALE"

¿Tienes ansiedad y crees que no vas a poder superarla nunca? ¿Llevas años con esa sensación de agobio y malestar que no te deja vivir? Es muy posible que tengas ansiedad y aunque no lo creas tiene tratamiento y mucho más rápido de lo que crees. 

El miedo y la ansiedad forman parte de la vida de vez en cuando es normal. Por ejemplo, puedes sentirte ansioso/a antes de empezar un examen o de exponer un trabajo en la oficina o al andar una noche por una calle oscura. Este tipo de ansiedad nos va a ser útil, ya que, nos va a permitir estar más alerta o prestar más atención a lo que estamos haciendo. Además, esta ansiedad va a terminar poco tiempo después de que acabe la situación que la activó. Pero, para millones de personas en el mundo, la ansiedad no desaparece y empeora con el tiempo.

Estas personas a las que se activa su ansiedad de forma prolongada e incluso crónica padecen algún trastorno de ansiedad y son personas que con frecuencia sienten una preocupación intensa, excesiva y persistente, y temen numerosas situaciones de su vida diaria. 

Como hemos comentado, estos síntomas que forman la ansiedad en estas personas interfieren con sus actividades diarias, les son difíciles de controlar y  son completamente desproporcionados si las comparamos con el peligro real al que están sometidos, y pueden prolongarse el malestar incluso años. 




Síntomas de la ansiedad

Físicos: Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, sensación de ahogo, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, “nudo” en el estómago, falta de apetito, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Si la activación neurofisiológica es muy alta pueden aparecer alteraciones del sueño, la alimentación y de la respuesta sexual.

Psicológicos: Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir, irritabilidad, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización, miedo a perder el control, recelos, sospechas, incertidumbre, inseguridad y dificultad para tomar decisiones. En casos más extremos, miedo a la muerte o/a volverse loca/o o perder el control.

De conducta: Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad corporal y el lenguaje corporal: rigidez, movimientos torpes de manos y brazos tensión de las mandíbulas, cambios en la voz, duda o irritabilidad, etc.

Intelectuales o cognitivos: Falta de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas, rumiación, pensamientos distorsionados e importunos, incremento de las dudas y la sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas aversivas, infravalorar los pequeños detalles favorables y maximizar los hechos negativos, abuso de la precaución, prevención y aumento de la perspicacia, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.

¿Sabes qué es la trampa de la ansiedad?

La trampa de la ansiedad aparece debido a que las personas que presentan ansiedad no siempre interpretan la realidad o los síntomas que experimentan de forma natural, sino que los perciben como algo terrible y muy peligroso.

Al pensar que algo muy grave le está ocurriendo, que puede morir o que esta en peligro evidentemente su ansiedad aumenta y, por lo tanto, también aumentan sus síntomas de la ansiedad (fisiológicas, cognitivas y conductuales). Es decir, las palpitaciones fuertes del corazón, la respiración se hace más entrecortada, la sensación de ahogo, la angustia, etc… Estamos en un círculo vicioso, ansiedad que atrae más ansiedad. Sensación de falta de control que hace más difícil manejar la situación.

¿Qué hace entonces la persona? Sin lugar a duda lo que le apetece, huye de la situación a algún sitio donde pueda ponerse a salvo y sentirse aliviado de la terrible pesadilla que cree que iba a sufrir.



¿De la ansiedad se sale?

Por supuesto que , hoy os traigo el testimonio de Amalia. Ella llevaba años con su trastorno de ansiedad y decidió empezar a trabajar conmigo en Enero, en muy poco tiempo su vida a dado un giro de 360º grados y quién mejor que ella para contarlo...

Amalia

Un día de pronto sientes que ya no eres la misma de antes, primero sin apenas esperarlo, empiezas a sentir sensaciones tan raras y tan fuertes, que pareciese que todo va a acabar en ese momento… Te falta el aire, sientes calor y frío al mismo tiempo, pareciese que el corazón se te va a salir del pecho, ganas de vomitar todo pasa tan rápido una sensación a otra que solamente piensas en que necesitas ayuda porque ese es el final.

Sales de urgencias con un diagnóstico muy diferente del que esperabas… ansiedad generalizada con ataques de pánico. Todo lo vi tan negro, cada día había una sensación diferente, un síntoma diferente, ya no quería salir con mis amigas, no quería volver a cada sitio en el que me había sentido mal y del que más tarde me había hecho que acabase en urgencias. Me daba miedo sentirlo, no quería tener esas sensaciones ese miedo.




Luego llegaron las ganas de quedarme en casa, con alguien que estuviese siempre conmigo, no me arreglaba, no hacía nada porque no me apetecía y la cosa cada vez iba a peor… me sentía mal estando en mi casa, empezaban las sensaciones, la desesperación y mucho miedo. Hasta que decidí pedir ayuda, tenía que haber una salida, yo quería ser “normal”, quería sentirme libre, no tener esas angustiosas sensaciones. 

Y llegó, llegó el momento en el que, en mi caso, Amparo me dijo “Si se puede” y pocos meses después aquí estoy escribiendo estas letras en las que puedo ASEGURAR que hay salida.

De su mano aprendí a conocerme, aprendí a que tengo que dedicarme tiempo a hacer lo que me gusta, y ACEPTAR todo lo que siento en cada momento, aprender a ver la vida de otra manera, y todo eso me ha llevado a que hoy pueda quedar con mis amigas, salir a cenar, salir de compras, estar con gente, y darme cuenta que todo eso no lo apreciaba cuando hace 9 años empezó todo…

Hoy puedo decir que soy LIBRE, que me conozco y que gracias a lo que tanto miedo nos da ahora soy más fuerte, más comprensiva conmigo misma y me siento mucho mejor que antes de tenerla. Gracias Amparo, y os animo a trabajarlo porque SÍ SE PUEDE.

¿Te has sentido alguna vez como Amalia? ¿Sigues pensando que tu ansiedad no tiene solución?

Como ves de la ansiedad se puede salir y volver a llevar la vida que tu quieras de manera libre y serena. Si te sientes como Amalia y quieres salir de esta situación empieza hoy mismo a buscar ayuda, nosotras en nuestro centro podemos ayudarte. 

Hasta el próximo día!